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Canadá - Síntesis histórica de la migración en Canadá

INTRODUCCIÓN

La migración ha jugado un papel cada vez más importante en el desarrollo de la vida social y económica de Canadá. Las cifras son impresionantes: 5,1 millones de inmigrantes se han trasladado hacia Canadá desde los años ochenta. Cerca de 1,3 millones de inmigrantes fueron admitidos en Canadá en esa década, lo que representa un promedio anual de entradas de cerca de 133.000 personas. En los noventa, los niveles de inmigración en Canadá aumentaron a más de 200.000 personas cada año. Entre 1991 y 2000, cerca de 2,2 millones de inmigrantes fueron admitidos en Canadá. El número elevado de admisiones anuales continuó durante los primeros cinco años del nuevo milenio. Solo entre 2001 y 2006, 1,4 millones de inmigrantes, o un promedio anual de 242.000 personas, fueron admitidas como residentes permanentes.

Durante el último siglo, los países de origen de inmigración han cambiado; la primera mitad del siglo XX presenció políticas que tenían como objetivo atraer a migrantes europeos. Sin embargo, la última mitad del mismo siglo marcó un patrón que continúa al día de hoy; la mayor parte de los migrantes provienen de Asia. La vida social y económica de las principales ciudades de Canadá se ha ido transformando a medida que personas con altos niveles de educación provenientes de lugares como India y China se han establecido, integrado, y han invertido en la economía del país.  

En el momento que se realizó el censo de 2001, 5.249.835 residentes permanentes de procedencia extranjera vivían en Canadá, lo que representaba un 17,7% de la población total. Una economía en expansión, una tasa de natalidad lenta y la escasez de mano de obra han generado un aumento de muchas políticas con el objetivo no solo de continuar las tendencias de inmigración actual, sino también de ampliarlas en donde se desee. En la actualidad, Canadá alberga a un mosaico de culturas, y si continúan las tendencias actuales, en la mayoría de los contextos considerados, para el año 2017 más de la mitad de la población de Toronto y Vancouver, sus dos metrópolis más importantes, pertenecerá a un notorio grupo minoritario (Ray, 2005). 

HISTORIA DE LA MIGRACIÓN

Entre los pueblos aborígenes de Canadá se incluyen las Naciones Originarias (o First Nations), los Inuit y los Métis. Se estima que la población aborigen había sido de 500.000 personas a fines del siglo XV antes del contacto con los europeos (Bailey, 2008), pero se redujo drásticamente por los brotes de enfermedades que llegaban del exterior y las guerras.  Aunque existen registros de expediciones vikingas a los territorios de lo que hoy es Canadá, las migraciones que se establecieron y se registraron se produjeron en el siglo XVI. En 1534, Jacques Cartier logró atravesar el golfo de San Lorenzo y llegó a las costas de Canadá en nombre del Rey de Francia. A pesar de controlar esta vasta área, los habitantes franceses de América del Norte en 1763, cuando el territorio fue cedido a Gran Bretaña, sumaban tan solo 65.000 aproximadamente. En 1763, las posesiones francesas del continente norteamericano fueron entregadas a los británicos y poco después comenzó un gran movimiento de inmigración, particularmente desde el norte de Escocia y desde Irlanda. Muchos de estos inmigrantes se establecieron en las colonias inglesas hacia el sur. Las circunstancias económicas de la parte sur de Irlanda y la disolución del sistema de clanes en las Tierras Altas de Escocia en 1745 fueron los factores impulsores principales de la emigración hacia Canadá (Carrothers, 1948). 

La emigración se vio fuertemente impulsada a distintos niveles puesto que se proporcionaban concesiones gratuitas de tierra y subsistencia en algunos casos. En especial, se otorgaban generosas concesiones a los soldados británicos dados de baja. Estos asentamientos experimentales marcaron el inicio de un periodo de emigración activa, que alcanzó su cota en 1833, cuando ingresaron 66.339 emigrantes, de los cuales la gran parte eran británicos, escoceses e irlandeses. En 1867, se formó la Confederación de Canadá con la unión de las cuatro colonias de Norteamérica británica. Canadá se formó como un dominio federal de cuatro provincias. Esto inició un incremento de provincias y territorios y un proceso de creciente autonomía del Imperio británico. La inmigración continuó aumentando porque distintas empresas trabajaban estrechamente con el gobierno para llenar los vacíos de mano de obra, para lo cual las compañías ferroviarias fueron un ejemplo importante. Cerca de medio millón de personas inmigró a Canadá entre los años 1891 y 1902 (Carrothers, 1948). 

