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Resúmen Ejecutivo

GRANDES TENDENCIAS

Las Américas son un continente donde desde una perspectiva histórica sus movimientos migratorios se pueden caracterizar en al menos tres grandes momentos: a) hasta alrededor de 1950, los países de todo el continente americano fueron destino para la migración transoceánica proveniente especialmente de Europa, para convertirse luego –con excepción de Estados Unidos y Canadá– en países de emigración b) desde alrededor de 1960, se inicia una emigración permanente y cada vez de mayor intensidad de los países de América Latina y el Caribe hacia países desarrollados, principalmente Estados Unidos, Canadá y España c) una emigración intrarregional entre países vecinos presente a través del tiempo y de magnitud moderada, pero en progresivo ascenso, donde Argentina, Costa Rica, Venezuela y recientemente Chile han sido los principales receptores de migrantes.

América del Norte es una región donde predomina la inmigración, en la cual Estados Unidos y Canadá son países receptores de cientos de miles de migrantes por año. Estados Unidos ha sido en términos absolutos el principal país de destino de migrantes a nivel mundial, con 36.7 millones de personas nacidas en el extranjero (2009), representando un 12% de su población total y con un flujo de ingreso de inmigrantes superior al millón anual (de acuerdo a residencias permanentes otorgadas). Se estima que 20.5 millones de su población nacida en el extranjero proviene de América Latina y el Caribe, siendo más de la mitad de ellos nacidos en México.

Canadá por su parte tiene un flujo de ingreso de inmigrantes de aproximadamente un cuarto de millón al año (residencias permanentes otorgadas) y es uno de los países de la OCDE con mayor población extranjera en terminos relativos (casi un 20% de su población total para el año 2006).Con una población de casi 700 mil personas provenientes de Latinoamérica y el Caribe (11% del total de la población de inmigrantes), Canadá ocupa la tercera posición en cuanto a los destinos de la emigración de latinoamericanos y caribeños hacia países desarrollados después de los Estados Unidos y España.

Para el caso América Latina y el Caribe, la emigración ha sido desde los 60s– y continúa siendo en la actualidad– la principal característica migratoria, a pesar de una disminución de los flujos migratorios hacia el exterior verificado a partir de la crisis económica del año 2008.

La tendencia a emigrar persiste y además no se han registrado movimientos significativos de retorno a los países de origen, a pesar de la complicada situación económica que persiste en Estados Unidos y en España –los principales países receptores de los flujos migratorios de América Latina y el Caribe– y de los diversos incentivos y programas emprendidos por los gobiernos para fomentar el retorno de los nacionales en el exterior.

Es esencialmente en México y los demás países de América Central y el Caribe donde la emigración ha sido especialmente alta en las décadas recientes, y en la cual la proximidad a Estados Unidos explica en gran parte este fenómeno. De forma similar, el hecho de que los países pequeños y los países insulares tienden a tener tasas de expatriación elevadas (OCDE 2004), es en parte consecuencia de oportunidades educativas y laborales generalmente más limitadas. Las tasas de migración neta para estas regiones alcanzan niveles muy elevados en una perspectiva comparativa, ya que corresponde a la pérdida de aproximadamente 8 a 12% de la población de un país durante un periodo de 20 años.

Muchos países de América Latina y el Caribe han perdido además una porción importante de su población juvenil, con altos porcentajes de migración neta en esos tramos de edad. Solo en unos pocos países de las Américas la inmigración contribuye al aumento del tamaño de la población en edad laboral, como es el caso de Canadá y Estados Unidos.

INMIGRACIÓN EN 2008 y 2009

En términos absolutos, en el año 2009 Estados Unidos y Canadá en conjunto, tuvieron un flujo de ingreso de aproximadamente 3.184.600 inmigrantes entre residencias permanentes y temporales otorgadas, de los cuales 1.382.400 fueron permanentes (43%).

Para el mismo año, se registró en total un flujo de ingreso de 460 290 inmigrantes en un conjunto de siete países de América Latina analizados en este primer informe: Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México y Uruguay. Argentina y Chile son los dos principales países de destino de migrantes regionales.

La inmigración en términos generales bajó en Canadá y Estados Unidos casi un 6% en 2009 con respecto al 2008 correspondiendo la mayor parte a migrantes temporales. Se observó también una reducción del 1% para el conjunto de siete países de América Latina analizados, especialmente en Argentina.

Sin embargo, la disminución en Argentina refleja esencialmente la cantidad de personas regularizadas mediante un programa especial y si éstas se excluyen del análisis, la migración permanente hacia la Argentina se hubiera incrementado en realidad en un 85% de 2008 a 2009, y la migración temporal en un 9%.

Como porcentaje de la población total, la inmigración que recibieron Colombia, El Salvador, México y Uruguay en el 2009 es especialmente baja, a razón de un inmigrante o menos por cada mil habitantes.

