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Otros movimientos relevantes: vigencia de la migración entre los países de América Latina y el Caribe

Dentro de la región de América Latina y el Caribe la movilidad también ha sido una constante, especialmente entre los países limítrofes o cercanos. Interesante de destacar es el hecho que esta migración intrarregional ha seguido la trayectoria de las distintas etapas del desarrollo de los países de América Latina y el Caribe, tal como lo hizo la migración interna en las pasadas décadas. Las cifras disponibles se remontan a alrededor del año 2000] y señalan que las personas oriundas de la región representaron más de 60% del total de los inmigrantes registrados en los países, y el total acumulado ese año, estimado en 3  millones de personas, fue el más alto que se haya verificado en la historia. 

En contraste con el decenio de 1980, durante los años noventa se registró una recuperación de la movilidad dentro de la región; es decir, un aumento. La hipótesis actual –en ausencia de los censos de la ronda de 2010— es que en el decenio de 2000 se mantuvo la tendencia, aunque debe confirmarse con los datos. 

Una de las características distintivas de estos flujos intrarregionales es que se trata fundamentalmente de movimientos entre países fronterizos o geográficamente cercanos. Durante los años noventa si bien en algunos de ellos este número se estabilizó (los casos de Argentina y República Bolivariana de Venezuela), aumentó significativamente en Costa Rica y, sobre todo, en Chile, donde se produjo un incremento destacable (Martínez, 2003). En la composición del conjunto de los inmigrantes regionales tienden a predominar las mujeres (véase el cuadro 4). Estas tendencias son las que posiblemente se han mantenido en el decenio de 2000.

En el Caribe, la migración entre países y territorios de la subregión puede caracterizarse de muchas formas en función de su complejidad; pero destacan, a grandes rasgos, el movimiento de haitianos hacia República Dominicana (acompañado de singulares problemáticas para los migrantes) y los desplazamientos entre países de la CARICOM —que en algunos casos llegan a alcanzar proporciones importantes de las poblaciones nacionales—; la intensa modalidad circular, que también implica el retorno por etapas a los países de origen, y la combinación de elementos de emigración, recepción y tránsito. La emigración de personal calificado en el sector de la salud es una de las improntas de la migración caribeña.