Imprimir

Feminización de la migración y mucho más desde una perspectiva de género

En la migración internacional se reconoce ampliamente que las mujeres han tenido una gran gravitación, tanto a nivel mundial como en la región. En el primer caso, la participación de las mujeres ha venido aumentando desde 1960, pero su número es aún ligeramente inferior al de los hombres. En las regiones en desarrollo, que son de emigración, esta proporción ha fluctuado en torno a 46% y parece estar disminuyendo levemente a través de los años. En las regiones desarrolladas, en cambio –incluyendo Europa, América del Norte y Oceanía-, las mujeres sí son mayoría y su proporción es cada vez más creciente en América Latina y el Caribe (véase el gráfico 5). 

En el año 2000, las mujeres predominaron sobre los hombres en el conjunto de migrantes latinoamericanos intrarregionales, en los Estados Unidos (excluyéndose el stock de mexicanos), y en España (véase el gráfico 6).

Gráfico 5 Proporción de mujeres en el stock de migrantes, por regiones, 1960-2010

Fuente: Naciones Unidas, Trends in Total Migrant Stock: The 2008 Revision, 2009.
a Se excluyen Bielorrusia, Estonia, Latvia, Lituania, República de Moldava, Federación Rusa y Ucrania.
b Se excluyen Armenia, Azerbaiyán, Georgia, Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán.

Gráfico 6 América Latina: número de mujeres por cada cien hombres entre los inmigrantes según regiones y países de residencia, 1970-2000

Fuente: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) – División de Población de la CEPAL, Proyecto Investigación de la Migración Internacional en Latinoamérica (IMILA).

En general, las variaciones en la composición de las corrientes según el género guardan relación con el grado de complementariedad entre los mercados de trabajo de los países de origen y destino, la demanda laboral en actividades de servicios y la reunificación familiar. El análisis de la información disponible permite afirmar que la migración de las mujeres tiene especificidades, pues sus motivaciones van de las estrictamente laborales, pasando por las de carácter familiar, a otras más individuales. Además, muchas veces migran solas, y también con arreglo a difíciles negociaciones y decisiones dentro del grupo doméstico (Martínez, 2008).

Además, las mujeres suelen trabajar en el servicio doméstico en hogares privados, lugares donde la protección de la legislación laboral no siempre se extiende. 

La importante gravitación del trabajo doméstico entre las migrantes, como lo ilustra el gráfico 7 para la migración intrarregional, está fuertemente vinculada con situaciones de vulnerabilidad en función de su exposición a convertirse en víctimas de discriminación laboral y sexual, y de violación de sus derechos humanos y libertades fundamentales. 

Gráfico 7 América Latina: porcentaje de mujeres inmigrantes ocupadas en el servicio doméstico en los países de la región, por país de nacimiento, circa 2000

Fuente: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) – División de Población de la CEPAL, Proyecto Investigación de la Migración Internacional en Latinoamérica (IMILA).