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El Salvador - Síntesis histórica de la migración internacional

El Salvador es la república más pequeña de Centroamérica y el país con mayor densidad po- blacional en la región. La demografía de la población del país ha estado caracterizada por dos periodos migratorios principales: 1) el primero representa la situación del país antes del
siglo XX, cuando había una gran afluencia de migrantes; y 2) el segundo representa la situación del país a partir del siglo XX, cuando había y sigue habiendo una alta tasa de emigración. También es importante resaltar que hay muchos movimientos internos que se han llevado a cabo durante este segundo periodo, en respuesta principalmente al conflicto interno armado que ocurrió entre 1980 y 1991.

Inmigración

El primer movimiento principal de migración estuvo caracterizado por la colonización española, que tuvo sus comienzos en el siglo XVI, y por la era de los “barones del café”, que empezó en el siglo XIX. Durante este último, los comerciantes de café trajeron consigo sus bienes; así como sus identidades nacionales: “Estos inmigrantes, que eventualmente se convertirían en la masa de la clase comerciante salvadoreña, con frecuencia se emparentaban con miembros de la clase oligár- quica terrateniente, así diversificando aún más la composición del estrato élite de la sociedad.”1 (Haggarty, 1988).

La población de El Salvador tiene el porcentaje más alto de poblaciones multirraciales de las Amé- ricas, con 94% mestizos (raza mixta), el resultado de una mezcla de pueblos indígenas, africanos y europeos. Sólo el 5% de la población es indígena y el restante 1% es de ascendencia europea, principalmente española, alemana y británica. También, hay habitantes de origen palestino y chino que viven en las ciudades y pueblos más grandes (Williams, 2001).

Aunque el país se independizó de España en 1821, siguió viéndose afectado por el legado que deja- ron los terratenientes europeos: principalmente, una economía basada en las exportaciones y una sociedad altamente segregada.

Emigración

En el siglo XIX, los propietarios de los cafetales establecieron una oligarquía económica y política para asegurar la preservación de sus tierras y riquezas. A principios del siglo XX, la mayoría de los trabajadores salvadoreños vivían en áreas rurales como colonos, arrendatarios de pequeñas parcelas de tierras marginadas o jornaleros estacionales.

Durante la Gran Depresión de los años 30, el precio del café se desplomó. Los bajos salarios de los trabajadores rurales bajaron aún más. Como mucha de la tierra de subsistencia había sido conver- tida en plantaciones privadas de café, los cultivos básicos se redujeron de manera considerable, empeorando las condiciones de vida de colonos, arrendatarios y jornaleros estacionales. Estas condiciones llevaron a que se gestara una rebelión que culminó con el levantamiento campesino de 1932, denominado “la matanza”, en el que murieron alrededor de 30.000 personas a manos de las tropas gubernamentales.

El segundo período principal de migración comenzó durante la Segunda Guerra Mundial, la cual dio inicio a algunas corrientes emigratorias importantes en El Salvador. La primera fue hacia Panamá, en gran parte estimulada por oportunidades en el transporte de los Estados Unidos de suministros militares por el Canal de Panamá. Otra consistió en movimientos hacia México, en gran parte como medida de entrada a los Estados Unidos, en donde la demanda de mano de obra industrial aumentó como resultado de las muchas vacantes que dejó el reclutamiento de las fuer- zas armadas (PNUD, 2005).

Después de la Guerra, en los años 1950 y 1960 un número no muy importante de salvadoreños emigró a los Estados Unidos. Esta población provenía de los estratos económicos más altos que iban a estudiar y trabajar en el extranjero. También algunos empleados domésticos, jardineros y trabajadores manuales complementaron este pequeño flujoores qeu es qeu jero na los estados uno (Gammage, 2007).

