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Las remesas durante 2011

Durante 2011, el ingreso por remesas de la región de América Latina y el Caribe mostró una importante recuperación, alcanzando tasas anuales de crecimiento cercanas a las registra- das antes del inicio de la crisis económica global. Desde el último trimestre del 2008, los incrementos en las tasas de desempleo en los países tradicionales de envío, como Estados Unidos, España y Japón, y la consecuente reducción del ingreso de los migrantes latinoamericanos oca- sionaron una disminución sin precedente en el volumen de remesas enviado a la región. A partir de 2010 se observó una estabilización de estos flujos y una tendencia hacia el crecimiento positivo, hasta alcanzar un volumen de remesas ese año levemente mayor al recibido el año anterior. En el 2011, los países de América Latina y el Caribe recibieron un valor total de remesas $US 61.013 millones, monto que representa un crecimiento anual de 6% comparado con el año anterior.

(Gráfico 1: Remesas a América Latina y el Caribe (2002-2011) )

De 2002-2008, la tasa de crecimiento anual de los flujos de remesas que recibieron los países de América Latina y el Caribe alcanzó un promedio de 17%. Sin embargo, a partir de 2006 la tasa de crecimiento comenzó a desacelerarse, y a mediados del 2008 con el impacto de la crisis económi- ca, el flujo de remesas registró tasas de crecimiento negativas, hasta llegar a una variación anual de más de -15% en los últimos trimestres de 2009. Por la importancia que estos flujos representan para sus familias, los migrantes ajustaron sus gastos y el manejo de sus recursos para mantener el volumen de remesas que enviarían durante los últimos meses de 2009, a pesar de la incertidumbre económica2. La tendencia positiva se acentuó a lo largo del 2010, y durante los últimos trimestres de ese año se registraron variaciones anuales positivas. En 2011 ya se observó una recuperación de estos flujos a una tasa de crecimiento anual de 6%, la mayor registrada en los últimos cuatro años.

Los valores trimestrales que alcanzaron estos flujos en 2011 son similares a los que se observaron durante 2006, tal como lo demuestra el Gráfico 2. Las tasas interanuales de crecimiento de 6,1% y 6,6% en el primer y segundo trimestres de 2011 fueron seguidas por un aumento de 6,8% en el ter- cer trimestre, que representó la tasa trimestral más alta en los últimos cuatro años. No obstante, el correspondiente incremento anual se atenuó a 4,4% durante el último trimestre del año, lo que sugiere que, si bien el proceso de recuperación continúa, podría verse afectado por factores ad- versos, como los derivados de los problemas económicos que aún aquejan al continente europeo.

En lo que respecta al monto promedio por remesa y la frecuencia promedio de envío de estos flujos, ambos se incrementaron en 2011 con respecto a años anteriores. Durante 2009 y 2010, los migran-

(Gráfico 2: Remesas a América Latina y el Caribe (2006-2011))

tes latinoamericanos habían tenido dificultades para mantener el ritmo de envíos de dinero de años anteriores. Según datos oficiales y encuestas realizadas, los migrantes tuvieron que reducir el número de veces en el año que enviaron remesas a sus países de origen, pasando de un prome- dio de 15,3 envíos en 2008 a sólo 12 envíos en 2009 y 2010. Además, el monto de la remesa prome- dio había disminuido en 2009 en alrededor de -8% a -9% y de nuevo descendió ligeramente en 2010 en aproximadamente -0,1% a -0,6%3. En contraste, la información para varios países receptores muestra que en 2011 el incremento en el volumen enviado de remesas reflejó tanto un aumento en el monto de la remesa promedio como en el número de veces al año que los migrantes enviaron dinero a sus familiares. Por ejemplo, en el caso de México, el volumen de remesas recibido en 2011 aumentó debido a un incremento del 3,4% del monto de la remesa promedio y un incremento del 3,3% en el número de envíos realizados en el año.

Entre 2008 y 2010, se observaron variaciones en los flujos de remesas diferenciadas dependiendo de la subregión, debido en gran parte a la crisis económica que experimentaban los países tradi- cionales de envío. El momento de comienzo, duración e intensidad de la crisis económica fue dife- rente, por ejemplo, en Estados Unidos comparado con los países europeos, y como consecuencia, los flujos de remesas provenientes de estos países se vieron afectados de manera distinta. Sin embargo, en los primeros meses del 2011 los flujos de remesas experimentaron una recuperación generalizada en todas las subregiones, tal como se muestra en el Gráfico 3.

