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Perú - Síntesis histórica de la migración internacional

Desde el dominio colonial de España, Perú ha sido un país de inmigrantes. A sus tierras llega- ron y se asentaron cientos de europeos, principalmente españoles, así como africanos que fueron traídos como esclavos. Estas poblaciones se mezclaron entre ellas y con las pobla- ciones indígenas que ya vivían en Perú, creando una gran raza mestiza (Carillo, Agüero, y Banco
Mundial et al., 2002).

Inmigración

La inmigración española declina luego de la guerra de la independencia, que se concreta el 28 de julio de 1821. Sin embargo, en esta nueva época, la inmigración extranjera fue dinámica. A me- diados del siglo XIX, el Estado peruano emite normas cuyo objetivo era dinamizar la inmigración extranjera para la colonización de extensos territorios de la selva central. Llegaron al Peru pobla- dores de varios países, entre ellos italianos, portugueses, alemanes, belgas, croatas y judíos de diferentes nacionalidades (Ferreira y Dargent-Chamot, 2004).

Simultáneamente, también a mediados del siglo XIX, se inicia la inmigración procedente de China, en respuesta a la demanda de mano de obra para los cultivos en las haciendas de caña de azúcar y algodón. Con frecuencia, se les empleaba a estos inmigrantes como mano de obra semi esclava en las haciendas costeñas, islas guaneras, construcción de ferrocarriles y otras ocupaciones, dis- puestos a realizar los trabajos más penosos. Sin embargo, luego de la declaración de libertad y manumisión de los esclavos decretada por el Presidente Castilla en 1854, la población afrodescen- diente empieza a abandonar cada vez más el campo. Estos eventos influenciaron el desplazamiento de los chinos y otros a las ciudades conforme iban abandonando el trabajo agrícola (Klarén, 2004).

La segunda inmigración china se da después del Tratado de Paz y Amistad firmado en Tien Tsin, el 26 de junio de 1874, que puso fin a la situación desfavorable de los chinos y posibilitó su acceso a los mecanismos legales para hacer valer los mismos derechos que los ciudadanos peruanos (Meagher, 2008).

Hacia finales del siglo XIX, el gobierno peruano planteó la posibilidad de traer trabajadores nipones para satisfacer la demanda de las haciendas costeñas. Empezaron a arribar a Perú inmigrantes procedentes de Japón, que en este periodo fue escenario de una gran crisis social y económica, impulsada, entre otras cosas, por una creciente presión poblacional.12 El primer contingente de in- migrantes japoneses llegó al Callao en 1890 a bordo del Sakura Maru (Masterson, 2004). Se estima que en el período 1890 a 1950 llegaron al Perú más de 50 mil japoneses, de diferentes pueblos y ciudades del Japón. El desastre de las guerras mundiales propició también que cientos de asiáti- cos buscaran en tierras peruanas otra posibilidad (Sowell, 1996).

Recientemente, el Censo de Población y Vivienda 2007 registró cerca de 64 mil pobladores nacidos en el extranjero residiendo en Perú, que representaban el 0,2% de la población total censada (INEI
– Censos Nacionales: XI de Población y VI de Vivienda).

Emigración

En comparación a los desarrollos históricos del pasado en Perú, a lo largo del siglo XX, los nacio- nales peruanos se han visto atraídos a destinos que históricamente han sido regiones de migración a Perú, fenómeno que crece a lo largo del siglo, ganando velocidad en los primeros años del siglo XXI. Los cálculos permiten estimar en aproximadamente 3 millones los peruanos que emigraron del Perú hacia diversos lugares del mundo.23 A partir de los años 1960, se evidencia el crecimiento de la migración a Europa, principalmente a España, seguida de Italia, Alemania y Holanda, y en menor medida, a Australia (INEI-OIM, 2008).

Varios factores han contribuido a esta tendencia migratoria. Estos incluyen una crisis política, acompañada por un conflicto civil que resultó en la muerte o desaparición de aproximadamente 96.000 personas. A esto lo siguió una crisis económica grave, que llevó al país a la hiperinflación en los años 1980. Por consiguiente, con muy pocas oportunidades de trabajo y en respuesta a las consecuencias del conflicto armado, muchos empezaron a emigrar a otros países (Morales, 2007).

Entre los años 1970 y 1990, los flujos de salida de peruanos son cada vez más crecientes con des- tinos a Estados Unidos, España, Chile y Japón. El Canadá recibe trabajadores manuales y profesio- nales que buscan dicho destino.

En la segunda mitad de la década del ochenta, Japón abre sus fronteras a miles de trabajadores, principalmente descendientes de japoneses “nikei”, muchos de ellos profesionales. Un pequeño número de peruanos se dirigen a otros destinos también: como América Central, sur de Asia, paí- ses árabes e Israel. En esta década prácticamente había peruanos en todos los países del mundo. En este período las mujeres se incorporan en mayor cantidad al fenómeno migratorio, situación que se consolida hacia los años 2001-2006.

Los años iniciales de la década de 90 se caracterizaron por crisis económica, así como violencia política y social. El Producto Interno Bruto (PIB) per cápita cae a su nivel más bajo en el año 1992, deteriorándose los ingresos, especialmente de los estratos medios y medio bajos, de donde provie- ne la mayor parte de migrantes peruanos. La emigración se extiende a todos los grupos sociales, incluidos los más pobres, que se dirigen hacia los países vecinos, especialmente Argentina, Chile, Bolivia, por el sur, y hacia el Ecuador por el norte. Los más pobres de los andes o del llano amazó- nico son los que menos acceso tienen a migrar.

En el período 1990-1995, la agudización de la violencia política y la guerra interna en el país ace- lera la salida de los peruanos, tendencia que se extiende hacia el 2006. En promedio anual, entre 1990 y 2009 abandonan el país más de 110 mil peruanos.

En el año 2010, la dinámica tiende a mantenerse. Muchos peruanos todavía aspiraban dejar el país, a pesar de una mayor estabilidad macroeconómica y el crecimiento de la producción. La emigración de los más de 3 millones de peruanos ha posibilitado el crecimiento de las remesas en décadas recientes. La velocidad de dicho incremento supera a la de otros países, incluso de los mayores receptores de remesas. En los últimos veintiún años, la tasa de crecimiento promedio anual asciende a cerca de 19%, aun tomando en cuenta la leve disminución de -2,7% en el año 2009, en plena crisis financiera mundial.

Entre el año 1990 y el 2010, en términos acumulados, el ingreso de remesas a la economía peruana ascendió a un poco más de 21 mil millones de dólares, generando un impacto importante en lo ma- croeconómico y en lo microsocial, al apalancar principalmente el consumo privado de las familias peruanas ligadas a la migración internacional.

Cabe precisar que la emigración peruana involucra aproximadamente al 10% de los hogares pe- ruanos, según el último Censo de Población y Vivienda 2007.34 Se estima en cerca de 2,8 millones los peruanos residentes en el país vinculados a la migración internacional, que sumados a los más de 3 millones residentes en el exterior ascienden a cerca de 6 millones.

La participación de las remesas con respecto al PBI es aproximadamente del 2%. Asimismo, representa cerca del 3% del Consumo Final Privado, casi el 9% respecto a las exportaciones peruanas.

Las remesas principalmente destinadas al consumo inciden positivamente en un aumento del PBI dado que genera mayor demanda de bienes y servicios por parte de los hogares.