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Tendencias recientes en la migración internacional

INTRODUCCIÓN 

Hasta el siglo XX, la migración en las Américas fue en gran parte una cuestión de inmigración. Miles y miles llegaron al nuevo mundo en busca de refugio y oportunidades, mientras que muchos otros eran trasladados a la fuerza para proporcionar mano de obra barata de esclavos para las plantaciones y minas de las nuevas colonias. Los movimientos continuaron durante el siglo XIX y principios del siglo XX, después de que la mayoría de las antiguas colonias habían logrado independencia y se había abolido la esclavitud. La inmigración se fomentó oficialmente en la mayoría de las Américas, para establecer las zonas del interior de la población poco densas y atraer habilidades y conocimientos específicos del Viejo Mundo. 

Esto no significa que no existiese la emigración desde las Américas. La migración siempre fue y será un proceso de ida y vuelta, con muchos que vienen a establecerse definitivamente,  otros que llegan con planes específicos para una estadía temporal, y algunos que regresan cuando sus planes y sueños no se hacen realidad. Pero las personas que regresaban generalmente continuaron siendo una fracción de las que llegaban, hasta que la Gran Depresión de 1930 y la Segunda Guerra Mundial esencialmente pusieron un freno drástico en los movimientos de entrada en muchos países del hemisferio occidental.

La inmigración hacia América Latina se reanudó tras el final de la guerra, con refugiados y personas desplazadas de la posguerra desde Europa que emprendían su camino a través del Atlántico. Sin embargo, a mediados de los años 50 la tendencia había cambiado y la mayoría de los países de las Américas -con la excepción de Canadá y Estados Unidos-  se convirtieron en países de emigración. La emigración en casi todos los países de América Latina y el Caribe se convirtió en predominante, con solo Argentina, Bahamas, Costa Rica y Venezuela que aún atraían inmigrantes (gráfico 1a). En el nivel total, la migración neta para América Latina y el Caribe disminuyó desde valores positivos en forma constante desde los años 50  hasta mediados de los 80, cuando se mantuvo aproximadamente en un flujo de salida de 22 personas por cada 10 mil individuos de la población. Desde entonces, el flujo de salida se ha estabilizado entre 15 y 20 personas por 10 mil individuos de la población, aunque la situación varía considerablemente entre los países y las regiones (gráfico 1b).

Gráfico 1a Promedio anual de migración neta en las Américas, por cada 100 personas de población, por países / regiones de emigración, 1950-2010.

Gráfico 1b Promedio anual de migración neta en las Américas, por cada 100 personas de población, 1950 - 2010.

El Cono Sur en su totalidad (Argentina, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay) ha visto muy poco movimiento migratorio en términos netos desde finales de los años 50, pero esto refleja generalmente una compensación de los movimientos hacia fuera de Brasil, por un lado, y de la inmigración hacia Argentina, y más recientemente hacia Chile, por otro. La Región Andina (Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela) también ha tenido una emigración más limitada que otras partes de las Américas durante el mismo periodo, con un intervalo durante los años 60 caracterizado por un alto nivel de inmigración hacia Venezuela tras la primera crisis del petróleo, y el abrupto aumento de su precio. Durante los últimos quince años, Ecuador y Perú han sido fuente de emigración significativa, en gran parte debido a la desfavorable situación económica interna en ambos países. 

Es esencialmente en México, el Caribe y América Central donde  la emigración ha sido lo más predominante en las décadas recientes, y en la cual la proximidad a  Estados Unidos  explica en gran parte este fenómeno, así como el hecho que  los países pequeños y los países insulares tienen tasas de expatriación elevadas (OCDE 2004), como consecuencia de oportunidades educativas y laborales generalmente más limitadas.  Tras un aumento elevado de la emigración en el Caribe durante los años 50, y en México y América Central a finales de los años 60, las tres regiones han visto cómo sus tasas de migración neta se estabilizaron en un flujo de salida (neto) de entre 40 y 60 personas por 10 mil habitantes. 

Estos son niveles  muy elevados, en una perspectiva comparativa, y representan la pérdida de aproximadamente 8 a 12% de la población de un país durante un periodo de 20 años.  Sin embargo, los movimientos de salida de este tipo no han significado precisamente una pérdida de la población en esta región, que ha continuado aumentando más del 30% durante los últimos 20 años. 

Aun así, muchos países de América Latina y el Caribe han perdido anualmente el equivalente neto de más de un tercio de una cohorte  juvenil en los años recientes (2005-2010) (ver gráfico 2). Esto sucede en la Guayana Francesa y El Salvador (> 50%); en San Vicente, Jamaica y Granada (40-50%); y en México, Ecuador y Nicaragua (25-35%). Solo en unos pocos países de las Américas donde la inmigración contribuye realmente al aumento del tamaño de la población en edad laboral, como es el caso de  Canadá y Estados Unidos. Por lo tanto, la migración en América Latina y el Caribe sigue siendo una historia de emigración en los últimos tiempos, a pesar de la disminución en la tasa del flujo de salida observada durante la última década. 