Entre 1890 y 1910, la población de Canadá aumentó cerca de 70%. Entre 1896 y la declaración de la Primera Guerra Mundial en 1914, más de 2,5 millones de personas inmigraron a Canadá. Y en las primeras dos décadas del siglo XX, la población total de Canadá casi se duplicó de 5,4 millones a 10,4 millones (Brune, 2010). Varios factores de promoción y desaliento continuaron haciendo que la inmigración fuera un emprendimiento atractivo. Entre ellos se encontraban: la superpoblación y la discriminación religiosa en Europa; la escasez de tierra que se percibía en Estados Unidos; la ausencia de una estructura rígida de clases sociales; y la Ley de tierras del dominio británico (Dominion Lands Act) por la cual el gobierno otorgaba tierras gratis (160 acres) a los inmigrantes recién llegados (Brune, 2010).  

Entre los primeros inmigrantes hacia Canadá se pueden encontrar chinos, japoneses y habitantes del Sureste Asiático. De ellos, el grupo más significativo fue la comunidad china, que escapaba de la guerra civil del sur de China y de las presiones de una población de rápido crecimiento en su patria. Aparecieron por primera vez en grandes números en la Colonia de la Isla de Vancouver en 1858, y formaron parte de una migración significativa proveniente de California durante la Fiebre del oro del cañón del Fraser.

La presión de una población de rápido crecimiento y la guerra civil del sur de China durante el siglo XIX fueron los primeros factores que fomentaron la migración de muchos chinos. La abolición de la esclavitud en 1865, combinada con las demandas de mano de obra barata para trabajar en los campos de oro, las minas de carbón y los campos de madera durante los años cincuenta y sesenta fueron factores que fomentaron la migración. La misma necesidad de mano de obra barata que había conducido a la anterior migración hacia Canadá generó una demanda de trabajadores chinos para construir parte del ferrocarril nacional. El censo de 1874 contabilizó 3.000 chinos en Canadá, pero esta cifra creció rápidamente. Se estima que durante el auge de la construcción, desde 1881 hasta 1884, más de 17.000 chinos, 10.000 de ellos directamente desde China, llegaron a Canadá (Sciban, 2001). 

Los primeros migrantes desde Sur de Asia hacia Canadá llegaron a Vancouver en 1903. La gran mayoría de ellos eran Sikh, quienes oyeron sobre Canadá a través de las tropas indias británicas en Hong Kong, que viajaron por Canadá el año anterior en su camino a las celebraciones de la coronación de Eduardo VII. Atraídos por los altos salarios canadienses, pronto encontraron trabajo. A partir de allí, la inmigración aumentó rápidamente y sumó un total de 5.209 para fines de 1908; tal vez el 90% eran Sikh, principalmente provenientes de entornos agrarios de Punyab (Buchignani, 2010).

A fines del siglo XIX, Canadá comenzó a adoptar medidas políticas para gestionar la inmigración. Desde un ingreso relativamente libre entre 1867 y 1895, un grupo de Órdenes en consejo (Orders-in-Council), las Leyes de inmigración de 1910, 1919 y 1952, y la Ley de inmigración china (1923) formalizaron un sistema de inmigración y restringieron la admisión de solicitantes británicos, europeos y estadounidenses, en gran medida hasta la exclusión de migrantes que no pudieran rastrear sus orígenes étnicos a Europa (Ray, 2005). 

Entre 1919 y 1931, 1,2 millones de inmigrantes llegaron a Canadá. Sin embargo, las tasas de inmigración de los años veinte fueron mucho menores. Durante esos años la inmigración sumaba solo el 14% del crecimiento total de la población. Parte de la disminución de la inmigración fue la secuela de la Primera Guerra Mundial. La preferencia de Canadá por determinadas nacionalidades y ocupaciones (posibles granjeros, trabajadores domésticos y trabajadores agrícolas), combinada con un movimiento menor desde Europa debido a la guerra, generó una atmósfera menos atractiva para posibles colonizadores (ARG, 1997).  