En este período, la mayor parte de la migración salvadoreña ocurrió dentro del país a nivel regio- nal. La migración estacional de las comunidades salvadoreñas para trabajar en las cosechas se convirtió en la forma de vida de muchos habitantes rurales desde que la producción de café pasó a dominar la economía de El Salvador (Haggarty, 1998). Sin embargo, entre 1945 y 1969, el aumento de la población y la reducción de tierras disponibles, especialmente a favor de las plantaciones de algodón, llevó a unos 350.000 trabajadores y campesinos sin tierra (alrededor del 7% de la pobla- ción) a emigrar al vecino país de Honduras (PNUD, 2005). Alrededor de la mitad de ellos regresó después de que el gobierno de Honduras implementó las políticas de reforma agraria.

En la década de 1970, con crecientes tasas de desempleo en El Salvador, violencia política y falta de acceso a los derechos de propiedad, los Estados Unidos recibió la primera oleada importante de salvadoreños. Esta vez, no sólo emigraron las clases más bajas, sino que también los trabajadores calificados, profesionales e intelectuales. Alrededor de 45.000 salvadoreños ingresaron a Estados Unidos entre 1970 y 1974. A diferencia de futuras olas de migrantes salvadoreños, un alto porcen- taje de los primeros migrantes estaban autorizados a entrar en los Estados Unidos (Gammage, 2007).

La década de los 80 trajo un éxodo masivo de salvadoreños que huían de la guerra civil en su país. Mientras que algunos permanecieron en el país como personas desplazadas internamente y buscaron refugio en aquellos departamentos y municipalidades que no estuviesen directamente involucrados esplazada internamente y ben el conflicto, otros escaparon a Honduras, Nicaragua y Guatemala, para luego desplazarse a los Estados Unidos vía México. Muchas personas en esta ola de migrantes llegaron a los Estados Unidos sin autorización, la mayoría de ellos provenientes de comunidades rurales.

La emigración alcanzó su apogeo en 1982, cuando se estima que 129.000 personas registradas habían dejado el país. En total, un tercio de la fuerza laboral había dejado el país (Gammage, 2007). Entre 1979 y 1988 se calcula que unos 500.000 salvadoreños llegaron a los Estados Unidos. Ade- más, miles de otros viajaron a Canadá, en donde el asilo era más accesible (Gammage, 2007).

Si bien la guerra civil terminó en 1992, muchas de las condiciones que inspiraron las luchas socia- les y políticas que culminaron en violencia y emigración masiva, permanecieron invariables. Entre 1980 y 2001, la cantidad de tierra cultivada en El Salvador aumentó un 6% mientras que la pobla- ción se acrecentó en un 42%. Este periodo fue también testigo de una marcada baja en el valor de los productos agrícolas y los salarios (Gammage, 2006).

Aunque existen diferentes opiniones sobre las mediciones exactas, la tendencia a un aumento de la emigración es constante. Entre los años 1970 y 1980, emigraron 53,809 salvadoreños más (73%) con respecto al año 1970. Entre los años 80 y 90, ésta se incrementó en 391,864 salvadoreños (307%), y entre 1990 y 2000, subió a un 400% que representa 2,077,256 salvadores que emigraron a otros países. La trayectoria de esta inmigración también siguió un patrón constante. Mientras que la migración generalmente comenzó como un movimiento regional a países vecinos, luego se ha convertido en un movimiento internacional al ir más allá de los países de Centroamérica (PNUD, 2009). Aunque varios países implementaron medidas para facilitar la inmigración salvadoreña le- gal, la migración ilegal persistió. En 2007, algunas estimaciones indican que hay 400.000 salvado- reños indocumentados residiendo en Estados Unidos (Gammage, 2007).

Las deportaciones de salvadoreños desde varios países han aumentado en el transcurso de quince años, pasando de un total de 4.216 en 1999 a 36.689 en 2004, según los registros del Ministerio del Interior de El Salvador. Desde 1999 hasta 2001, la mayoría de las deportaciones se han realizado en Estados Unidos, pero a partir de 2002 la gran mayoría de los deportados viene de Guatemala y México (Andrade-Eekhoff, 2006).

Según los estimados del Ministerio de Relaciones Exteriores de El Salvador, casi tres millones de salvadoreños vivían en el extranjero en el año 2005. De ellos, aproximadamente 2.5 millones esta- ban en los Estados Unidos.