Gráfico 2 Migración neta como porcentaje del tamaño promedio de una cohorte de jóvenes (20-24), 2005-2010.

INMIGRACIÓN EN 2008 Y 2009

Si bien no se encontraban aún en recesión, en la mayoría de los países de las Américas se ha observaba una disminución de la tasa de crecimiento del PIB en 2008. Canadá y especialmente Estados Unidos,  los principales países de destino de los emigrantes del hemisferio occidental    estaban cerca del crecimiento cero del PIB durante ese año.  Mientras América Latina y el Caribe continuaban creciendo, la tasa de crecimiento observada fue en promedio la más baja  desde 2004. En 2009 cayó por debajo de cero en muchos países, con una disminución del empleo en casi todas partes.

El hecho de que la crisis financiera se propagara por todo el planeta no fue completamente evidente hasta septiembre de 2008, por lo que los movimientos migratorios continuaron durante ese año. Aumentaron en un 7% en los países que se indican en la tabla 1 con un crecimiento del 39% en los países de América Latina. Esto representó una disminución de las entradas tras el aumento del 51% observado en 2007, en comparación con 2006. La inmigración hacia Canadá y Estados Unidos aumentó un modesto 4% en 2008. En 2007 y 2008, casi todo el aumento observado en los países de América Latina de la tabla 1, ocurrió en Argentina.

VER TABLA 1 Flujos de entrada de migración internacional legal en las Américas, países seleccionados.

  2006 2007 2008 2009 2009 2009/2008
  Permanente + Temporal Total flujos de entrada como % de la población % cambio (flujos de entrada totales)
Argentina Permanente 24900 49700 80400 95000 210200 0.52189402542076 -4.7144152311877
  Temporal 24100 80200 140200 115200      
Canadá Permanente 251600 236800 247200 252200 634500 1.8898852477762 -1.8713269409217
  Temporal 321900 357500 399400 382300      
Chile Permanente y temporal 48500 79400 68400 57100 57100 0.33647084044111 -16.520467836257
Colombia Permanente na na 150 260 30260 0.06627287090244 1.5436241610738
    na na 29650 30000      
Ecuador Permanente 40300 49400 52900 57800 99700 0.73173941357655 7.7837837837838
  Temporal 35400 38100 39600 41900      
El Salvador Permanente 330 590 590 430 2830 0.045918822660858 13.654618473896
  Temporal   2100 1900 2400      
Mexico Permanente 6900 6800 15100 23900 56400 0.051455142301021 15.102040816327
  Temporal 40200 27800 33900 32500      
Estados Unidos Permanente 1266100 1052400 1107100 1130800 2550100 0.81043344794002 -6.3908670435357
  Temporal 1457900 1606800 1617100 1419300      
Uruguay Permanente y temporal 1200 1300 4000 3800 3800 0.11306650035973 -5
                 
América Latina (países listados anteriormente) Permanente y temporal 221830 335390 466790 460290 3644890 0.1953150849352  
      51.192354505703 39.178270073646 -1.3924891278734      
Canadá y Estados Unidos Permanente y temporal 3297500 3253500 3370800 3184600   0.91450462369156  
      -1.3343442001516 3.6053480866759 -5.5239112376884      
Total (de los países listados arriba) Permanente y temporal 3519330 3588890 3837590 3644890   0.62423444625586  

Las estadísticas que se indican en la tabla 1 se han compilado de acuerdo con definiciones nacionales y fuentes oficiales y no reflejan definiciones internacionales.  De acuerdo a esto último, un inmigrante es una persona que cambia su lugar de residencia por un periodo de más de un año (ONU 1998). Como resulta evidente, esta definición si bien es simple, no tiene en cuenta la visión del país de destino ni de la situación del potencial inmigrante, en particular sus derechos en lo relacionado con la duración posible de su estadía en el país, o con respecto al acceso a servicios públicos y transferencias.  Se pueden considerar como inmigrantes, por ejemplo, a las personas que entran con el derecho de residencia permanente y a los estudiantes internacionales que pueden estar en el país durante solo unos pocos años. Por otra parte, tiene la ventaja de la simplicidad y claridad, y las coincidencias del tope de un año con el periodo de contabilidad demográfica, utilizado habitualmente en estadísticas nacionales e internacionales. 

No obstante, la distinción que se ha adoptado para la tabla 1 es la que existe entre la migración permanente y temporal, porque la mayoría de los países de las Américas compilan estadísticas administrativas de las entradas de acuerdo con esta distinción, y es la que refleja más exactamente las diferencias en las condiciones que rigen la entrada y permanencia de distintos tipos de emigrantes.

El término “emigrante permanente" refiere a una persona a la que el país de destino le ha otorgado el derecho de establecerse al momento de entrar, o que ha entrado al país como un migrante temporal y se convirtió en un migrante permanente o establecido. La definición refiere únicamente a la migración legal, y las estadísticas para un año determinado pueden incluir a personas que entraron al país en el año anterior. El "derecho de establecerse" se manifiesta generalmente mediante el otorgamiento de un permiso que, si no es permanente, es más o menos renovable en forma indefinida, aunque la renovación pueda estar sujeta a determinadas condiciones. El derecho a la residencia permanente per se puede concederse solamente  después de una cantidad de años de residencia en el país. 