Por su parte Argentina y Chile son los países con una inmigración más significativa entre los países de America Latina, a razón de cinco y tres inmigrantes por cada mil habitantes respectivamente. A pesar de ello, estos niveles son todavía bajos respecto a los de Canadá –con casi 20 inmigrantes por mil habitantes– y Estados Unidos –con 8 inmigrantes por mil habitantes. En general, el nivel de flujos de entrada de Canadá y Estados Unidos combinados es en términos proporcionales casi siete veces superior al conjunto de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, México y Uruguay.

Por otro lado, los flujos de migración permanente hacia Argentina fueron proporcionalmente de la misma magnitud que los de Francia y Alemania, y tres veces superiores a los de Japón, aunque estos últimos son los tres países de la OCDE que tuvieron la inmigración permanente per cápita más baja en 2009.

En 2009, fuera de Canadá y Estados Unidos la inmigración en las Américas continuó siendo un asunto regional, donde entre el 70% y 90% de la inmigración en Argentina, Chile, El Salvador, Ecuador, México y Uruguay se originó en las Américas, generalmente proveniente de países vecinos.

En cambio, para Estados Unidos y Canadá, en términos comparativos y relativos, los países de las Américas fueron menos importantes como países de origen. Ellos representaron el 40% de los inmigrantes de categoría permanente hacia Estados Unidos y 14% hacia Canadá.

INMIGRACIÓN PERMANENTE POR CATEGORÍA DE ENTRADA

La migración laboral legal permanente es baja en términos proporcionales en Estados Unidos, principal país de destino para los migrantes de América Latina. Los Estados Unidos, sin embargo, tiene la política de migración familiar más liberal de los países de la OCDE, facilitando, entre otros, la inmigración de hermanos e hijos adultos de ciudadanos estadounidenses, con sujeción a un límite numérico. La mayoría de los países ofrecen la admisión de familiares directos (cónyuge e hijos menores), con sujeción a determinadas condiciones, pero no de otros miembros de la familia.

La disminución de la migración laboral en Estados Unidos como resultado de la crisis se produjo exclusivamente en movimientos temporales, en los que se vio una caída del 13% en 2008-2009 en comparación con los niveles de 2006-2007. La migración laboral permanente no se vio afectada, esencialmente porque la mayor parte (casi el 90%) consistía en cambios de status, es decir, personas que ya estaban empleadas en Estados Unidos como trabajadores temporales y fueron patrocinadas por sus empleadores para obtener un permiso de residencia y trabajo (Green Card).

La migración de estudiantes internacionales se encuentra mucho menos desarrollado en América Latina que en Canadá ( 82350 estudiantes internacionales en 2008-2009) y Estados Unidos (348.000) donde constituye un canal de entrada para personas jóvenes que desean que- darse a trabajar, y tal vez establecerse, una vez finalizados sus estudios.

SOLICITUD DE ASILO EN LAS AMÉRICAS

Si bien América Latina y el Caribe no se consideran como regiones importantes de destino para las personas que solicitan asilo por persecución, las solicitudes de asilo ascendieron a aproximadamente 43.000 en 2009, un incremento del 73% en comparación con 2008, y el cuádruple de lo que se registró desde el año 2000. En contraste, en 2009, solo Canadá recibió cerca de 34.000 solicitudes y Estados Unidos registro 38.000. Ecuador fue el principal país receptor de solicitudes de asilo en América Latina y el Caribe recibiendo casi 36.000 solicitudes provenientes en gran parte de ciudadanos nacionales de Colombia que huían de las zonas de conflicto cerca de las regiones fronterizas de dicho país.

MIGRACIÓN NO AUTORIZADA

Pocos países tienen estadísticas actualizadas de los flujos de inmigrantes no autorizados, no obstante para Estados Unidos se realizan estimaciones periódicas, las que indican que de un promedio de 850.000 inmigrantes no autorizados que entraron anualmente entre 2000 y 2005, las cifras han caído a aproximadamente 300.000 por año entre 2007 y 2009 (Passel y Cohn 2010). Se estima, asimismo, que los inmigrantes no autorizados de México disminuyeron de 500.000 a 150.000 por año en este mismo periodo. Esta disminución puede ser atribuible en parte a la imposición de las normas, pero también al clima de empleo desfavorable en Estados Unidos, que ha provocado una disminución en la cantidad de migrantes potenciales que intentan viajar al país del norte.

Aunque la recesión económica más importante desde la Gran Depresión ha reducido en cierta medida la demanda de los empleadores respecto de los inmigrantes no autorizados como lo han evidenciado las altas tasas de desempleo entre los migrantes latinoamericanos en Estados Unidos, este hecho no los ha impulsado a volverse a sus países de origen.

