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Colombia - Refugiados

Los refugiados en Colombia gozan de todos los derechos previstos para los extranjeros, así como del tratamiento especial contemplado en la Convención de Ginebra de 1951, de acuerdo a la  Constitución y las leyes. Además, los refugiados están obligados a respetar y cumplir la Constitución, las leyes, los reglamentos y en general las normas previstas para extranjeros y refugiados reconocidos.

El Decreto 2450/2002 establece el procedimiento para la determinación de la condición de refugiado y dicta normas sobre la comisión asesora que analiza y otorga dicha condición. 

El viceministro de relaciones exteriores coordina con el viceministro de asuntos multilaterales, los asuntos relativos a los refugiados y asilados políticos y estudia la aplicación de los convenios internacionales. Este último está a cargo de presidir la comisión asesora para la determinación de la condición de refugiado y la comisión nacional de migraciones.

El Decreto 2450, en concordancia con la convención sobre el estatuto de los refugiados suscrita en Ginebra en 1951 y aprobada por la Ley 35/1951; y el Protocolo sobre el estatuto de refugiados del 31 de enero de 1967, aprobado por la Ley 65/1979; y como país signatario de la Declaración de Cartagena sobre los refugiados firmada el 22 de noviembre de 198; establece que el término “refugiado” se aplicará a toda persona;

  1. Que haya sido considerada como refugiada en virtud de los arreglos del 12 de mayo de 1926 y el 30 de junio de 1928, o de las convenciones del 28 de octubre de 1933 y del 10 de febrero de 1938; del protocolo del 14 de septiembre de 1939; o de la constitución de la organización internacional de refugiados;
  2. Que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.