Un migrante temporal, por otra parte, ingresa  al país con un permiso que no es renovable o es renovable únicamente de un modo limitado.  En este grupo se incluyen, entre otros, estudiantes internacionales, alumnos,  trabajadores transferidos de lugar de trabajo, instaladores, personas en programas de intercambio, turistas trabajadores, trabajadores estacionales, solicitantes de asilo, etc.

Prácticamente todos los países hacen la distinción entre estos dos tipos de migración en la entrada, y los derechos legales que acuerdan los dos grupos son diferentes. En particular, los que entran temporalmente con el derecho a trabajar usualmente deben tener una oferta de trabajo antes de llegar y en general no se les permite cambiar de empleador. Además, en muchos casos es posible que no se les permita entrar con sus familias, y es común que tampoco tengan derecho a transferencias sociales, como seguro de desempleo o beneficios de asistencia social. 

Todos los países que se indican en la tabla 1 con la excepción de Chile  otorgan el derecho a la residencia definitiva a algunos emigrantes al momento de entrar. En Chile, todos los inmigrantes reciben una visa de un año, renovable por un año, al final de la cual (o antes) deben solicitar la residencia definitiva o abandonar el país. La excepción son los estudiantes, cuyos permisos se renuevan hasta que completen sus estudios, después de los cuales pueden solicitar la residencia permanente. Por este motivo, las estadísticas de visas presentadas para Chile incluyen no solo a personas que entran temporalmente, sino también a aquellas a las que con el tiempo se les otorgará el derecho de residencia permanente. En un solo caso, concretamente Uruguay, el sistema de migración distingue entre inmigrantes temporales y permanentes, pero las estadísticas disponibles no se dividen por condición de entrada. Por consiguiente, las estadísticas presentadas combinan la migración permanente y la temporal. 

A fin de mostrar estadísticas comparables de los flujos de migración en términos comparativos para todos los países, los flujos para los movimientos permanentes y temporales se han sumado en la quinta columna de la tabla 1, al igual que en los subtotales.  Sin embargo, esta no es una solución  completamente satisfactoria, porque combina movimientos migratorios de diferente tipo, algunos de los cuales representan adiciones a la población residente a largo plazo, mientras que otros están constituidos por movimientos de personas cuya estadía podría ser relativamente corta. En esta primera edición de Migración Internacional en las Américas se combinan movimientos temporales y permanentes como un recurso estadístico, que no debe interpretarse en el sentido de que las personas que entran con una visa temporal o a las que se les otorga un permiso temporal se consideren inmigrantes permanentes, o se prevea que permanezcan u obtengan el derecho a permanecer en el país de destino donde residen temporalmente. 

Las estadísticas para todos los países se basan en permisos de residencia o en visas de entrada (esta última en el caso de Chile y Colombia o para migración temporal en Estados Unidos). Sin embargo, no se sabe si las estadísticas refieren a permisos formalmente expedidos o a permisos expedidos y realmente utilizados por las personas a quienes se los otorgaron. En el caso de Chile y Colombia, las estadísticas refieren a las visas otorgadas para admisiones permanentes y temporales; en el caso de Estados Unidos, los números de migración temporal refieren a visas expedidas en puestos de servicio en el extranjero. En el caso del resto de los países, las estadísticas refieren a los permisos de residencia expedidos.

En 2009 y con la crisis firmemente instalada, los movimientos migratorios comenzaron a disminuir en los países que mostraban los mayores flujos de entrada, mientras aumentaron en otros. Las disminuciones en Argentina, Canadá y Estados Unidos se produjeron más en movimientos temporales que en la migración permanente, que aumentó en los tres países, aunque solo ligeramente. Sin embargo, las disminuciones en Argentina reflejan esencialmente  la cantidad de personas regularizadas mediante el programa de regularización Patria Grande. Si éstas se excluyen, la migración permanente hacia la Argentina aumentó en un 85% de 2008 a 2009, y la migración temporal en un 9%. En México se observó un aumento del 42% en los flujos de entrada permanente, pero desde un nivel bajo.  

En Chile se observó la disminución proporcional más grande, con una caída del 17% en comparación con 2008. Esta disminución refleja en gran medida el impacto del final del programa de regularización que comenzó en octubre de 2007 y finalizó a principios de 2009. La inmigración en términos generales bajó en las Américas casi un 5% en 2009, con una disminución de 1%  en América Latina.