Si bien los británicos y franceses predominaban en la población total antes de la declaración de la Segunda Guerra Mundial, los inmigrantes escoceses, irlandeses y alemanes también fueron importantes en las cifras. En 1921, aproximadamente el 16% de la población no se identificaba étnicamente con orígenes británicos o franceses (ARG, 1997).

La inmigración también se había establecido de un modo muy regionalizado. Por ejemplo, muchos inmigrantes asiáticos llegaron a la Colombia Británica para trabajar en la construcción del ferrocarril y en campos de madera, mientras que Saskatchewan era un destino para los campesinos rurales de otros países europeos, como los austríacos, gallegos (ucranianos), húngaros, rusos, serbocroatas, lituanos, polacos e islandeses. Para 1921, Toronto tenía una gran población de italianos. Aproximadamente, dos tercios de los judíos canadienses vivían en Winnipeg, Toronto y Montreal. También era más probable que los griegos, macedonios, sirios, libaneses y armenios vivieran en ciudades y que ejercieran el comercio en lugar de la agricultura. Los de origen francés aún constituían la abrumadora mayoría de Quebec, al igual que los de origen británico en Ontario (ARG, 1997). 

Durante los años cuarenta y cincuenta, el gobierno canadiense seleccionó activamente inmigrantes "preferidos"; se favorecía a los de origen étnico británico, estadounidense y del noroeste de Europa, entre los cuales se encontraban los neerlandeses y alemanes. Se instituyó una serie de medidas restrictivas, incluida la Ley de ciudadanos canadienses, que hacía que el ingreso fuera un emprendimiento difícil para muchos posibles inmigrantes. Sin embargo el gobierno sí abrió sus puertas a algunas personas desplazadas y refugiados, que incluían personas de origen polaco, serbio y croata, y más tarde húngaro. Entre 1947 y 1952 aproximadamente el 10% de los inmigrantes hacia Canadá eran judíos. Aunque los sentimientos antisemíticos, especialmente entre los políticos de alto rango, seguramente limitaron esos números. Entre 1968 y 1969, el gobierno canadiense aceptó 12.000 refugiados checoslovacos que huían de su país debido a la invasión Rusa.

Los cambios normativos introducidos, que comenzaron en 1962, anularon muchas políticas que tenían como objetivo el tratamiento preferencial de determinadas nacionalidades.  La economía canadiense florecía y se enfrentaba a una grave escasez de mano de obra. Como resultado, entre 1961 y 1971, el tamaño de muchos grupos étnicos aumentó considerablemente. El grupo de habitantes de las Indias Orientales mostró el aumento más grande (creció un 902,7%). Los griegos, italianos, judíos, portugueses y chinos aumentaron más de 60% en estos años. Entre los nuevos inmigrantes se incluyó la llegada de varios miles de tibetanos en 1970, y de 7.000 asiáticos ugandeses  entre 1972 y 1973. En 1973, llegaron 7.000 chilenos a Canadá, seguidos por 9.000 vietnamitas en 1975 (ARG, 1997).

No fue hasta la Ley de Inmigración de 1976 que Canadá marcó el inicio de una nueva era en inmigración basada en la ocupación en lugar del país de origen. Si bien Canadá admitía refugiados de forma individual y puntual, no accedió a la Convención de las Naciones Unidas de 1951 sobre la Condición de Refugiados, ni al Protocolo de 1967 sobre la Condición de Refugiados hasta 1969; y no fue hasta 1976 que institucionalizó un compromiso abierto (Ray, 2005). 

 Al eliminarse las restricciones raciales y nacionales de las normativas de inmigración, la inmigración asiática y surasiática proliferó rápidamente. También se convirtió en mucho más diversa culturalmente; una gran proporción de inmigrantes en los años cincuenta eran Sikh parientes de los pioneros colonos surasiáticos, mientras que en los años sesenta también hubo aumentos marcados en la inmigración desde otras partes de India y desde Pakistán. Para principios de los años sesenta, dos tercios de los inmigrantes surasiáticos hombres eran profesionales: maestros, doctores, profesores universitarios y científicos. Los años setenta también marcaron el comienzo de la migración desde Fiji, Guayana Francesa, Trinidad y Tobago, Mauricio y el aumento de los programas de migración temporal que habían comenzado en los años sesenta (Buchignani, 2010). 