En México, el ingreso por remesas en 2011 mantuvo un vínculo estrecho con la evolución económica de Estados Unidos, país de donde proviene prácticamente la totalidad de esos recursos. Así, luego de su fuerte descenso en 2009 (-16%) ocasionado por la crisis que atravesó Estados Unidos, estos fl iniciaron en 2010 su recuperación, alcanzando un leve crecimiento de 0,12% ese año. Durante 2011, en los primeros dos trimestres se observaron tasas de crecimiento más robustas de 5,5% y 4,1% respectivamente, tendencia positiva que se intensifi ó en los últimos dos trimestres hasta alcanzar tasas de crecimiento de 10,3% y 7,6%, respectivamente, comparado con los mismos periodos del año anterior. En términos anuales, el ingreso por remesas en México registró un crecimiento de 6,9% en 2011 comparado con el monto recibido el año anterior.

(Gráfico 3: Tendencia de las remesas a América Latina y el Caribe (2006-2011)

En el caso de los países de Centroamérica, el fl de remesas inició su recuperación más temprano al crecer 5,2% al cierre del 2010 respecto al año anterior. A lo largo del 2011, la tendencia de creci- miento se fortaleció, tanto que en términos anuales, se observó un crecimiento de 7,0% comparado con los fl del 2010.

Por otra parte, en 2010 el ingreso del Caribe por remesas mostró un incremento de 8,3%, atribuido en buena parte a los envíos extraordinarios que recibió Haití como respuesta al terremoto que registró ese país. Durante el primer trimestre de 2011, esta subregión alcanzó un crecimiento anual de 2,5%, que se aceleró aún más durante los siguientes trimestres, alcanzando un crecimiento del 10,2% y 5,9% du- rante el segundo y tercer trimestres respectivamente, que se mantuvo durante el último trimestre con una tasa del 5,3%. En términos acumulados durante el año, la tasa de crecimiento con relación al año anterior alcanzó un valor de 5,9%, similar a la del promedio de la región de América Latina.

Tras una caída signifi ativa en las remesas recibidas en 2010 respecto al año anterior, el fl de remesas a los países de Suramérica se recuperó rápidamente durante los tres primeros trimestres de 2011, alcanzando tasas de crecimiento interanuales de 7,5% en el primer y segundo trimestre, y 4,8% en el tercero. No obstante, en el último trimestre de ese año esta tasa anual cayó, alcanzando un -2,6%, refl de una nueva reducción en las remesas provenientes de los países europeos, de donde proviene una parte importante de estos fl y de la disminución progresiva de las remesas a Brasil. En términos anuales, en 2011 el crecimiento de las remesas que recibió la subregión suramericana fue de 4,0% la tasa más baja observada en la región de América Latina y el Caribe.

n Tal como se ha observado en años anteriores, dentro de la región suramericana, las tendencias en los flujos de remesas a los países andinos muestran una dinámica común y específica, por lo que merecen ser analizados por separado. En el conjunto de países andinos, se había observado una caída del -3,4% en 2010 en las remesas que recibieron estos países, como reflejo de que una proporción importante de los flujos provienen de países europeos, cuyas economías han mostrado un proceso de recuperación más errá- tico. En este sentido, si bien en los flujos de remesas durante la primera mitad de 2011 se registraron tasas de crecimiento trimestrales del 9% y 8,9% respecto al mismo periodo del año anterior, para la segunda mitad del año se observó una fuerte desaceleración con tasas de crecimiento interanuales de sólo 4,4% durante el tercer trimestre, que se

(Gráfico 4: Remesas a América Latina y el Caribe (2007-2011) )

tornó negativa para el último trimestre a una tasa de -2,1%. En términos anuales el cre- cimiento de esta subregión fue de 4,8% durante 2011 respecto al año anterior.

n Para el caso de Brasil, de acuerdo a los datos actualizados en base a una definición estricta del concepto de remesas, incluyendo únicamente las transferencias de dinero que realizan las personas que cambian su residencia y envían dinero a su país de origen desde el exterior, durante 2011 estos flujos tuvieron una disminución de -4,9% con res- pecto al año anterior. Esta reducción está vinculada con el retorno de muchos migrantes brasileros a su país de origen (Recuadro 1).