Como porcentaje de la población total, la inmigración en los países de América Latina que se indican en la tabla 1 es baja, especialmente en Colombia, El Salvador, México y Uruguay. Argentina y Chile son los países con una inmigración más significativa entre los países indicados, pero con niveles todavía más bajos que los de Canadá y Estados Unidos.   Solo Argentina constituye el 46% de los flujos de inmigración entre los países de América Latina que se indican en la tabla 1. A modo de comparación, los flujos de migración permanente hacia Argentina son proporcionalmente  de la misma magnitud que los de Francia o Alemania entre los países de la OCDE, y tres veces superiores a los de Japón. Estos últimos son los tres países de la OCDE que tuvieron la inmigración permanente per cápita más baja en 2009. En general, el nivel de flujos de entrada de Canadá y Estados Unidos es en términos proporcionales casi siete veces superior al de los países latinoamericanos que se indican en la tabla en su conjunto.  

INMIGRACIÓN PERMANENTE POR CATEGORÍA DE ENTRADA  

La migración permanente es la forma de migración que suele regularse de manera más estricta en la mayoría de los países. El motivo es claro: los inmigrantes permanentes suelen tener derechos que son comparables con los de los ciudadanos en muchas áreas, y en particular con respecto a los servicios públicos y las transferencias sociales. Su presencia suele tener un impacto duradero en la economía y la sociedad del país de destino. 

Sin embargo, los gobiernos no tienen un control discrecional completo sobre esta forma de migración, por diversos motivos. El primero está relacionado con el hecho de que los tratados internacionales firmados especifican la naturaleza de los movimientos que se permiten; dichos movimientos no se pueden restringir ni detener sin revocar los tratados suscritos.  Los ejemplos son los tratados firmados por los países del Mercosur y sus asociados (Bolivia y Chile) que facilitan los movimientos de personas entre ellos, o el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), en el que los países signatarios - Canadá, México y Estados Unidos -   permiten determinados tipos de movimientos de personas altamente cualificadas. Un segundo motivo  está relacionado con la Convención de Ginebra, en la que los países signatarios se comprometen a examinar las solicitudes de asilo en sus territorios nacionales y otorgar la condición de refugiado a aquellas personas que cumplan con las condiciones necesarias. Otro motivo  está relacionado con el Acuerdo General sobre Comercio de Servicios (AGCS), en el que los países signatarios se han comprometido en términos generales a permitir el ingreso de gerentes empresariales de alto nivel y especialistas de empresas multinacionales de filiales en otros países. 

Otros tipos de migración no discrecional están asociados a los derechos humanos generalmente reconocidos, concretamente el derecho de los ciudadanos a contraer matrimonio o a adoptar a quien deseen, o de los residentes permanentes a vivir con sus familias. Este último, en ocasiones, está sujeto a determinadas condiciones, como tener una residencia adecuada y un nivel determinado de ingresos, pero no se pueden hacer excesivamente restrictivos  imponiendo condiciones que una parte significativa de los ciudadanos nacionales no podría cumplir , ya que ese hecho podría  poner en duda el compromiso del país con los derechos humanos en cuestión.

 La migración laboral que no se rige por un tratado es discrecional y puede en principio ser revocada. Puede depender de la demanda (es decir, a solicitud del empleador), como en la mayoría de los países, o depender de la oferta (por invitación del país de destino), como en los programas de migración cualificada de Australia, Canadá y Nueva Zelanda, en los que se evalúa a los candidatos para inmigración en base a sus características personales (edad, educación, ocupación, etc.) y se invita a inmigrar a aquellos que cumplan con un determinado número de requisitos. Los refugiados reasentados son otra categoría discrecional y está constituida por personas seleccionadas para la admisión por países de candidatos de los campos de refugiados de todo el mundo. Sin embargo, no existe obligación alguna por parte de los gobiernos de los países de destino de reasentar a los refugiados en sus países. Las entradas de personas jubiladas o de personas con medios independientes son otras formas de migración discrecional. 

Las leyes y normativas de migración en general especifican las categorías de migración que están permitidas y las condiciones de ingreso y estadía que rigen a cada categoría. Las categorías definidas en estadísticas de visas o permisos de residencia suelen reflejar las que se definen en las leyes, y hay en forma usual una correspondencia unívoca entre las dos. Los mismos tipos de categorías suelen aparecer en las leyes y estadísticas de cada país, porque todos los países se enfrentan a los mismos tipos de situaciones, con algunas variaciones. 

El gráfico 3 proporciona una distribución de la inmigración permanente para los países que se indican, y está dividida por categorías de entrada.   Las categorías nacionales individuales se han agrupado en un número más limitado de categorías generales. Lo primero a tener en cuenta es la proporción bastante baja de migración laboral (legal) en términos proporcionales en Estados Unidos, e incluso en Canadá, siendo el primero el principal país de destino para los migrantes de América Latina. 

Gráfico 3 Inmigración permanente por categoría de entrada, países seleccionados, 2009.

El motivo de la baja magnitud  de la migración laboral en Canadá es que no incluyen a los miembros de la familia de las personas seleccionadas por el programa de migración cualificada y entran a Canadá al mismo tiempo que el migrante cualificado y solo aparecen en la categoría de “familia”. Al contrario de lo que se cree en ocasiones, Estados Unidos admite a pocos trabajadores migrantes permanentes (unos 70 mil por año) y la mayoría de ellos son altamente cualificados. La migración en Estados Unidos suele estar orientada a la familia, ya que ese país tiene la política de migración familiar más liberal de los países de la OCDE, y facilita entre otros la inmigración de hermanos adultos e hijos de ciudadanos de estadounidenses (nacidos en el extranjero), con sujeción a un límite numérico. La mayoría de los países ofrecen la admisión de familiares directos (cónyuge e hijos menores), con sujeción a determinadas condiciones , pero no de otros miembros de la familia.

