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Paraguay - Síntesis histórica de la migración internacional

Mucho antes de que los conquistadores españoles llegaran a Paraguay en 1524, las seminó- madas tribus indígenas del Chaco ya poblaban las ásperas tierras paraguayas. La experien- cia colonial del Paraguay difirió de la de sus países vecinos como Bolivia y Argentina porque no poseía lo que buscaban los españoles: oro y otros grandes depósitos minerales. Por su falta de riqueza mineral y su lejanía, Paraguay permaneció poco poblado y económicamente subdesarro- llado. Además, el matrimonio mixto entre los indios locales y los europeos creó una clase mestiza de culturas mixtas (Library of Congress, 2005).

Mientras que los europeos buscadores de fortunas iban a otras partes de Sudamérica, los jesuitas llegaron a Paraguay y a lo largo de varias generaciones transformaron las vidas de los indios. Para comienzos del siglo XVII unos 100.000 indios otrora politeístas y seminómadas se habían convertido al cristianismo y ocupaban las tierras alrededor de las misiones. Esta sociedad teocrática perduró hasta 1767, cuando las autoridades españolas expulsaron a los jesuitas del Paraguay, temiendo que las grandes riquezas y tierras acumuladas por ellos hubieran hecho de las reducciones un “imperio dentro de un imperio”. En 1811, Paraguay, a pesar de su pequeña población y escasez de recursos económicos se convirtió en el primer territorio español en Sudamérica en lograr su indepen- dencia. La pelea revolucionaria duró sólo unos cuantos días, y declaró su independencia el 17 de mayo de 1811 (Library of Congress, 2005).

Paraguay presenta características migratorias particulares en comparación con los demás países del Cono Sur. Aunque la mayor parte de sus inmigrantes provinieron de Europa, no hubo movimien- tos inmigratorios masivos después de la independencia. A partir de la década de los 50 se evidenció un mayor volumen de inmigración inter-regional. Por otra parte, la emigración paraguaya se ha convertido en un fenómeno relevante y se ha dado principalmente hacia cuatro países: Argentina, Brasil, Estados Unidos y más recientemente en España.

Inmigración

Después de la Guerra de la Triple Alianza entre 1864 y 1870, en la que Paraguay se enfrentó a Argentina, Brasil y Uruguay, la población paraguaya quedó diezmada. Como consecuencia se em- prendieron varias iniciativas gubernamentales durante la segunda mitad del siglo XIX para atraer inmigrantes. A pesar de que se implementaron políticas y leyes en el país para beneficiar e in- centivar la inmigración, especialmente de Europa, dichos intentos fueron insuficientes. Además, muchos de los inmigrantes terminaron retornando a sus países de origen (Hanratty y Meditz, 1988).

Los movimientos migratorios hacia Paraguay después de esta guerra se pueden organizar en tres etapas. La primera etapa (1872 - 1910) se caracterizó por un flujo de inmigrantes extranjeros cuyo propósito era establecer algunas colonias agrícolas en tierras públicas o en propiedad de los par- ticulares (Hanratty y Meditz, 1988).

La región sur del Paraguay, que se hallaba en un total despoblamiento como resultado de la guerra, comenzó a repoblarse con los inmigrantes provenientes de la provincia argentina de Corrien- tes. Según los Anuarios Estadísticos del Paraguay, entre 1880 y 1889 ingresaron unos 4.895 argen- tinos, 530 brasileños y 198 uruguayos. En el mismo período ingresaron un total de 2.078 europeos y 73 orientales (Zacarías Arza, 1954).

