Imprimir

Guatemala - Síntesis histórica de la migración internacional

Tras haber sido receptora de inmigrantes desde la época colonial, Guatemala se mantuvo rela- tivamente al margen de las corrientes de inmigración en el periodo de la posguerra mundial. Por el contrario, la emigración ha ido en aumento desde la década de 1980.

Inmigración

Durante el siglo XVI, Guatemala recibió las primeras corrientes de inmigrantes durante la conquista y colonización del territorio por parte de la corona española. Al mismo tiempo, con los españoles llegó la inmigración forzosa de esclavos africanos. Cuando el país obtuvo la independencia de España en el año 1821, Guatemala contaba solamente con 500.000 habitantes, lo que llevó al incentivo de políti- cas dirigidas a la inmigración para atraer a más gente al país (OEA, 1995). En 1883 fue posible poblar la costa guatemalteca como consecuencia de la construcción del ferrocarril Santo Tomás.

Sin embargo, los intentos de atraer migración europea, particularmente inglesa, belga y alemana, no fueron muy exitosos. Los alemanes fueron el grupo más numeroso, cuya migración tuvo lugar entre 1828 y 1944, alcanzando su máximo auge en el año 1921, con aproximadamente 3.000 regis- tros. La colonia alemana controlaba el cultivo, comercialización y exportación del café. En 1944, al finalizar la Segunda Guerra, Guatemala promulgó el retorno de los alemanes a su país de origen (Wagner, 1991).

Según la información censal disponible, de la población total de 2,4 millones, para 1940 solo el 0,8% de los habitantes en Guatemala eran extranjeros, de los cuales un 63% provenía de países limítrofes, el 24% de países europeos, casi 4% de países asiáticos y un 9% de países del resto de América. Sin embargo, en las décadas de los 1950 y 60 se observó un incremento de la inmigración en Guatemala. Para 1964, la población total en Guatemala era de aproximadamente 4.2 millones, de los cuales el 1,2% era nacido en el exterior. En contraste, en los años 70 esta tendencia se re- vertió, y la población extranjera volvió a representar sólo el 0,8% de la población total (OEA, 1995). Este porcentaje siguió decayendo hacia los años 80 y 90, alcanzando en este periodo el 0,4% de la población en Guatemala.

A principio de los años 1980, Guatemala registró inmigrantes provenientes mayormente de los países limítrofes. De acuerdo con el censo de 1981, Guatemala recibió un poco más de 26.000 personas, en su mayoría salvadoreños (64%) y hondureños (20%) dado el conflicto armado y la crisis política que ambos países estaban atravesando (CELADE, 1991). En el caso de Nicaragua, la afluencia de inmigrantes hacia Guatemala coincide con el triunfo de la Revolución Sandinista en 1979, por lo cual se podría suponer que esta inmigración se debe a la búsqueda de refugio, ya que para 1993 existían 4.000 refugiados nicaragüenses registrados en el país. Al mismo tiempo, el censo registró una mayor proporción de estadounidenses (27%) y mexicanos (21%) residiendo en la República de Guatemala (CEPAL, 2002).

En el decenio de 1990, la mayoría de los inmigrantes provenía de El Salvador (59%), Honduras (19%) y Nicaragua (15%) (CEPAL, 2002). En 1994, se registraron también inmigrantes provenientes principalmente de España, Colombia, Alemania, Italia, China (Taiwán), Corea y Argentina, lo que se podría asociar con las inversiones provenientes de estos países, sobre todo de coreanos en el sec- tor de la industria de la maquila. Sin embargo, la participación de los inmigrantes en la población total del país se mantuvo en 0,4% (CELADE, 2004).

Emigración

Si bien en Guatemala las primeras olas migratorias hacia el exterior se remontan a la década de 1970, la profunda crisis económica de los años 80 y 90 por el conflicto armado interno y la pérdida de credibilidad del Estado y sus instituciones, hicieron que en todo el país se desatara una emigra- ción internacional sin precedentes. La emigración hacia Estados Unidos en particular experimentó un incremento espectacular a partir de 1980.