La migración no autorizada no se limita a Estados Unidos y forma parte de la migración en cada país y por ello otros países en las Américas también están sujetos al fenómeno, pero claramente no en la misma escala que Estados Unidos. Muchos países de América Latina han llevado a cabo regularizaciones de modo que la población residente no autorizada no se ha acumulado. Argentina ha llevado a cabo un importante programa de regularización des- de 2007, conocido como el Programa Patria Grande. Durante el periodo de 2007 a 2009, se regularizaron cerca de 216.000 personas, representando un 10-15% del total de su población inmigrante. Los países de origen más importantes fueron Paraguay, Bolivia y Perú. En Chile, el programa de regularización de 2007-2008 recibió 49 mil solicitudes, lo cual representó aproximadamente un 15% de la población residente nacida en el extranjero, siendo Perú el país de origen más importante.

EMIGRACIÓN DESDE LAS AMÉRICAS HACIA PAÍSES DE LA OCDE

La emigración sigue siendo el tema dominante en América Latina y el Caribe con respecto a los movimientos de poblaciones de la región. De 2003 a 2009, casi 950 mil personas por año emigraron desde las Américas hacia países de la OCDE, donde cerca de la mitad de estos movimientos fueron hacia Estados Unidos, y una cuarta parte hacia España.

Se destaca que los niveles de migración legal desde las Américas hacia los países de destino de la OCDE se ha mantenido en medio de la crisis económica más dura de los años de posguerra con la excepción de los niveles de migración hacia España y Estados Unidos.

Las recesiones económicas son las que tienden a afectar en mayor medida la migración laboral, tanto porque los empleadores realizan menos solicitudes de contratación desde el exterior como resultado de los menores niveles de demanda, como también porque las personas en regímenes de movimiento libre o facilitado permanecen en su país en lugar de arriesgarse a un mercado de trabajo incierto en el exterior. Por cierto, son la migración de libre movimiento en la zona de la OCDE la que se ha observado como la más sensible a la crisis económica y la que más ha disminuido (OCDE, 2010 y 2011)

TENDENCIAS RECIENTES EN LOS FLUJOS DE REMESAS

Después de varias décadas de crecimiento casi continuo, los flujos de remesas a los países de América Latina y el Caribe cayeron un 12% entre 2008 y 2009 y no se recuperaron completa- mente en 2010.

Las reducciones de las remesas en 2009 de los emigrantes latinoamericanos se debieron a varias razones, entre ellas, a una disminución de los flujos migratorios y stocks, y al hecho de que los emigrantes estaban altamente concentrados en los Estados Unidos y España, dos países a los que la crisis financiera de 2008 afectó de manera especialmente dura; y por estar además concentrados en el sector de la construcción que es uno de los más afectados por la crisis.

Para el caso del envío de remesas desde Estados Unidos hacia México y El Salvador –las dos comunidades latinoamericanas más importantes en ese país– se han reducido 18,6 y 4,2%, respectivamente.

Las cifras recientes para México indican una inversión de la tendencia, con un 6% de aumento en los flujos de remesas en enero de 2011. Por su parte, las remesas desde España hacia Ecuador disminuyeron un 27%, de un nivel de US$ 1.280 millones en 2007 a 944 millones en 2010.

SITUACIÓN DEL MERCADO LABORAL DE LOS EMIGRANTES DE PAÍSES DE LAS AMÉRICAS EN AÑOS RECIENTES EN ESTADOS UNIDOS y EUROPA

El 45% de los trabajadores emigrantes de la Américas en Estados Unidos y en Europa pro- vienen de México; el Caribe y la Región Andina contribuyen cada una con cerca de un 15%; el resto de América Central con un 12%; el Cono Sur de América del Sur un 8% (incluye Brasil); y Canadá y los Estados Unidos un 4%.

La población económicamente activa emigrante de todos los países de las Américas, excepto los de América del Sur, vivía en su mayoría en los Estados Unidos en los años 2008-2009, donde entre el 80 y el 90% de los trabajadores expatriados de la mayoría de los países del Caribe se concentraban allí, y el porcentaje era aún mayor para emigrantes de América Central, alcanzando México un total del 99%.

Los trabajadores emigrantes de los países de América del Sur por otro lado, se encontraban con más frecuencia en Europa, con alrededor de tres cuartos o más de ellos provenientes de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Uruguay. Los trabajadores emigrantes de Brasil, Colombia y Perú por su parte se distribuían de forma casi igual entre Estados Unidos y Europa.

Del total de la población económicamente activa de emigrados nacidos en América Latina y el Caribe, los hombres representan el 60%. Eso se debe principalmente a que para el caso de México la población económicamente activa emigrante de mujeres es solo un 31%y dado que la participación de México en el total de la población económicamente activa migrante es del 45%, ello conduce a una sobrerrepresentación de los hombres.