Estados Unidos representó el segundo origen más importante (después del Reino Unido) de inmigrantes durante los setenta, y constituyó cerca del 20% de todos los inmigrantes de Canadá. De los más de 400.000 estadounidenses que adoptaron la residencia canadiense entre 1968 y 1978, un estimado de 50.000 eran hombres en edad de reclutamiento, y otra cantidad desconocida ̶ incluidos los familiares de los que se oponían al reclutamiento ̶ emigraron en respuesta directa a la Guerra de Vietnam y otras políticas extranjeras. Durante los años de pleno apogeo de 1971 y 1972, cerca de 50.000 personas se trasladaron a través de la frontera del norte (Kobayashi, 2005).

Durante los años sesenta y setenta, Canadá también albergó a miles de refugiados cubanos y chilenos que escapaban de los cambios de régimen en sus países. Las puertas de Canadá pronto se abrirían para los pueblos de América Central durante las siguientes dos décadas puesto que la crisis política y económica arrasó con la región. Las políticas estadounidenses y mexicanas hacia algunos grupos de refugiados exacerbarían el movimiento ascendente. 

Entre 1982 y 1987, Canadá admitió a 15.877 refugiados provenientes de América Central, la mayor parte de ellos salvadoreños (11.251). Mediante un programa especial, se le permitió el ingreso a 4.444 familiares, lo que llevó el total de los cinco años a 20.955. Para finales de la década, los salvadoreños habían remplazado a los chilenos como principal grupo de inmigrantes de América Latina. Los guatemaltecos y nicaragüenses también fueron importantes, aunque comparativamente con cifras inferiores. En 1987, había 7.700 guatemaltecos y 7.081 nicaragüenses. Desde diciembre de 1986 hasta febrero de 1987, 10.000 refugiados  ̶ la mayoría de ellos centroamericanos  ̶  ingresaron a Canadá, impulsados en parte por la prensa hispanohablante, los abogados de inmigración y los funcionarios de asilo de Estados Unidos que los alertaron acerca de las políticas favorables de Canadá (Garcia, 2006). 

En los años ochenta, también se observó un nuevo tipo de inmigrante que se agregó a la Ley de inmigración de 1976; aquellos que pertenecían a una clase "empresarial". Muchos de estos nuevos inmigrantes eran chinos y provenían específicamente de Hong Kong. Consideraban a Canadá como un lugar para establecerse y hacer negocios, puesto que China había sido particularmente difícil desde fines de los años cuarenta. Entre 1983 y 1996, cerca de 700.000 chinos (mayoritariamente de Hong Kong) llegaron para establecerse en Vancouver y, en menor medida, en Toronto. Trajeron fondos de inversión valuados en millones de dólares. El mayor volumen de inmigración china hacia Canadá en los años ochenta y noventa contribuyó sustancialmente con el crecimiento de la población chino-canadiense, que aumentó de 289.245 en 1981; a 633.933 en 1991 (Li, 1998); y a 1.094.700 en 2001 (Statistics Canada, 2003). Desde 1995, la inmigración cambió de Hong Kong, que era el origen más importante, a China continental que fue la que más contribuyó. 

En los años ochenta y principios de los noventa, una gran cantidad de refugiados por convención llegaron de los países del mundo árabe, particularmente Somalia, Líbano e Iraq. Durante el mismo periodo de 10 años, 1983-1992, un total de 13.379 inversores y empresarios llegaron mayoritariamente desde Líbano, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos, pero con una fuerte representación de Egipto, Iraq, Jordania y Siria. Al igual que los inmigrantes de Hong Kong, pertenecían a la "clase empresarial" y redefinieron las comunidades árabes altamente concentradas que llegaron antes que ellos (Abu-Laban, 2010). Los canadienses de origen árabe ahora constituían uno de los grupos étnicos no europeos más grandes de Canadá.  En 2001, casi 350.000 personas de origen árabe vivían en Canadá, lo que representaba un 1,2% del total de la población canadiense. La cantidad de personas de origen árabe en Canadá también crece considerablemente más rápido que la población general. Entre 1996 y 2001, por ejemplo, la cantidad de personas que informaron ser de origen árabe aumentó un 27%, mientras que la población general creció solo un 4% (TGP, 2007). 