Aun cuando los niveles de migración total son bajos, los países de América Latina (gráfico 2) tienen más migración laboral en términos relativos que sus contrapartes de América del Norte. Argentina es la única excepción aparente. Sus migrantes del Mercosur están compuestos en gran parte por migrantes laborales, de los cuales algunos de ellos regularizan su situación y otros entran en el contexto de un acuerdo multilateral que facilita el movimiento dentro de la zona Mercosur.       

Además de la migración permanente, los países también suelen tener regímenes de migración temporal, en los que las personas pueden ingresar para actividades específicas y periodos limitados. La tabla 2 compara la migración laboral permanente y temporal durante años recientes, y proporciona estadísticas acerca de la migración con fines de estudio o capacitación, otra forma de migración temporal que crece continuamente en todo el mundo. 

Tabla 2 Migración laboral y estudiantil en las Américas, países seleccionados, 2006-2007 y 2008-2009, promedios anuales.

  Permanente Migración laboral
Temporal
Estudio/Formación
  2006-2007 2008-2009 2006-2007 2008-2009 2006-2007 2008-2009
Argentina 19100 31200 48100 123000 1100 1150
Canada 54750 62650 144650 175800 72900 82350
Chile 32400 36050 na na 1650 2250
Colombia na 150 na 16950 0 2100
Ecuador 20150 22550 20050 24150 2100 2100
United States 72100 70700 506950 439150 297100 348600
Uruguay 800 2150 na na 50 200

Notas: Los datos para Chile y Uruguay bajo "permanente" abarcan la migración laboral permanente y temporal.
No hay datos disponibles para 2006-2007 para Colombia. A los efectos de esta tabla, la migración que tiene lugar bajo disposiciones de acuerdos internacionales (por ej. Mercosur) se considera migración laboral. Ver también la Tabla 1.
Fuentes: Estadísticas nacionales de permisos de residencia, excepto para Colombia y movimientos temporales de los Estados Unidos, para los cuales las estadísticas se basan en visas.

En la tabla 2, para los países comparables, concretamente,  Argentina, Canadá, Ecuador y Estados Unidos, la migración laboral temporal supera a la migración laboral permanente por un amplio margen excepto en Ecuador ; entre dos y tres a uno en Canadá; seis a uno en Estados Unidos; y más de diez a uno en Argentina. La mayor parte de la migración laboral temporal en Argentina consiste en trabajadores de países del Mercosur, y es probable que no sea impulsada por el empleador.  Muchos de estos trabajadores han ingresado al país en busca de trabajo, en lugar de haber sido seleccionados directamente por empleadores en el exterior.  Algunos de ellos pueden consistir en trabajadores no autorizados (ver  la sección Migración no autorizada a continuación).

Como resulta evidente, la disminución de la migración laboral en Estados Unidos como resultado de la crisis se produjo exclusivamente en movimientos temporales, en los que se vio una caída del 13% en 2008-2009 en comparación con los niveles de 2006-2007. La migración permanente no se vio afectada, esencialmente porque la mayor parte (casi el 90%) consistía en cambios de situaciones, es decir, personas que ya estaban empleadas en Estados Unidos como trabajadores temporales y fueron patrocinadas por sus empleadores para obtener un permiso de residencia y trabajo (Green Card). Este es el motivo por el cual no muestran una caída en los esfuerzos de selección de personal, la que se asociaría normalmente con una recesión. 

Por último, aparentemente en el sector educativo,  la actividad del estudio internacional se encuentra mucho menos desarrollado en América Latina que en Canadá y Estados Unidos, donde constituye un canal de entrada para personas jóvenes que desean quedarse a trabajar, y tal vez establecerse, una vez finalizados sus estudios.  Se ha estimado que las tasas de retención de estudiantes internacionales oscilan entre el 15 y el 30% para varios países de la OCDE (OCDE 2011),  muchos de los cuales permiten que los alumnos que finalizan sus estudios busquen trabajo y se queden si encuentran un empleo que sea acorde con su formación.    

SOLICITUD DE ASILO EN LAS AMÉRICAS  

Generalmente, no se considera a América Latina y el Caribe como regiones de destino para las personas que solicitan asilo por persecución según los datos recogidos ya que muchos países de la Región reciben menos de 20 solicitudes por millón de habitantes (tabla 3). Aun así, las solicitudes de asilo en América Latina y el Caribe ascendieron a aproximadamente 43.000 en 2009, un avance del 73% en comparación con 2008, y el cuádruple de lo que se registró desde el año 2000. En contraste, solo Canadá recibió cerca de 34.000 solicitudes en 2009 y Estados Unidos recibió 38.000.  