En la mayoría de los países del Caribe, las mujeres predominan en la población económicamente activa emigrante en sus países de residencia en el exterior, siendo las excepciones Antigua y Barbuda, Cuba y Granada. A la inversa, los hombres son mayoría en todos los países de América Central, excepto en Belice y Panamá. La población económicamente activa emigrante de América del Sur tiene la tendencia a equilibrarse de un modo más parejo entre hombres y mujeres.

Para más de la mitad de los países de las Américas el número y el porcentaje de expatriados con formación terciaria en la población económicamente activa en sus países de residencia excede los de aquellos con un nivel educativo más bajo que la educación secundaria superior, tanto para hombres como para mujeres. Esto es así en especial para las trabajadoras expatriadas del Caribe, donde el 40% o más de las cuales tienen formación terciaria en la mayoría de los países de esta región. También expatriados de Panamá, Venezuela, Argentina, Chile, Canadá y los Estados Unidos, entre otros países, presentan porcentajes altos de trabajadores emigrantes con este alto nivel de formación.

En contraste, los trabajadores migrantes de México, El Salvador, Guatemala, Honduras, Bolivia y Ecuador presentan bajos porcentajes de formación terciaria, constituyendo el grueso de la migración para empleos menos especializados cuyo principal destino es Estados Unidos para los primeros cuatro países; y España para los últimos dos.

LA SITUACIÓN DE LA POBLACIÓN ECONÓMICAMENTE ACTIVA Y LOS EFECTOS DE LA CRISIS

La población económicamente activa inmigrante generalmente se ve más severamente afectada durante las recesiones que la de los nacidos en el país debido a varias razones, entre ellas, porque están empleados en sectores más dependientes de la variación cíclica como la construcción, el alojamiento y la alimentación y porque la renovación de sus contratos por parte de los empleadores responde a las perspectivas económicas que se tornan desfavorables. Debido a que los inmigrantes constituyen una porción más flexible de la población económicamente activa, el empleo de inmigrantes puede ser una de las maneras por las cuales el mercado laboral se ajusta a las reducciones de la demanda.

Para los años 2008-2009 las tasas más altas de desempleo en Estados Unidos y Europa se observaron en trabajadores de las Américas, seguidos por los inmigrantes de otros países, y finalmente por los trabajadores nacidos en el país.

La tasa de desempleo entre trabajadores inmigrantes de las Américas en los Estados Unidos y Europa aumentó de 5,3% en 2006 a 13.8% en 2009, mientras que la tasa para los nacidos en el país también aumentaba, pero de 6.7% a 9.1%. La tasa para inmigrantes de fuera de las Américas subió alrededor de 3,5 puntos porcentuales. Desde la perspectiva de los países de origen, las tasas de desempleo son especialmente desfavorables para los inmigrantes de los países de las Américas, excediendo el 10% en la mayoría de ellos para los hombres, y próximo al 15% para trabajadores emigrantes de Bolivia, Colombia y Ecuador.

Asimismo, las tasas de desempleo entre los años 2006-2009 casi se han triplicado para los trabajadores de la Región Andina (especialmente de Ecuador) y México, mientras que para los trabajadores del Caribe y del Cono Sur son las que han aumentado menos en términos relativos.

Para las mujeres inmigrantes de las Américas, el panorama del desempleo fue en general parecido al de los hombres.

Un fenómeno que frecuentemente se observa en condiciones económicas difíciles es el aumento de la tasa de participación de las mujeres, en este caso de mujeres inmigrantes, ya que ellas ingresan en mayor número a la población activa, en un intento por compensar la caída del ingreso familiar después que el hombre asalariado pierde su empleo. Las mujeres con frecuencia tienen mejor acceso a una porción del mercado laboral que los hombres no buscan fácilmente o no desean, como el cuidado de enfermos o de personas mayores, o actividades de limpieza. El aumento de la participación de las mujeres en estas condiciones se conoce como el “efecto del trabajador adicional”, y es una razón por la cual la tasa de empleo de las mujeres suele mantenerse más alta que la de los hombres durante una recesión.

Finalmente, el riesgo en esta etapa de la recuperación económica es que el desempleo en los países de destino permanezca persistentemente alto. En los Estados Unidos, la tasa de des- empleo para emigrantes de las Américas en 2010 fue de 12%, apenas más alta que la tasa de 11,8% observada en 2009. La situación en España puede no ser demasiado diferente. Parece ser, por lo tanto, que ese tipo de situación de bajo desempleo y trabajo en abundancia que existía antes de 2008 no está todavía muy cercano. Sin duda costará un gran esfuerzo de recuperación reabsorber todos los excedentes actuales de oferta de mano de obra en la población económicamente activa. La actual situación demográfica, con cohortes jóvenes más pequeñas, y un número creciente de jubilados en la mayoría de los países de Europa y en los Estados Unidos puede, sin embargo, ayudar a dar un estímulo.