La segunda etapa migratoria (1911 - 1949) se caracteriza por un incremento en el flujo migratorio, especialmente aquel proveniente de Europa y motivado por el inicio de la primera Guerra Mundial (1914). Además, en 1921 llegaron a instalarse los primeros inmigrantes menonitas, que se suce- dieron año tras año hasta 1948, apoyados por la Ley Nº 514 (Ratzlaff, 1993) que les brindó ciertos privilegios y beneficios. Asimismo, en 1936 se establecieron decretos que permitieron el ingreso de 1.100 familias migrantes provenientes de Japón (Fischer et al, 1997). Para 1949, un poco más de
55.1 inmigrantes residían en Paraguay. Una gran proporción de los inmigrantes eran de origen europeo o de América del Norte, así como de países vecinos latinoamericanos (OEA, 1995).

La tercera etapa de inmigración se da a partir de la década de 1950. Conforme a los censos na- cionales de población, hacia 1950 se contabilizó un total de 54.000 personas extranjeras (Fischer, 1997). Entre 1950 y 1981, esta cifra fue cada vez mayor, con más de 165.000 extranjeros registrados hacia el final de este periodo. Muchos inmigrantes eran de origen asiático (japoneses, coreanos y chinos) y además se evidenció una acentuación de la inmigración brasileña y argentina (OEA, 1995).

Más recientemente, según el censo de 1992, 4,6% de la población era nacida en el extranjero (unas 190.907 personas), principalmente de Brasil y Argentina. Para 2002, esta cifra había caído a 3,4% o 173.176 extranjeros: 47,1% de Brasil y 36,5% de Argentina (Censo Nacional de Paraguay 2002).

Emigración

La emigración internacional de paraguayos ha sido una constante en su historia reciente. Desde 1881, se registran políticas para mitigar el fenómeno e incentivar el arraigo y atraer de vuelta los ciudadanos residentes en el exterior.

Argentina ha sido el primer y más importante país receptor de paraguayos. De acuerdo con el Cen- so Nacional de Argentina, en 1895 había más de 14.500 paraguayos en dicho país (Pérez Acosta, 1952). En 1914, el censo argentino indica que el número ascendía a más de 28.000 paraguayos, casi el doble con respecto a 1895. Para 1917 esta cifra llegaba a más de 93.000. Sin embargo, el mayor volumen de emigración de paraguayos a Argentina se produjo entre 1947 y 1960, alcanzando más de 155.000 para 1960 (Fischer et al, 1997).

La emigración hacia Brasil, aunque menor en comparación con Argentina, también se inició inme- diatamente después de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870). Los paraguayos emigrados se ubicaron primeramente en las zonas rurales. A partir de 1950 la emigración se diversifica hacia las grandes metrópolis, especialmente San Pablo. Según los Censos del Brasil, en 1920 se registraron más de 17.000 paraguayos en aquel país, mientras que en 1950 esta cifra bajó a un poco más de 14.700 (OIM, 1991).

Hacia 1960, paraguayos altamente calificados y profesionales se dirigieron, mayormente, hacia los Estados Unidos. Entre 1960 y 1970, la presencia de paraguayos en Estados Unidos aumentó en un 200% pasando de 600 a 1.792 (OIM, 1991).

De acuerdo con datos de encuestas de hogares disponibles, entre 2003 y 2007, 255.000 paraguayos han dejado el país. Argentina sigue siendo el mayor receptor de emigrantes provenientes de Pa- raguay. Entre 2005 y 2009, Argentina absorbió el 66% de emigrantes, mientras que España recibió casi el 27% de un total de más de 175.000 emigrantes paraguayos (DGEEC, EPH de varios años). Para el año 2010 el total de paraguayos en el extranjero ascendió a casi 660.000 personas, distri- buidas entre Argentina (550.713), España (86.682) y Estados Unidos (20.023) (DGEEC, 2010; Census Bureau, The Hispanic Population 2010; INE España, 2010; INDEC Argentina, 2010).

Si bien la diáspora paraguaya está presente en otras regiones del mundo, según los datos más re- cientes disponibles, se puede afirmar que los polos de mayor concentración son Argentina, España y Estados Unidos. En 2006, Paraguay recibió unos $650 millones en remesas de sus expatriados, según el Fondo Multilateral de Inversiones (FMI) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) (BID, 2006).