Tabla 3 Solicitantes de asilo en las Américas, por país de destino, 2009.

  Número promedio Número Cambio
  2000-2004 2005-2009 2009 2009/2008 Por millón de habitantes
Argentina 375 587 765 89 19
Belize 29 8 24 343 78
Bolivia (Estado Plurinacional de) 18 69 42 93 4
Brasil 620 603 389 65 2
Canada 35095 28154 33970 98 1012
Chile 97 645 .. ..  
Colombia 16 148 372 418 8
Costa Rica 2775 763 1184 123 259
Cuba 57 22 10 100 1
Ecuador 6242 16606 35514 202 2607
El Salvador 11 26 100 1429 16
Guatemala 38 32 31 221 2
Haiti .. .. 20 .. 2
Honduras 60 48 38 86 5
Jamaica .. .. .. ..  
Mexico 326 508 680 215 6
Nicaragua 17 91 272 383 47
Panama 157 355 423 209 122
Paraguay 9 19 19 127 3
Peru 93 237 187 89 6
Saint Lucia .. .. 3 .. 17
Trinidad and Tobago .. .. 147 .. 110
Estados Unidos 49410 39646 38080 97 121
Uruguay 11 27 37 231 11
Venezuela (Rapública Bolivariana de) 928 2418 2873 97 101
           
Total 96382 91014 115180 116 125
Total menos Canada y Estados Unidos 11878 23214 43130 173 75

Fuente: UNHCR para datos de asilo y United Nations Statistics Division (World Population Prospects 2008) para datos de población.

Los principales países que recibieron solicitudes fueron Ecuador con casi 36.000 y Venezuela, con cerca de 2.900. Estas solicitudes provenían en gran parte de ciudadanos nacionales de Colombia que huían de las zonas de conflicto cerca de las regiones fronterizas de dicho país. En efecto, el conjunto de los solicitantes de Colombia ascendió a casi el 90% de todas las solicitudes en América Latina y el Caribe y a un tercio de todas las solicitudes de las Américas. China y México también figuran como países de origen importantes, con más de 10.000 solicitudes cada uno; China especialmente para Estados Unidos; y México para Canadá.  

Las personas del Cuerno de África comienzan a figurar como solicitantes en algunos países de América Latina, en particular Nicaragua, Panamá y Colombia. Otros países africanos figuran esporádicamente. Cuba también aparece de manera frecuente como un país de origen, con más de 2.000 solicitantes en total.

Aun así, si se excluyen las solicitudes de Colombia, la solicitud de asilo sigue siendo un fenómeno poco frecuente en América Latina y el Caribe, aunque se han registrado solicitudes recientes, pero limitadas, de ciudadanos nacionales de países africanos. Esto puede sugerir que América Latina comienza a parecer un destino hospitalario y atractivo para quienes solicitan asilo desde ese continente. Aún está por verse si esto continuará y se seguirá desarrollando.  

MIGRACIÓN NO AUTORIZADA 

En todos los países existe una determinada cantidad de inmigración que se produce en contra de las leyes y normativas del país de destino. No toda esta migración es, en sentido estricto, ilegal. Esto porque algunas personas que finalmente resultan inmigrantes en realidad entran de manera legal, con una visa de turista o visitante o por disposiciones que no exigen visa, pero luego se quedan más tiempo de lo que permiten las condiciones de visa o entrada. Otros pueden entrar con documentos falsos o subrepticiamente, a través de fronteras terrestres o marítimas. Tampoco todos los migrantes son "indocumentados", ya que muchos tienen pasaportes, documentos de identidad o visas e incluso se someten a inspección en los puntos de control fronterizos. En cualquier caso, en alguna etapa , ya sea al momento de entrar o después de hacerlo,  se infringen las leyes y normativas del país de destino y el inmigrante queda sujeto al arresto y la detención y, en algunos casos, a la expulsión o prisión.  

La motivación principal subyacente para dichos movimientos no autorizados generalmente es el empleo, aunque algunas personas pueden llegar para reunirse con amigos o familiares ya presentes, sea en situación legal o no. En principio, los empleadores no tienen derecho a contratar migrantes no autorizados, pero sin embargo, muchos lo hacen. Dichas contrataciones no siempre ocurren a ocultas. Algunos empleadores pueden solicitar un comprobante de identidad o el permiso para trabajar e incluso pueden declarar inmigrantes no autorizados en sus nóminas de empleados. De hecho, se ha estimado que más del 75% de los migrantes no autorizados en Estados Unidos aportan impuestos como empleados (Porter 2005), utilizando números de seguridad social falsos o prestados. Como los impuestos sobre la renta se deducen en origen, en principio también los están pagando. No se sabe en qué medida existe esta situación inusual de empleo cuasi legal en otros países. Normalmente, la migración no autorizada está asociada con el empleo en la economía informal, aunque la actividad del empleador pueda ser parcialmente o incluso en gran medida declarada y formal. 

