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Introducción (Tendencias de la migración internacional en las Américas)

El año 2010 experimentó las primeras señales de recuperación tras la Gran Recesión de 2008-2009 en varios países de todo el mundo. En particular, en las Américas las tasas de crecimiento del PIB aumentaron significativamente, de un promedio de –0.4% en 2009 en los países que cubre este in- forme1 a un promedio de 5.6% en 2010. La última es comparable a la tasa de crecimiento promedio observada en 2006 y 2007 antes de la Gran Recesión. Sin embargo, los patrones de la migración internacional no siempre reflejan esta evolución, especialmente en América Latina y el Caribe.

En Canadá y los Estados Unidos, la inmigración temporal, en particular de trabajadores, habiendo experimentado una caída de 12% en 2009, registró un aumento de 5% en 2010 con la mejora de las condiciones económicas (Cuadro 1). La migración permanente en dichos países, por otro lado, de- terminada en gran parte por los límites numéricos especificados por los gobiernos respectivos de ambos países y sin haber ajustado sus niveles en años recientes en respuesta a los cambios de las condiciones económicas, no experimentó casi ningún cambio en 2009 y una pequeña caída en 2010.

La inmigración en el resto del hemisferio, a pesar de la mejora de las condiciones económicas, cayó en general un 9% y 6% respectivamente en los movimientos permanentes y temporales entre 2009 y 2010 (Cuadro 1). La mayor parte de esto es la consecuencia de las caídas registradas en dos países, a saber en Brasil, en donde la caída de la migración permanente en 2010 reflejó el efecto de una regularización efectuada en 2009 que creó una alza en las estadísticas ese año, y Argentina, que experimentó una caída de los movimientos temporales del Mercosur entre 2009 y 2010.

Sin embargo, la caída general representa la continuación de una disminución casi constante de las tasas de crecimiento de la inmigración en América Latina y el Caribe con respecto a las tasas ob- servadas en 2007, que ya se basaban en niveles bajos de inmigración. Los movimientos migratorios en los distintos países de América Latina y el Caribe parecen tener poca conexión a los cambios en el estado de las economías nacionales de muchos países. En efecto, en países cuyas economías han evolucionado de manera similar de 2009 a 2010 se perciben tanto grandes aumentos en la mi- gración temporal (Brasil y México) como grandes disminuciones (Argentina y Perú). Parecería que la inmigración en varios países de América Latina todavía no responde en gran medida al estado de la economía nacional.

Es difícil saber hasta qué punto se debe esto a una cobertura imperfecta de la inmigración en las estadísticas oficiales de los países de destino (ver Cuadro 1), al hecho de que la necesidades de mano de obra que no se satisfacen en el mercado laboral interno son relativamente poco comunes o a porque la emigración puede ser determinada como mucho y tal vez más por las condiciones en los países de origen que las de los países de destino.

(Cuadro1)


Recuadro 1: Estadísticas nacionales sobre inmigración

En su mayor parte, las estadísticas sobre inmigración en el Cuadro 1 están basadas en las estadísticas de visas y/o permisos de inmigración de los países de destino (ver anexo estadístico). Las excepciones son Brasil, en donde las estadísticas provienen del registro de la Policía Fede- ral, y Ecuador, en donde están basadas en las entradas y salidas de personas registradas por el Departamento de Migración. Ocasionalmente, ciertos países han realizado la regularización de migrantes no autorizados que ingresan en los sistemas de permisos y pueden aparecer en las estadísticas de la inmigración de un año determinado, que generalmente no es el año cuando ingresaron en el país.

