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Brasil - Síntesis histórica de la migración internacional

Alo largo de la historia, Brasil ha sido un destino muy atractivo para los inmigrantes. Desde la época de la colonización, esto ha fuertemente influenciado el perfil demográfico de la pobla- ción brasileña, el cual se caracteriza por una gran diversidad étnica. A partir de la segunda
mitad del siglo XX, el país también presenció un movimiento emigratorio significativo, debido a una crisis económica y a la inestabilidad política que culminó con el golpe de estado militar en 1964. Ambos eventos aceleraron la migración rural urbana así como la migración internacional.

Inmigración

El grupo más grande de inmigrantes en Brasil, más allá de la presencia de portugueses coloniza- dores, fue de esclavos provenientes del África. Entre el siglo XVI y el siglo XIX, millones de negros fueron obligados a cruzar el océano Atlántico con destino a Brasil, para formar parte de la mano de obra esclava. De acuerdo a las estimaciones del Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística (IBGE), el número total de africanos llevados a Brasil fue de aproximadamente 4 millones de per- sonas (IBGE, 2000).

La llegada de inmigrantes voluntarios comenzó en masa a partir de la independencia del país en 1822.

La monarquía brasilera, que se establece a partir de la independencia de Portugal, promovió po- líticas para atraer inmigrantes a la región sur del país, ofreciéndoles lotes de tierras para que se establecieran como propietarios agrícolas. Entre 1824 y 1924 se estima que más de 3.5 millones de europeos emigraron hacia Brasil (Morner, 1978). Los primeros en llegar fueron los alemanes y a partir de 1870, los italianos. Estos dos grupos se tornaron mayorías representativas en las regiones de Santa Caterina y de Rio Grande do Sul.

No obstante, el mayor movimiento migratorio empezó a mediados de 1880, el cual presentó dife- rencias significativas en comparación a los movimientos de previas décadas. El objetivo ya no era principalmente el atraer familias que se convirtieran en pequeños propietarios sino obtener mano de obra para el cultivo del café, el cual estaba en plena expansión por el estado de Sao Paulo. La inmigración en masa fue la forma de sustituir al trabajador negro esclavo durante la crisis del sis- tema esclavista y su posterior abolición en 1888 (Hudson, 1997).

El siglo XIX fue el principio de un periodo de repetidas grandes olas migratorias de países europeos a los países previamente colonizados, un enorme movimiento transoceánico que continuó hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. A partir de la primera ola migratoria, la información sobre oportunidades fue transmitida por los primeros migrantes en regresar a sus países de origen, lo cual estimuló movimientos adicionales. Con frecuencia los recién llegados eran asistidos por familiares ya establecidos que les ofrecían hospedaje y trabajo. Este fenómeno, conocido como migración en cadena, ejerció un papel clave en las Américas (Moch, 2003). Los Estados Unidos, Argentina y Brasil, en ese orden, fueron los principales receptores de inmigrantes del hemisferio (Fausto, 2004).

Entre 1872 y 1930, el número de inmigrantes a Brasil alcanzó 4.1 millones, provenientes principal- mente de Portugal, Italia, Japón y Alemania (Levy, 1973). Cabe mencionar que en este periodo tam- bién arribaron al país inmigrantes del mundo árabe, principalmente de origen sirio-libanés, que se dedicaban desde un principio principalmente al comercio y escapaban dificultades económicas (Fausto, 2004). Sin embargo, durante la crisis de la industria cafetalera (1903-1904), la migración neta en Brasil llegó a ser negativa. Antes de la crisis, hasta 1923, uno de los trazos distintivos de la inmigración en Sao Paulo fue el hecho de haber sido en muchos casos subsidiada por el Estado, especialmente durante los primeros años.1 Esta práctica cambió en 1930 cuando quebraron los programas estatales de apoyo a los precios del café.

A partir de los años 30, la inmigración en masa cedió terreno ya que las políticas nacionales de algunos países europeos – caso típico de Italia después de la toma de posesión de Mussolini - em- pezaron a colocar obstáculos para la migración hacia América Latina. En Brasil, la demanda de mano de obra necesaria para el desarrollo industrial empezó a satisfacerse cada vez más por las migraciones internas. Habitantes del noreste del país y del estado de Minas Gerais abandonaron sus regiones en busca de mejores condiciones de vida en el sureste del país. En esta misma déca- da, solamente los japoneses ligados a la micro-propiedad agrícola continuaron llegando en gran número a Sao Paulo (Fausto, 2004). Cuando el gobierno italiano restringió la emigración subven- cionada a Brasil los japoneses llenaron la brecha.

En los años más recientes la inmigración a Brasil se diversificó bastante en términos cualitativos. Nuevas nacionalidades se han juntado a las más antiguas. Por ejemplo, personas de nacionalida- des europeas han llegado junto con inmigrantes de los países vecinos de Brasil: Argentina, Uru- guay, Chile, Bolivia, etc. Recientemente también los coreanos pasaron a formar parte de la ciudad de Sao Paulo, gracias al boom económico de la ciudad, multiplicando restaurantes y tiendas de confección (BID, 2004).

Emigración

Al mismo tiempo, a partir de los años 80 se acentúa el fenómeno emigratorio brasileño, alcanzan- do cifras considerables en las siguientes décadas. Se puede estimar que entre 1 y 3 millones de brasileños viven fuera de su país de nacimiento. No obstante, aun tomando el número más alto de estas estimaciones – 3 millones – no alcanza el 2% de la población total del país. Los destinos más comunes de los emigrantes brasileros son Estados Unidos, Paraguay, Japón, Reino Unido y Portu- gal. La región de origen más importante de estos emigrantes ha sido principalmente el sureste de Brasil, en donde existe una presencia significativa de asentamientos formados por los inmigrantes originarios y sus descendientes y, más recientemente, por norteamericanos. El vínculo con el país de origen a través de la familia, y la experiencia migratoria presente en la cultura de Brasil, con- tribuye ciertamente a la decisión de migrar (OIM, 2010).

En los últimos años, gracias a la estabilidad económica, el país volvió a ser atractivo para los in- migrantes. Hoy en día, como en el pasado, se observa una gran diversidad en el flujo inmigratorio en Brasil. La política actual se enfoca en el movimiento inmigratorio creciente que, sin embargo, permanece a niveles modestos relativamente a la población del país.

A pesar del surgimiento de nuevos movimientos de migrantes, la principal afluencia de extranjeros al territorio nacional aún es motivada por el reclutamiento de trabajadores temporales (Brasil In- forme Nacional para el SICREMI). Estos trabajos están generalmente vinculados a la instalación de empresas multinacionales, a la restructuración de empresas públicas que han sido privatizadas, al lanzamiento de proyectos mundiales y al desarrollo de estrategias comerciales regionales.