La migración de guatemaltecos al exterior se puede clasificar en dos grandes grupos, de acuer- do a sus características y país de destino. El primero se dirigió al sureste de México, migración rural-rural principalmente y de carácter temporal, y participaron cerca de 300.000 personas al año (Ministerio de Salud, Seguro Social y Oficina Panamericana de la Salud, 1998). El segundo, se dirigió a Estados Unidos y es de carácter tanto temporal como definitivo, calculándose que ya para los años 90 una décima parte de la población total guatemalteca residía en los Estados Unidos, es decir, alrededor de 1.2 millones de personas (Elías, 1997). Adicionalmente, los guatemaltecos se dirigieron tanto a Canadá (2% de los que emigran) como a países aledaños, principalmente Belice y Costa Rica, aunque en menor medida (total subregional inferior a 5.000) (CELADE, 1991).

A principios de los años ochenta, los destinos principales de los emigrantes guatemaltecos eran los Estados Unidos (89% del total de los emigrantes), México (6%) y Canadá (2%) (CEPAL, 2002). Además, los guatemaltecos también emigraron en menor medida al vecino país de Belice (3.003 emigrantes) y Costa Rica (1.430 personas) (CEPAL, 1991).

A partir de la década de 1990, la emigración hacia países de la subregión se incrementa. Si bien los guatemaltecos siguieron emigrando a los Estados Unidos, los países limítrofes también se convirtie- ron en destinos importantes. Del total de la emigración a países vecinos o cercanos, se registraron fl importantes a Honduras (15%), El Salvador (23%) y Belice (54%) (CELADE, 1991). La emigración al resto de países de las Américas se dirigió principalmente hacia Estados Unidos (77% del total). En este período Guatemala perdió casi un 6% de su población económicamente activa (CEPAL, 2002).

En 1990 había aproximadamente 46.000 guatemaltecos en México; una década después la cifra había descendido hasta 30.000 como resultado del retorno de los refugiados, una vez que se había alcanzado la estabilidad política en Guatemala. La mayor parte de la esta emigración se había concentrado en la zona fronteriza entre ambos países y destinados a las campañas agrícolas del estado de Chiapas. También es importante resaltar que en los últimos tiempos se ha dado un auge en la migración de tránsito hacia México y Belice con destino a Estados Unidos (CELADE, 2004).

La población inmigrante guatemalteca en los Estados Unidos ha tenido una extraordinaria evolu- ción desde los años 1980. Hubo un aumento importante en sus números a partir de 1980, cuando se pasó de unos 63.000 guatemaltecos registrados en los censos estadounidenses (1980), a unos
226.1 en 1990; diez años después ya había más de medio millón de guatemaltecos viviendo en EE.UU. Para 2009, de los 2.9 millones inmigrantes centroamericanos viviendo en los Estados Uni- dos, casi 800.000 (27.4%) eran de Guatemala (MPI, 2011).

El saldo migratorio guatemalteco ha pasado de ser prácticamente cero a mediados del pasado siglo XX, a -7,4 personas por cada mil a principios del siglo XXI. Sin embargo, a pesar de que el número de guatemaltecos que viven en el extranjero ha seguido en aumento, en la última década se ha observado una desaceleración de la emigración (Banco Mundial, 2010; CELADE, 2002 y 2004).

Las remesas de los emigrantes guatemaltecos han sido y seguirán siendo un pilar fundamental de apoyo económico para cientos de miles de familias urbanas y rurales. En 2005, alcanzaban los USD $3 mil millones. Casi todas las remesas (el 97.6%) son enviadas de los Estados Unidos, y cada hogar recibe, en promedio, unos USD $306 por mes. Las remesas de Guatemala ahora exceden el volumen total de sus exportaciones anuales o los ingresos del turismo (Smith, 2006).