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La población inmigrante

Históricamente, todos los países de las Américas han experimentado movimientos migratorios, en particular de Europa y África, que han contribuído signifi ativamente a sus poblaciones. Luego de conseguir su independencia, muchos países de la región fomentaron la migración desde Europa para atraer capital y la mano de obra necesarios para el desarrollo económico. Las Guerras Mundiales y la Gran Depresión resultaron en una gran reducción de dichos movimientos aunque muchas perso- nas desplazadas llegaron a los países de las Américas después de la Segunda Guerra Mundial. Esto creó un incremento temporal, pero luego los movimientos siguieron siendo limitados. Pocos países experimentaron la misma escala de los movimientos registrados en América del Norte y Europa del Norte, en este último caso para apoyar los esfuerzos de reconstrucción después de la Segunda Guerra Mundial y más tarde el crecimiento de sus economías. Aunque la migración laboral en Europa se redujo drásticamente después de la primera crisis petrolera de mediados de los 70, la migración familiar continuó. Después de la caída de la Cortina de Hierro, se registraron importantes movimien- tos migratorios de carácter humanitario y la migración laboral reanudó su curso en muchos países, aunque a niveles modestos excepto en los viejos países de emigración como Irlanda y los países de Europa del Sur, en donde las tasas bajas de natalidad y un aumento importante en el logro educativo de los jóvenes creó un mercado de trabajo para los inmigrantes poco o medio calificados.

En contraste, ninguna de estas recientes evoluciones ocurrió en América Latina y el Caribe. Aun- que haya habido un fuerte crecimiento económico, los niveles de ingreso per cápita se mantu- vieron bajos en la mayoría de los países y las diferencias entre los países fronterizos no han sido frecuentemente a una escala que estimule una migración importante de trabajadores en busca de mejores salarios. La excepción a esto es Barbados en donde el PIB per cápita (de aproximadamen- te $US 15mil en 2011) es significativamente más alto que en varios países vecinos, lo que contri- buye de forma importante a los flujos migratorios hacia Barbados, especialmente desde Guyana ($US 2.3mil PIB/cápita). Con el 10.9% de su población nacida en el extranjero, Barbados es uno de los tres países de América Latina y el Caribe con una población inmigrante por encima del prome- dio de la región. Los otros dos países son Costa Rica (8.0%) y Belice (15%), que han experimentado grandes movimientos de personas procedentes de zonas de conflicto civil en la región.

(Gráfico 5: Población nacida en el extranjero como porcentaje de la población total, 2010)

La población nacida en el extranjero en todos los demás países se ubica a niveles relativamente mo- destos, teniendo solamente Argentina, Panamá y la República Dominicana una población inmigrante superior al 4 % de su población total. De ellos, sólo Argentina ha mostrado niveles recientes de inmigra- ción a una escala que pueda sugerir incrementos en su población inmigrante a corto o mediano plazo.