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Conclusiones y perspectivas para 2012

Para el mercado de remesas en América Latina y el Caribe, el 2011 representó un año de recupe- ración del crecimiento respecto al período 2008-2010, a pesar de la incertidumbre económica per- sistente en el continente europeo. Tal como se ha visto en años anteriores, el volumen de remesas que recibió cada país en la región dependió en gran medida del número de migrantes trabajando en el extranjero, el nivel de sus ingresos y finalmente la situación en los países de recepción de estos recursos.

Las perspectivas macroeconómicas de los países receptores y emisores ofrecen algunos elemen- tos que permiten anticipar el posible comportamiento de los flujos de remesas de cara al futuro. Las proyecciones macroeconómicas relativamente positivas para Estados Unidos, de donde pro- vienen aproximadamente las tres cuartas partes de las remesas enviadas a la región, indican una posible tendencia de crecimiento de las remesas para 2012, a nivel agregado. La perspectiva positiva de crecimiento del producto y del empleo, y reducción del desempleo, anuncia la posibilidad de un contexto económico que podrá beneficiar a los migrantes en este país e impactar de manera positiva el flujo de remesas, sobre todo a México y a los países centroamericanos.

Por otra parte, las condiciones esperadas para los países europeos aun son pesimistas, especial- mente en España, donde se prevén caídas del producto y del empleo, así como un incremento en el desempleo, aun más fuertes que para otros países del viejo continente. Para los países que reciben una proporción importante de sus remesas de migrantes que trabajan allí, como los suramerica- nos y particularmente los países andinos, se espera observar una desaceleración marcada en la tasa de crecimiento de remesas.

En cuanto a las proyecciones macroeconómicas de países dentro de la región de América Latina y el Caribe, destino para una proporción creciente de migrantes latinoamericanos y caribeños, indican la posibilidad de crecimiento del producto y del empleo, similares o ligeramente inferiores a los del año pasado, con tasas de desempleo similares a las de 2011. Este contexto sugiere que los flujos de remesas intra-regionales continuarán fortaleciéndose. En los países suramericanos, estas remesas intra-regionales podrán compensar en cierta medida las caídas en los volúmenes de remesas provenientes de los países europeos, pero sin poder contrarrestarlas. Tomando en cuenta las proyecciones antes descritas se puede esperar que en 2012 las remesas recibidas alcancen una tasa de crecimiento similar al del año anterior, de entre el 6% y 7% con relación al año 2011.

No obstante, si bien las proyecciones macroeconómicas pueden sugerir una posible tendencia en los flujos, solamente sirven como un punto de partida para estimar el comportamiento futuro de los flujos de remesas. Tal como se ha observado en años anteriores, el comportamiento de los flu- jos de remesas se puede ver influenciado por otros factores que pueden afectar significativamente tanto la capacidad del migrante de generar ingreso, como el grado de urgencia y de necesidad de las familias receptoras, que dependen de los recursos provenientes del exterior.

Existen importantes esfuerzos encaminados, tanto a nivel multilateral como a nivel nacional, para mejorar la comprensión del comportamiento de los flujos de remesas a nivel agregado y del mercado de los proveedores de servicio de remesas, así como de la realidad que enfrentan los emisores y receptores de remesas. Muchas de estas iniciativas tienen como objetivo fortalecer el potencial de desarrollo que conllevan estos flujos. Las millones de transacciones de envío y de pago que realizan los migrantes y sus familiares cada año, cuyo valor agregado supera la asistencia oficial al desarrollo, representan una herramienta de alivio a la pobreza y un vehículo para mejorar la calidad de vida de millones de familias de bajos ingresos, además de servir de puerta de entrada a servicios y productos financieros para no bancarizados en los países de América Latina y el Caribe. Un mejor entendimiento de estos flujos contribuirá a los esfuerzos para establecer un marco de políticas públicas que aumente la competencia, eficiencia y seguridad en el mercado de las remesas, y al desarrollo de iniciativas que apoyen modelos innovadores de negocio en este mercado para poder atender mejor las necesidades de millones de familias que se benefician de estos flujos.