Recuadro 1: Diferentes flujos por los mismos canales

Una parte importante del trabajo de medición de las remesas consiste en distinguir el concepto de otras transferencias de dinero que realizan las personas desde el exterior a sus países de ori- gen. Los bancos y las empresas de transferencias de dinero realizan varios tipos de transacciones transfronterizas que, a la hora de contabilizarlas en la balanza de pagos, deben ser categorizadas en tres rubros distintos de acuerdo a lo recomendado en el Manual de Balanza de Pagos del Fondo Monetario Internacional: (i) las remesas, (ii) la compensación de empleo y (iii) las transferencias de migrantes. La precisión de la información contabilizada depende en gran medida del grado de la información que el mercado provee a las autoridades, a través de la implementación de encuestas u otros mecanismos de reporte.

Las remesas son transferencias de dinero que realizan las personas que cambian su residencia, es decir se van a vivir a otro país, generalmente por un período de más de un año, y envían dinero a su país desde allí. En cambio, la compensación del empleo se refiere a las transferencias que realizan aquellas personas que no cambian de residencia, sino que solo trabajan temporalmente en otro país. Por otra parte, el rubro de las transferencias de migrantes corresponde a los flujos de capital que envían los migrantes a sus propias cuentas en el país de origen, usualmente por un cambio de residencia al retornar a su país.

Como ejemplo, si no se diferenciaran estas tres categorías de fl a Brasil, el saldo total de transfe- rencias del exterior relacionadas con la migración mostraría un incremento durante el 2011 de 15,2% alcanzando los US$ 4.609 millones. Pero este monto, si bien representa el total de dinero enviado por brasileños en el exterior, agrupa transferencias de naturaleza distinta que, al no distinguirlas, podría ocasionar conclusiones erradas sobre el comportamiento creciente de las remesas que recibió y recibi- rá este país durante los próximos años. El aumento en el monto total sugiere una tendencia creciente, mientras que los datos desagregados indican un panorama contrastante. Según la defi estricta del concepto, las remesas de trabajadores recibidas durante 2011 alcanzaron US$ 1.974 millones, monto que representa un -4,9% menos que el año anterior, y las transferencias de migrantes en 2011 alcan- zaron los US$ 2.052 millones, superando por primera vez al volumen de remesas. El monto total de las transferencias de migrantes representa una tasa de crecimiento de 51% respecto al año anterior, lo cual sugiere que una proporción importante de migrantes brasileños están retornando a su país, reduciendo el número total de brasileños residiendo en el exterior. Esto podría tener como consecuencia que, a su vez, el fl total de remesas a Brasil en años futuros continúe su descenso, y que, una vez que el retor- no de los migrantes disminuya, los montos registrados como transferencias de migrantes también se reduzcan, así disminuyendo aún más los fl totales relacionados con la migración brasileña.

Flujos de dinero a Brasil relacionados con la migración (2010-2011)

La categorización de estos tres tipos de fl es importante, no solo para fi estadísticos y de re- porte, sino por las implicaciones a nivel de políticas públicas y del sector privado. La defi más precisa del fl de remesas facilita el desarrollo de productos y servicios fi os más adecuados a las necesidades y preferencias del segmento de cliente meta. Por ejemplo, los emisores de transfe- rencias de migrantes suelen realizar envíos únicos -no frecuentes ni periódicos como los emisores de remesas- buscando transferir sus ahorros para realizar inversiones en sus países de origen. Por otro lado, los envíos de los trabajadores de temporada en el exterior son relativamente inestables y se rea- lizan en función de ciclos estacionales, lo cual indica que corresponde mejor desarrollar productos de microseguros y de créditos específios para las épocas en que disminuyen sus ingresos. Finalmente, los emisores y receptores de remesas de trabajadores tienen fl más estables y por tanto, podrían ser sujetos de créditos de inversión e inmobiliarios, así como cuentas de ahorro.