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La educación y el desempleo entre los trabajadores de las Américas

En casi todos los países, el desempleo tiende a ser más alto entre los trabajadores con niveles ba- jos de educación que con altos,14 y este es generalmente el caso ya sean trabajadores originarios o nacidos en el extranjero. También es cierto para los trabajadores de América Latina que viven en los países de la OCDE (Cuadro 9). En general, las diferencias varían de 4 puntos porcentuales entre los trabajadores hombres con niveles altos y bajos de educación de las Américas (7% vs. 11%) en los Estados Unidos a 14 puntos porcentuales en España (22% vs. 36%). Es interesante que dichas diferencias entre niveles altos y bajos de educación sean más pequeñas que las observadas entre los nacidos en el país de destino, con 18 puntos porcentuales en los Estados Unidos y 16 puntos porcentuales en España. La razón es que aunque los trabajadores inmigrantes con altos niveles de educación tienden a tener resultados económicos menos favorables que los trabajadores origina- rios con altos niveles de educación, lo contrario es generalmente cierto para quienes tienen bajos niveles de educación. Este es un fenómeno que se observa en casi todos los países.

Los trabajadores inmigrantes con altos niveles de educación necesitan tener un buen nivel de com- petencia lingüística para movilizar sus capacidades y calificaciones en trabajos altamente califica- dos. Además, los empleadores tienden a preferir a trabajadores cuyas calificaciones o experiencia fueron obtenidas dentro del país y no en el extranjero.

Los trabajadores migrantes con bajos niveles de educación, sin embargo, tienden a ser un grupo auto-seleccionado, dispuesto a tomar riesgos y frecuentemente a aceptar empleos que algunos trabajadores originarios prefieren no hacer. Además, debido a la desigualdad de oportunidades educativas o desventajas sociales, sus niveles de educación pueden no necesariamente reflejar sus habilidades innatas. Finalmente, si su condición en el país de destino es incierta (por ejemplo, si no están autorizados a permanecer), pueden no tener acceso a las transferencias sociales. En la práctica esto quiere decir que no pueden estar desempleados o darse el lujo de pasar largos perio- dos buscando mejores opciones de trabajo, ya que otras fuentes de ingreso pueden no estar dispo- nibles para ellos. Esto se traduce en niveles más altos de empleo y tasas más bajas de desempleo.

La situación del desempleo de los migrantes con bajos niveles de educación en España es espe- cialmente difícil, con un promedio de casi de 40%, con un índice menor para las mujeres de las Américas (26%) que para los hombres (36%). En los Estados Unidos las cifras correspondientes para las mujeres y hombres son de 14% y 11% respectivamente.

La usual división norte-sur para los emigrantes de las Américas con respecto a sus características está menos presente en relación a las tasas de desempleo por nivel de instrucción, ya que la Re- gión del Caribe esta al mismo nivel que la Región Andina y el Cono Sur. Los emigrantes con bajos niveles de educación de cada una de estas regiones muestran tasas de desempleo de casi 25% o

(Cuadro 9: Tasa de desempleo de los trabajadores migrantes de las Américas, por país de nacimiento, sexo y nivel de educación, 2010-2011)

más para los hombres y un poco más del 20% para las mujeres. Los emigrantes centroamericanos, por otra parte, muestran tasas que son relativamente bajas para los hombres con poca educación (10%) y aproximadamente de 14% para las mujeres con poca educación. De forma similar, los hombres con altos niveles de educación de Centroamérica, en particular de México y El Salvador, muestran tasas de desempleo que son comparables con las de trabajadores nativos altamente educados (un 5%), una característica que comparten con los emigrantes con educación terciaria de Guyana, Trinidad y Tobago y Brasil.