La inmigración africana hacia Canadá también comenzó a cobrar impulso durante los años ochenta y noventa. Estos inmigrantes incluían profesionales con una buena educación y refugiados que huían de las dificultades políticas y económicas. La mayor parte de estos inmigrantes africanos provenía de Sudáfrica, Tanzania, Etiopía, Kenia, Ghana, Uganda y Nigeria. Eran similares al grupo árabe en cifras; en 2001, casi 300.000 personas viviendo en Canadá informaron tener raíces africanas. Ese año, las personas de descendencia africana constituían cerca del 1% de la población total. La población africana en Canadá también crece considerablemente más rápido que la población general. Entre 1996 y 2001, la cantidad de personas que informaron tener orígenes africanos aumentó un 32%, mientras que la población general creció solo un 4% (TGP, 2007). 

Para los años noventa, un promedio de 220.000 inmigrantes llegaban a Canadá cada año, muy por encima del promedio anual de los años ochenta (125.000 por año). Los datos más recientes sugieren un leve aumento, pero en términos generales, el patrón ha sido el mismo. Durante las últimas tres décadas, se ha producido un cambio radical en los países de origen de inmigrantes, un factor que está redefiniendo el panorama social, político y económico canadiense. Para ponerlo en perspectiva, entre 1956 y 1976, el 63,6% de los inmigrantes provenían del Reino Unido y Europa y solo el 11,9% de Asia. Sin embargo, para el año 2004, los flujos habían cambiado completamente, con solo el 17,8% de inmigrantes provenientes del Reino Unido y Europa y el 48,6% de Asia. Un 19,7% adicional de inmigrantes llegó desde África y Oriente Medio, 9,2% desde América del Sur, América Central y el Caribe, y 2,7% desde Estados Unidos (Ray, 2005). 

En 2006, los inmigrantes provenientes de India representaban casi el 12% de los nuevos inmigrantes, seguidos por los inmigrantes de Filipinas (7%) y Pakistán (5%). Estos tres países asiáticos y China constituían el 38% de todos los nuevos inmigrantes de Canadá en 2006. Los inmigrantes surasiáticos ahora superaban en número a los inmigrantes chinos. Las cifras del censo acerca del origen étnico indicaron que había más de 1,3 millones de canadienses surasiáticos en 2006 (casi el doble de los 723.345 registrados en el censo de 1996). En Canadá, el censo de 2006 indicó una cifra de casi un millón de personas con ascendencia india, seguida por las personas procedentes de Pakistán, Sri Lanka y Bangladesh (Buchignani 2010). Los motivos para migrar hacia Canadá varían mucho de un país a otro, pero también de una región a otra y entre las clases, géneros y antecedentes. Sin embargo, en términos generales, las migraciones de chinos e indios han sido particularmente educadas y con tendencias a incrementar los ingresos. La superpoblación combinada con sus economías de rápida expansión los han constituido en países de origen de migrantes hacia muchos destinos. Los filipinos, con una reciente y fuerte migración, son principalmente estudiantes jóvenes que no pueden encontrar trabajo en su país después de graduarse.

Aunque la cantidad de inmigrantes provenientes de Europa ha disminuido con el transcurso de los años, aún constituyen el segundo grupo más grande de inmigrantes. En 2006, constituían el 16,1% de los inmigrantes recientes. Sin embargo, esta cifra se encontraba muy por debajo de la proporción del 61,6% de inmigrantes de procedencia europea de 1971. Los dos países europeos de origen más comunes para los emigrantes en 2006 eran Rumania y el Reino Unido. Esto representaba un cambio con el transcurso de las décadas entre los inmigrantes de procedencia europea. Anteriormente, la mayoría de los inmigrantes provenían del Reino Unido, Italia, Alemania, los Países Bajos y Portugal. Aunque existe una larga historia de personas de Europa Oriental que migraron a Canadá, incluidas las primeras colonias de granjeros, la oleada más reciente comenzó con la caída del bloque soviético y ha continuado creciendo constantemente (Statistics Canada, 2006).

A diferencia de los inmigrantes que llegaron años atrás en busca de tierras de cultivo, los inmigrantes actuales son mayoritariamente habitantes urbanos. De hecho, son mucho más propensos a vivir en un área metropolitana que la población de procedencia canadiense. En 2006, el 94,9% de la población de procedencia extranjera de Canadá y el 97,2% de los inmigrantes recientes que llegaron en los últimos cinco años vivían en comunidades urbanas. Esto se compara con el 77,5% de la población de procedencia canadiense (Statistics Canada, 2006). Entre los grupos de inmigrantes urbanos se encuentran los estudiantes internacionales, quienes atraídos por las mejores universidades de Canadá y los mercados laborales en expansión, se quedaron después de graduarse, generando un impacto considerable en las vidas sociales y económicas de los principales centros metropolitanos. Además, en la mayoría de los contextos considerados, hacia 2017 más de la mitad de la población de Toronto y Vancouver pertenecerá a un notorio grupo minoritario (Ray, 2005). 

