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Panamá - Síntesis histórica de la migración internacional

Panamá, por su posición geográfica, siempre ha sido un puente a través del continente ameri- cano. Históricamente, los mayores movimientos de inmigración se dieron a partir de la nece- sidad de mano de obra tanto en el sector de construcción como en las plantaciones banane-
ras (Meditz y Hanratty, 1987). Sin embargo, durante las décadas de 1980 y 1990, se visualizó un alto volumen de emigración en la República de Panamá por la crisis política e económica que atravesó el país (Villa, 2000).

Inmigración

En 1501, Rodrigo de Bastidas descubre tierras panameñas, dando inicio a la conquista española. Desde entonces, Panamá fue utilizado como puente estratégico para el transporte hacia España. Con la llegada de los españoles, también se dio la inmigración forzosa proveniente de África para la comercialización de esclavos. En 1821, Panamá se independiza de España y se une voluntariamen- te a la Gran Colombia, el estado que abarcaba gran parte del norte de América del Sur y parte del sur de Centroamérica en el siglo XIX. Panamá se separó de este estado en 1903 (Meditz y Hanratty, 1987).

Las grandes corrientes migratorias llegaron a Panamá a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX como resultado de las necesidades de mano de obra por los muchos proyectos de infraes- tructura. El ferrocarril, el canal francés y el canal construido por estadounidenses, junto con una economía cuyo énfasis radicaba en el comercio y los servicios, crearon un polo de atracción para migrantes de todas partes del mundo. Puesto que Panamá en ese entonces no tenía la capacidad para responder a la demanda de mano de obra de tales proyectos, el país comenzó un programa de inmigración regulada por cuotas, llegando así jamaiquinos, europeos (griegos, españoles e italia- nos), asiáticos y antillanos (Richardson, 1989).

La construcción del Ferrocarril Interoceánico empezó en 1850 y más tarde fue conocido como el primer Ferrocarril Transcontinental. En total, la construcción del ferrocarril llegó a reunir en total cerca de 7.000 obreros provenientes de Europa (irlandeses, ingleses, alemanes, etc.), Asia (China), y el área general del Caribe (Navas, 1979). Sin embargo, dadas las rigorosas condiciones climáti- cas y laborales, muchos de los europeos regresaron a sus respectivos países y fueron reemplaza- dos por mano de obra procedente de áreas geográficas vecinas, sobre todo de Jamaica (OEA, 1995).

En 1878, la “Compañía Universal del Canal Interoceánico” empezó la construcción del canal francés en Panamá, trayendo personas de todas partes del mundo a construirlo. En 1884, habían más de
18.000 obreros en la planilla de pago (Westerman, 1980), y en 1885, más de 12.000 personas llega- ron, de las cuales 9.000 de ellas provenían de Jamaica (Jaen Suárez, 1979). Dadas las condiciones climáticas y problemas de salubridad, muchas personas murieron y muchas otras retornaron a sus países de origen.

Tras el fracaso del canal francés por las enfermedades y la pura dificultad de construirlo a nivel de mar, y Panamá separada de la Gran Colombia, el proyecto de construcción del canal estadoun- idense empezó en 1904. A principios del siglo XX llegaron a Panamá aproximadamente 31.000 an- tillanos, casi 12.000 europeos y más de 2.000 centro y sudamericanos. Al terminar la construcción del Canal a fines de 1913, varios miles de antillanos fueron repatriados, pero el resto se estableció en Panamá definitivamente (Rodríguez, 1986). De acuerdo con la Comisión del Canal Ístmico, entre 1904 y 1914 entraron a Panamá aproximadamente 45.000 personas del exterior bajo contrato: la mayoría provenientes de las Antillas, aproximadamente 69%, mientras que un 26% procedían de Europa (Navas, 1979).

Entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI, Panamá no presentó movimientos masivos de población. Para 1990 la emigración no supera el 3% de la población total, cifra relativamente mo- desta, y la inmigración el 2,4% para el censo de 2000. El stock más importante de inmigrantes en Panamá, según los datos del último censo de población del año 2000, corresponde a los colombia- nos (21.069), hecho que puede asociarse a su vecindad geográfica y a la facilidad con que pueden cruzar la frontera. Otros stocks significativos son los de chinos (9.093), dominicanos (5.753) y esta- dounidenses (5.113) (CEPAL, 2002). Para el 2010, la inmigración representó un 3,4% del total de la población panameña, en comparación con el 4% de emigrantes panameños que se encuentran en el extranjero (Banco Mundial, 2011). Los datos censales muestran que tanto la emigración como la inmigración han aumentado, aunque las cifras no son de magnitudes apreciables. La emigración predomina por sobre la inmigración.

En cifras generales y según lo muestran los datos censales, la inmigración hacia Panamá ha au- mentado en los últimos treinta años. El número de inmigrantes pasó de 34.567 personas en el censo de 1980, a 54.551 en el de 1990 y, finalmente a 68.886 en el año 2000. En 2010, el número de habitantes nacidos en el extranjero había alcanzado 140.236. Sin embargo, su participación en el total de la población —1,8%, 2,3% y 2,4% respectivamente— siempre ha sido menor que la propor- ción de población panameña emigrante (Sánchez Saavedra, 2008, y Censo Nacional 2010).

Emigración

A comienzos de la década de los ochenta, sólo el 7% de los emigrantes es contabilizado en países de la subregión, porcentaje que disminuye a un 1% diez años después. En esta última fecha no se cuenta con los datos de panameños en Costa Rica, país que había sido el principal receptor de emigrantes en la región. El rol de la subregión como receptor de migrantes de Panamá dismi- nuyó notablemente a principios de la década de 1990. Los panameños estaban distribuidos de la siguiente manera: un 33% se encontraba en Nicaragua; 28% en El Salvador; 16% en Honduras; y 23% en Guatemala.

Mientras tanto, en los Estados Unidos había casi 61.000 panameños en 1980 — un 86% del total de emigrantes— y unos 86.000 en 1990 — aproximadamente 91% del total (CEPAL, 2002).

De acuerdo a los datos proporcionados por el Proyecto IMILA de CELADE, se puede observar que tanto en la ronda censal de 1980 como en la de 1990 en Panamá ha habido un predominio de la emigración sobre la inmigración. En ambos períodos, el número de emigrantes ha superado leve- mente el 3.5% de la población total panameña (Villa y Martínez, 2000).

Durante la última década y un poco más, Panamá ha vivido un incremento en las construcciones e inversiones extranjeras, producto de su estabilidad política y económica. Actualmente, el go- bierno nacional está desarrollando tres mega proyectos: la ampliación del Canal Interoceánico; la construcción de un metro; y la ampliación de la Cinta Costera (proyecto vial). Estos proyectos han convertido al país nuevamente, en foco de atención para personas que buscan una mejor calidad de vida, a través de plazas de trabajo bien remunerado, o un lugar de retiro.