Pocos países tienen estadísticas actualizadas de los flujos de inmigrantes no autorizados. No obstante lo anterior, para Estados Unidos se realizan estimaciones periódicas, las que indican que de un promedio de 850.000 inmigrantes no autorizados que entraron anualmente entre 2000 y 2005, las cifras han caído a aproximadamente 300.000 por año entre 2007 y 2009 (Passel y Cohn 2010). Se estima, asimismo, que los inmigrantes no autorizados  de México disminuyeron  de 500.000 a 150.000 por año. Esta disminución es atribuible en parte a la imposición de las normas, pero también al clima de empleo desfavorable en Estados Unidos, que ha provocado una disminución en la cantidad de migrantes potenciales que intentan viajar al país del norte. 

En otros países de la OCDE, se produjeron las disminuciones más grandes relacionadas con la crisis en los movimientos de libre circulación de ciudadanos nacionales de los nuevos Estados Miembros dentro de la Unión Europea, más que en la migración laboral regulada. Aunque la migración no autorizada hacia Estados Unidos casi no puede designarse como "libre circulación", conserva algunas similitudes con ella en cuanto a que ha sido impulsada en gran medida por la demanda  y tiene que ver con trabajadores que llegaron para buscar trabajo, en lugar de ser contratados desde el exterior por los empleadores. En ambos casos también, los trabajadores llegaron para ocupar mayoritariamente trabajos menos especializados.   

Se estima que el tamaño de la población no autorizada en Estados Unidos en enero de 2010 fue de  aproximadamente 10,8 millones, un millón menos en comparación con el nivel estimado en enero de 2007 (Hoefer et al. 2011). Esto representa cerca de un 3,5% de la población total de Estados Unidos en ese momento y aproximadamente un 28% de la población nacida en el extranjero. 

Hubo una serie de intentos durante la década pasada de reformar el sistema migratorio laboral en Estados Unidos, con el objetivo de generar  un componente de migración laboral más robusto con  una regularización de inmigrantes no autorizados con sujeción a determinadas condiciones  e incorporando un camino hacia la residencia permanente y la ciudadanía.  Sin embargo, estos intentos no han podido reunir suficiente apoyo como para ser aprobados por el Congreso.  Aunque la recesión económica más importante desde la Gran Depresión ha reducido en cierta medida la dependencia de los empleadores respecto  de los inmigrantes no autorizados como lo han evidenciado las altas tasas de desempleo entre los migrantes latinoamericanos en Estados Unidos, este hecho no los ha impulsado a volverse a sus países de origen. Por lo tanto,  se han convertido en una presencia relativamente estable en el mercado laboral y  en la sociedad de Estados Unidos, y es probable que con la recuperación económica, los empleadores consideren a aquellos que aún no tienen trabajo como una fuente de mano de obra conveniente y fácil de obtener. 

La migración no autorizada no se limita a Estados Unidos y forma parte  de la migración en cada país y por ello otros países en las Américas también están sujetos al fenómeno, pero claramente no en la misma escala que Estados Unidos.  Se puede suponer que es un fenómeno generalizado en América Latina debido al idioma común y al gran sector informal que existe en la mayoría de los países (Vuletin, 2008) y que facilita que los migrantes no autorizados subsistan fuera de las estructuras legales formales. Sin embargo, las grandes disparidades salariales que existen entre, por ejemplo, México y Estados Unidos, no están tan presentes, de modo que los beneficios económicos para la migración no autorizada son menos evidentes.   

Muchos países de América Latina han llevado a cabo regularizaciones en forma episódica, de modo que la población residente no autorizada no se ha acumulado ni ha llegado a ser de gran tamaño en relación con el total de la población nacida en el extranjero, y aún menos con la población total. Las cifras en cualquier caso son limitadas.

Tabla 4 Regularizaciones recientes en países seleccionados de América Latina.

 
  Año Número Estado Países de origen significativos
Argentina 2007-2009 215840 Personas regularizadas Paraguay 119 000, Bolivia 59 000, Peru 27 000
Chile 2007-2008 49000 Solicitudes Peru 32 000, Bolivia 6 000
Colombia 2008-2009 1910 Solicitudes Ecuador 770, China 670
Mexico 2009 3840 Personas regularizadas Guatemala 1290, Honduras 970

Fuente: Estadísticas nacionales

La tabla 4 muestra las cifras de las regularizaciones recientes en una serie de países latinoamericanos. Argentina ha llevado a cabo un importante programa de regularización  desde 2007, conocido como el Programa Patria Grande. Durante el periodo de 2007 a 2009, se regularizaron cerca de 216.000 personas, representando un 10-15% del total de su población inmigrante. Cerca del 43% de los solicitantes obtuvieron la residencia permanente, y el resto recibió permisos temporales. Los países de origen más importantes fueron los países vecinos, Paraguay, Bolivia y Perú. Las personas que se regularizaron con este programa están incluidas en las estadísticas de flujo de entrada de Argentina, pero no se identifican en forma explícita. Además de los que se regularizaron, hubo unas 180.000 personas más que no completaron los requisitos de documentación para la regularización. 

