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Ampliación y diversificación de la geografía migratoria

Los destinos de los flujos migratorios regionales se han ido ampliando y diversificando de manera progresiva (gráfico 2). Los diversos factores de expulsión presentes en las vicisitudes económicas y sociales, la demanda de trabajadores especializados, la expansión de los medios de comunicación y transporte, y la intensificación de las redes sociales que en algunos casos se unen a los vínculos históricos, explican, en buena medida, que durante los años noventa y el decenio del 2000 hayan ido adquiriendo importancia cuantitativa los flujos de latinoamericanos hacia Europa —en particular a España—, Canadá y Japón. Los migrantes de la región también tienen una presencia significativa en otros países de Europa (como los sudamericanos en Italia, Francia y Portugal), en Australia e Israel (chilenos y argentinos). Según las estimaciones disponibles, puede conjeturarse que hacia el 2010, un total superior a los 3 millones de latinoamericanos y caribeños se encuentra fuera de las Américas.

Gráfico 2 Principales destinos de los emigrantes latinoamericanos y caribeños, alrededor del año 2009.

 

Fuente: Proyecto Investigación de la Migración Internacional en Latinoamérica (IMILA) del CELADE.

En términos generales, se constata pertinazmente que la migración sigue siendo un proceso orientado desde naciones con menos oportunidades a otras más favorecidas y habitualmente de más altos ingresos. Dentro de la región de las Américas se distinguen dos patrones migratorios tradicionales que parecen seguir esta lógica: la emigración de trabajadores desde América Latina y el Caribe hacia Estados Unidos y Canadá y el intercambio de población entre los mismos países de la región. En los últimos años, España pasó velozmente a ocupar el segundo lugar como destino de la emigración regional, lo que sugiere un tercer patrón emergente (Martínez, 2009).

Uno de los grandes obstáculos para reunir conocimientos sobre las tendencias y patrones migratorios, tanto en América Latina como en el mundo, es la insuficiente disponibilidad de datos. El CELADE ha subrayado reiteradamente que la falta de información adecuada, oportuna y relevante conspira, además, contra la posibilidad de diseñar políticas y acuerdos encaminados a lograr la gobernabilidad migratoria, problema que se ha ido enfrentando parcialmente en los países de la región a través de iniciativas destinadas a crear sistemas de información en Centroamérica y en los países andinos, así como una diversidad de otras iniciativas encaminadas a crear observatorios de amplios aspectos de la migración, que comprenden desde la situación de los derechos humanos, hasta la existencia de normativas y políticas. En varias iniciativas se advierte una dispersión temática que es urgente ordenar, aunque también hay un apego a fuentes de información relevantes como los censos de población.