Se desconoce hasta qué punto los datos de los sistemas administrativos de visas o permisos cubren toda la gama de flujos migratorios. La migración no autorizada existe en todos los paí- ses y por definición se excluye de las fuentes oficiales de información. Una parte de esta mi- gración queda al descubierto con los procesos de regularización aunque puede no cubrir todos los casos, porque las personas en esta situación pueden no presentarse o si lo hacen le podría ser negada la condición legal al no satisfacer todos los criterios para la regularización. Esto no es una situación exclusiva para los países de América Latina y el Caribe; muchos países de la OCDE están en la misma situación y es la magnitud de las regularizaciones en países como Grecia, Italia y España, así como estimaciones de la población no autorizada en los Estados Unidos que han revelado lo extensa que puede ser la población de migrantes no autorizados.

Las estadísticas sobre permisos con frecuencia incluyen los llamados cambios de estatus (condición migratoria), es decir, personas que ya estaban en el país en condición temporal y la cambiaron por condición permanente. Por lo general dichas personas no han ingresado al país el año en que aparecen en las estadísticas de inmigración permanente. Sin embargo serán incluidos de forma implícita cuando el texto se refiera a “inmigrantes” o a “entradas” ya que para los países de destino es el cambio a condición permanente el que señala el ingreso a la población residente.

Hay que tener en cuenta que “permanente” no siempre significa que se posee el derecho a la residencia permanente. En algunos países, las personas pueden recibir permisos temporales siempre y cuando sean considerados por el país de destino como parte de un camino que even- tualmente los llevará a la residencia permanente. En la medida de lo posible, los migrantes se clasifican en este informe como “permanente” en el momento de la entrada o del registro, reconociendo que en realidad algunos de ellos pueden no permanecer en el país por tiempo indefinido.

Sin embargo, esto también es cierto para las personas que reciben el derecho de residencia permanente en el momento de la inscripción. Se estima, por ejemplo, que entre un cuarto y un tercio de los inmigrantes permanentes en Canadá eventualmente abandonan el país, la mayo- ría en los primeros años después de la llegada.


En cualquier caso, los niveles de inmigración en casi todos los países de América Latina tienden a ser bajos, lo que deja un margen considerable para que los movimientos idiosincrásicos com- pensen los que responden a las condiciones económicas generales. Sólo en Argentina y Belice los niveles de migración permanentes tienden a aproximarse a los de Estados Unidos, que en la OCDE es uno de los países con menores tasas de migración autorizada sobre una base per cápita (Gráfico 1a).2 Barbados es único entre los países de América Latina y el Caribe que tiene niveles muy altos de migración temporal, más altos per cápita incluso que Canadá, con la mayoría proveniente de los países de CARICOM y en particular de Guyana.

(Grafico 1a)

Los bajos niveles de inmigración en América Latina y el Caribe son en parte consecuencia de su situación demográfica. En general, es cierto que, en igualdad de condiciones, los países que tienen altas tasas de crecimiento natural tienen bajas tasas de inmigración (Gráfico 1b), aunque la rela- ción no es muy fuerte, en parte debido a factores de confusión como las diferencias en los niveles de ingresos entre países de origen y de destino. Uruguay, Argentina y Barbados se destacan como los países con bajas tasas de crecimiento natural, pero sus tasas de migración neta están cerca de cero o son negativas, es decir, que están perdiendo tantas personas a través de la migración como están ganando.

La situación de Barbados es de particular interés porque ha estado satisfaciendo muchas de sus necesidades laborales a través de la migración laboral temporal, un objetivo compartido por mu- chos países de destino en todo el mundo para los trabajos con bajas calificaciones. Sin embargo, la migración laboral temporal es una estrategia apropiada cuando la demanda laboral es de carácter temporal, pero puede ser menos cuando las necesidades laborales de los empleadores son más prolongadas. Históricamente, se ha dado el caso por lo general que cuando las necesidades labo- rales no son de carácter temporal las consideraciones económicas dificultan la imposición de un régimen temporal de migración laboral. En tales casos, los inmigrantes y empleadores tienen un interés considerable en el mantenimiento de una relación de trabajo que es de beneficio mutuo y los empleadores por lo general han presionado (con éxito) para mantener a los mismos trabajado- res en la nómina.

 (Grafico 1b)