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Colombia - Síntesis histórica de la migración internacional

Colombia es un país de emigración neta. A pesar del flujo inicial de españoles durante la época del Nuevo Reino de Granada (territorio del imperio español desde el siglo XVI y hasta inicios del XIX que coincide en buena parte con la actual Colombia), la inmigración internacional
hacia Colombia ha sido tradicionalmente baja. Esto se debe principalmente a condiciones econó- micas no atractivas para la inmigración, así como a situaciones de conflicto e inestabilidad política. Por consiguiente, la inmigración ha sido escasa y de carácter regional y proviene principalmente de Venezuela y Ecuador (Orduz, Vallejo y Melo, 2011).

Mientras que la inmigración al país ha sido baja, la historia de Colombia está marcada por el mo- vimiento de personas dentro y fuera de sus fronteras. Durante la colonización, por ejemplo, hubo grandes movimientos internos de población, y luego a partir de 1940 hubo un acentuado proceso de urbanización, con considerable migración del campo a las grandes ciudades. Más tarde el proceso migratorio se caracterizó por una permanente emigración al exterior en busca de mejores pers- pectivas económicas. A pesar de los cambios, Colombia sigue siendo una nación diversa, hogar de varios grupos étnicos y más de 80 lenguas indígenas (Orduz, Vallejo y Melo, 2011).

Inmigración

Con excepción de la inmigración española y de la introducción de esclavos negros (cerca de 30.000, de acuerdo con algunas estimaciones) entre los siglos XVI y XVIII, Colombia no ha sido receptor importante de inmigrantes (Pinzón, 2001).

Luego de la independencia de 1819, la falta de atractivos económicos y las sucesivas guerras civiles ofrecieron pocos incentivos a la inmigración. En contraste con otros grandes países de América Latina como Argentina y Brasil, entre fi del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Co- lombia no alentó la inmigración a gran escala. Durante este periodo, el país recibió escaso fl
de migrantes europeos, principalmente desde España, Alemania, Italia y Francia, así como de Estados Unidos, Siria, Líbano y China. Cada uno de estos grupos, sin embargo, infl eron en sec- tores específi os de la economía dependiendo de la región. Los alemanes, por ejemplo, ejercie- ron una infl importante sobre la economía, particularmente las actividades asociadas con el café, el tabaco, el transporte y el sistema bancario, en regiones tan disímiles como Santander, la región de la costa del Atlántico, y Antioquia. Además, durante este periodo se observó también la intensifi ación de la participación judía y árabe en varios sectores comerciales de diferentes regiones (Pinzón, 2001).

Después de la Segunda Guerra Mundial, las políticas colombianas fomentaron la inmigración de técnicos calificados y de expertos agrícolas europeos, lo que atrajo a un gran número de ciudada- nos alemanes. En 1953, se creó el Instituto de Colonización e Inmigración para dirigir la coloniza- ción de las regiones subdesarrolladas del país, y en 1958 se especificaron los procedimientos para la admisión de refugiados. Sin embargo, estas medidas no se pusieron en marcha ya que el país se encontraba inmerso en una guerra civil conocida como “La Violencia,” que tuvo lugar entre 1948 y 1966 (Hanratty y Meditz, 1988).

Desde los años 1960, la inmigración es principalmente regional con trabajadores que vienen sobre todo de Venezuela y Ecuador. A pesar de las políticas de 1993 y 2005 para facilitar la entrada y la adquisición de visas de trabajo, el flujo de inmigrantes regionales no ha aumentado (Bérubé, 2005).

De acuerdo con el censo de población de 1993, un poco más de 100.000 extranjeros residían en Colombia, lo que representa casi 0.30% de los 37 millones de habitantes. La mayor parte de los ex- tranjeros venía de Venezuela - 41% o cerca de 43.300 personas -, mientras que Ecuador representó un 8.5% o cerca de 9.000 personas. Estos inmigrantes encontraron empleo en actividades comer- ciales y también en el área de servicios, agricultura y manufactura. El resto de los extranjeros venía en mucho menor proporción de países como Estados Unidos, España, Perú, Alemania, Argentina, Italia, Panamá y Líbano (Bérubé, 2005).

El censo de 2005 registra pocos cambios y el número de extranjeros sólo sube a poco más de 122.000. Este mismo censo muestra que el total de nacidos en el extranjero representa una frac- ción reducida de la población total. Para 2009, las proyecciones más recientes de la población na- cida en el extranjero son de cerca de 0.2% del total de la población (Naciones Unidas, 2009).

Emigración

A pesar de que la inmigración hacia Colombia ha sido históricamente baja, el flujo de colombianos dentro y fuera de sus fronteras ha sido alto. A lo largo del siglo pasado, Colombia experimentó una transición demográfica caracterizada por 1) un aumento en la tasa de crecimiento de la población y 2) un importante proceso de urbanización. Se estima que entre 1938 y 1951, cerca de un millón de personas migró desde zonas rurales hacia zonas urbanas debido a las condiciones internas producto del periodo de “La Violencia”. La población de las zonas urbanas aumentó de 31% en 1938 a casi 69% en 1993. Este proceso, sin embargo, fue más importante durante los años 1950 y 1960, con un aumento de la población urbana de 39% en 1951, a 52% en 1964 (Flórez, 2000).

Desde los años 1960, la inestabilidad política ha contribuido a que Colombia ocupe el segundo lugar mundial en términos de población desplazada - entre 2 y 3 millones de personas - (UNHCR, 2006). Esta cifra ha crecido desde los años 90 debido a la amenaza narcoterrorista, los intentos por los traficantes de influir en las políticas de un gobierno o sociedad a través de la violencia y la intimidación, especialmente en zonas donde estos grupos delictivos tuvieron mayor influencia.1 Dicha situación llevó a muchos colombianos a buscar empleo en el extranjero; sin embargo, esta actividad ha disminuido con el tiempo debido a los programas de seguridad democrática y acción social que han podido contrarrestar el terrorismo y recuperar el imperio de la ley, protegiendo así a las poblaciones más vulnerables.

El censo de mayo de 2005 - 2006 calcula que de una población total de aproximadamente 41 millo- nes, más de 3 millones de colombianos vive en el extranjero; otras proyecciones sitúan esta cifra entre 4 y 5 millones, o más de una persona de cada diez viviendo fuera del país (Garay Salamanca y Rodríguez, 2005). El Comité de Estados Unidos para los Refugiados e Inmigrantes (2005, p.11) estima que a finales de 2004 existía un total de 263.000 refugiados colombianos.

Los datos del censo más reciente indican que, del total de colombianos en el extranjero, aproxima- damente 35% vive en Estados Unidos, 23% en España y casi 19% en Venezuela (Garay Salamanca y Rodríguez, 2005). El Reino Unido y España albergan a las dos comunidades más numerosas de colombianos en Europa, aunque también hay grupos importantes en Francia, Italia y Alemania. Se desconoce la magnitud de la población migrante indocumentada de Colombia, pero los datos par- ciales de Estados Unidos y España muestran una tendencia creciente en los últimos años (Garay Salamanca y Rodríguez, 2005).

Respecto a las remesas que envían los colombianos desde el exterior, en el año 2006 éstas fueron de $3.86 mil millones de dólares, superando a los ingresos generados por café y carbón. A pesar de su disminución hacia el año 2009 como consecuencia de la crisis internacional, continúa siendo un rubro de gran peso en la economía colombiana (Bérubé, 2005).

A pesar de observarse indicios recientes en torno a la desaceleración de la emigración, el proceso permanece aún instalado en la sociedad colombiana (Orduz, Vallejo y Melo, 2011).