Otra característica importante de la migración hacia Canadá es la migración temporal. Desde mediados de los años ochenta aproximadamente, los trabajadores en Canadá con permisos de trabajo temporales de más de un año comenzaron a superar a la cantidad de migrantes permanentes. Por los años ochenta, los trabajadores de los sectores de enseñanza, servicios, administrativo y fabril/ensamblado/reparación figuraban entre los cinco principales  sectores  para  los  que  se  expedían  autorizaciones  de  trabajo  temporal  de más de un año (Employment and Immigration Canada 2005). Entre los programas patrocinados por el gobierno se encuentra el Programa Canadiense de Trabajadores Temporales de la Agricultura (Canadian Seasonal Agricultural Workers Program, SAWP), que comenzó hace más de 40 años. Mediante dicho programa, se seleccionan aproximadamente 16.000 trabajadores migrantes de la agricultura provenientes del Caribe y México, para trabajar en la agricultura canadiense. En 2006, 7.806 trabajadores mexicanos y 7.770 caribeños llegaron a Canadá para trabajar con visas temporales. Este tipo de migración se encuentra fuertemente presente en áreas no urbanas, cubriendo la escasez de mano de obra en el sector agrícola y agrícola manufacturero. Mediante el SAWP, por ejemplo, los trabajadores migrantes proporcionan mano de obra para las actividades como la cosecha de manzanas y otras frutas; el procesamiento de alimentos/enlatados; la apicultura y floricultura; y la cosecha de ginseng, césped, tabaco y verduras de campo e invernadero (Basok, 2007). 

Entre 1996 y 2001, Canadá experimentó una de las tasas de crecimiento de población más bajas de su historia entre un censo y otro (un aumento de solo el 4%), llevando el recuento de población total apenas por encima de los 30 millones de personas (estimado en 32.146.547 en 2005) (Ray, 2005). Si se tiene en cuenta el lento crecimiento de la población de procedencia canadiense en Canadá, no resulta sorprendente que el gobierno busque de forma proactiva expandir su economía a través de los inmigrantes. Un informe del Consejo de la Conferencia de Canadá (Conference Board of Canada) en 2008, titulado Immigrants as Innovators: Boosting Canada’s Global Competitiveness (Inmigrantes como innovadores: Estímulo de la competitividad mundial de Canadá), concluyó que para satisfacer las necesidades internas de mano de obra a largo plazo y para conservar la competitividad en la búsqueda mundial de talentos, Canadá tendrá que aumentar la cifra actual de inmigrantes de 250.000 a 360.000 por año, hacia el año 2025. El gobierno tomó diversas iniciativas nuevas en este frente, entre las cuales se incluyen: el programa provincial de nominados que permite que cada provincia atraiga inmigrantes de forma independiente; relajación de las restricciones laborales para estudiantes extranjeros; y la recientemente creada Clase de Experiencia Canadiense (Canadian Experience Class) que permite que los migrantes temporales soliciten la residencia permanente sin salir del país. 

La identidad canadiense ahora se describe a menudo como un "mosaico" de culturas. Gran parte del cambio que marcó el inicio de una nueva era en inmigración hacia Canadá durante la segunda mitad del siglo XX se produjo progresivamente. A lo largo de este periodo, se combinaron nuevas actitudes hacia los inmigrantes con las necesidades de mano de obra para llevar a cabo políticas y hacer de Canadá uno de los países de destino de migrantes más importantes del mundo. El periodo inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial marcó el inicio de un crecimiento económico y aumentos en el nivel de vida sin precedentes. Abundaba el trabajo y no se percibía a los inmigrantes como personas que competían por puestos laborales escasos. El país necesitaba inmigrantes altamente cualificados y formados que realizaran un aporte importante a la revolución tecnológica que estaba ocurriendo. Los inmigrantes llegaban a las ciudades y se consideraba que contribuían al bienestar del país de forma importante. La prosperidad de la posguerra estaba vinculada con la llegada de esta mano de obra cualificada (Belanger, 2006). La década del sesenta fue importante en la implementación de derechos humanos, la expansión del sistema educativo canadiense, y un fuerte sentimiento anticomunista, que fomentaba muchas políticas de puertas abiertas para refugiados políticos y económicos. 

Conclusiones

A lo largo de la historia de Canadá, los inmigrantes han jugado un rol fundamental en la formación de su desarrollo social, cultural y económico. Canadá se encuentra entre los países que más inmigrantes recibe en el mundo, acogiendo a aproximadamente 250.000 residentes permanentes y a más de 200.000 trabajadores temporales extranjeros y estudiantes internacionales por año. La inmigración es esencial para el desarrollo económico de Canadá y juega un papel significativo en la formación de la sociedad canadiense. La gestión de este movimiento de personas, al mismo tiempo que equilibrar las metas de desarrollo económico, social y cultural, es un desafío clave, así como también la protección de la salud y la seguridad de los canadienses. 

Canadá admitió alrededor de 252.000 migrantes permanentes en 2009. Como en años recientes, los países de donde provenían más personas eran China (12%), Filipinas (11%) e India (10%).En 2009, el grueso de los migrantes permanentes (61%) ingresó a Canadá por razones familiares. Los migrantes laborales (es decir, los solicitantes económicos principales) fueron un cuarto de los flujos de entrada a largo plazo y uno de cada ocho migrantes permanentes adquirieron un permiso de residencia por razones humanitarias. 

Canadá recibió 382.000 inmigrantes temporales en 2009. Al constituir un 47% de ellos, los trabajadores extranjeros temporales permanecieron como el grupo más grande de migrantes temporales. No obstante, su número total disminuyó por primera vez desde 2003 a 178.500. Esta disminución fue el resultado de una reducción en la demanda de trabajo extranjero en 2009, en respuesta a la recesión económica. El país del que provenían principalmente los trabajadores temporales continuó siendo Estados Unidos. Los estudiantes internacionales constituyeron un 22% de los flujos de entrada temporales. Su número total aumentó 7% con respecto a 2008, a 85.100.

Canadá recibió casi 23.000 refugiados en 2009. Más de la mitad ingresaron mediante programas de reasentamiento asistidos por el gobierno y patrocinadores privados. Estos incluían más de 4.000 refugiados iraquíes, para los que se ampliaron las facilidades de reasentamiento. Al resto de los refugiados se les concedió asilo en base a solicitudes favorables de asilo en Canadá. Los principales países de origen fueron Sri Lanka, Colombia y China. En 2009, Canadá registró 33.200 solicitudes de asilo, 10% menos que en 2008. Datos preliminares para 2010 indican una disminución aún mayor para este año. 

El número de naturalizaciones ha declinado de manera continua desde 2006. En 2009 se naturalizaron 156.300 personas.  Los principales países de origen de los nuevos ciudadanos fueron los tres países de donde provenían más personas: China, India y Filipinas. En abril de 2009, Canadá implementó modificaciones a la Ley de ciudadanía para devolverles la ciudadanía a personas que la habían perdido por disposiciones de la legislación anterior, y naturalizó a otras por primera vez. La ciudadanía por ascendencia ahora se limita a una generación nacida fuera de Canadá.

Hoy, el programa de inmigración de Canadá responde a las necesidades de su mercado laboral, al tiempo que promueve la reunificación familiar haciendo honor a los compromisos humanitarios y tradiciones de Canadá, y protegiendo la salud y la seguridad de los canadienses. El programa ahora se basa en principios de no discriminación: los ciudadanos nacionales extranjeros se evalúan sin tener en cuenta su raza, nacionalidad, origen étnico, color, religión o género.  

En resumen, el flujo de inmigración anual de Canadá es, en proporción, uno de los más altos de los países desarrollados, con alrededor de un 0.7% de la población. Esta es una proporción que ha persistido a través de los años 90 y la década actual. En 2006, los nacidos  en el extranjero  eran el 19,8% de la población de Canadá (el nivel más alto en 75 años) y estaban apenas un quinto (21,2%) por encima de la población activa. Los que llegaron más recientemente (entre 2001 y 2006) constituyeron apenas menos de un tercio de todos los nacidos en el extranjero de la población activa, o alrededor del 6,5% de la población activa.