En Chile, el programa de regularización de 2007-2008 recibió 49 mil solicitudes. Esto representó aproximadamente un 15% de la población residente nacida en el extranjero. El país de origen más importante para Chile fue Perú, que ha representado más de la mitad de todos los inmigrantes en los últimos años. 

PAÍSES Y REGIONES DE ORIGEN DE INMIGRANTES DE LAS AMÉRICAS EN 2009

En 2009, fuera de Canadá y Estados Unidos la inmigración en las Américas continuó siendo un asunto regional, como se ilustra en  el gráfico 4. Al desplazarse hacia el norte disminuye la importancia de América del Sur en los flujos de entrada de los países indicados, y aumenta la de América Central y el Caribe, antes de volver a disminuir en Estados Unidos y Canadá. En el caso de estos últimos dos países, la migración desde Asia, y para Canadá también desde África, es más marcada. 

Gráfico 4 Inmigración permanente y temporal, por región/continente de origen, 2009.

 

Notas: Las estadísticas para Ecuador se basan en admisiones, más que en personas. Las personas más de una vez son contadas dos veces cada vez que ingresan.
Fuentes: Estadísticas nacionales de permisos de residencia, excepto para Colombia y movimientos temporales para los Estados Unidos, para los que las estadísticas se basan en visas.

En todos los países de América Latina, al menos el 70%, y en el caso de Argentina y Chile el 90% de la inmigración se originó en las Américas, generalmente de países vecinos (tabla 5). Para los dos países del Mercosur en el grupo, concretamente Argentina y Uruguay, entre el 50 y el 60% de toda la inmigración provenía de países del Mercosur (incluido Chile, un miembro asociado). La mayor porción de la inmigración hacia Chile (casi el 70%), por otra parte, provenía de la Región Andina, especialmente Perú.  

Tabla 5 Inmigración permanente y temporal para los países seleccionados de las Américas, por continente/región de origen, 2009.

Porcentaje del total (permanente y temporal, respectivamente).

 
Permanente Argentina Canada Chile Ecuador El Salvador Mexico Estados Unidos Uruguay
Total (personas)   95 020 252 180 57 060 57 800 430 23 850 1 130 820 3 830
Africa   0.1 12 0.2 0.2 0.5 0.9 11.2 na
Asia   7.8 56.7 4.2 7.2 6.2 12.5 36.6 na
Europa   1.5 15.3 5.4 13.2 10.6 14.1 9.3 15.2
Oceania   0 0.8 0.4 0.2 0 0.2 0.5 na
                   
Americas (personas)   85 640 36 430 51 260 45 750 360 17 240 478 110 3 120
    90.1 14.4 89.8 79.1 82.7 72.3 42.3 81.5
De las cuales: America del Norte 0.8 3.9 4.3 10.6 12 14.5 1.4 7.5
  Caribe 1.1 4 2.2 20.3 1.6 8.6 13.5 na
  America Central 0.4 1.9 2.4 3 53 20.7 18.8 na
  Region Andina 45.8 3.3 69.9 34.6 11.8 17.9 6.3 na
  Cono Sur (incluido Brasil) 42 1.4 11 10.6 4.4 10.5 2.2 56.8
  America otros na na na na na na na 17.2
                   
No especificado   0.5 0.7 0 0 0 0 0.1 3.3
    100 100 100 100 100 172.3 100 100

 
Temporal Argentina Canada Chile Ecuador El Salvador Mexico Estados Unidos Uruguay
Total (personas)   115 170 382 330 na 41 910 2 360 30 680 1 419 280 na
Africa   0.1 2.4 na 0.3 0.1 0 4.4 na
Asia   0.5 25.6 na 9.5 6.3 0 46.2 na
Europa   1.1 16.9 na 20.5 9.1 0 26.7 na
Oceania   0 3.6 na 0.5 0.2 0 1.8 na
                   
Americas (personas)   113 230 91 740 na 29 040 1 990 30 680 295 520 na
    98.3 24 na 69.3 84.3 100 20.8 na
De las cuales: America del Norte 0.4 9.7 na 21.8 9.1 0 0.3 na
  Caribe 0.2 3.4 na 4.8 1 0 1.8 na
  America Central 0.7 8.7 na 3.8 55.7 100 10.3 na
  Region Andina 46.6 1 na 28.6 13 0 3.4 na
  Cono Sur (incluido Brasil) 50.4 1.2 na 10.3 5.6 0 5 na
                   
No especificado   0 27.5 na 0 0 0 0 na
    100 100 na 100 100 100 100 na

Notas: "na" indica no aplicable o no disponible. Los flujos que se indican como permanentes para Chile y Uruguay abarcan entradas permanentes y temporales. Guayana, Surinam y la Guayana Francesa se consideran como Caribe a efectos de esta tabla. Los datos para Canadá solo separan migrantes temporales por nacionalidad, trabajadores, estudiantes/en formación y migrantes humanitarios."No especificado" incluye todas las personas sin nacionalidad o cuya nacionalidad es desconocida o no fue especificada en los datos. Las estadísticas para Ecuador miden admisiones más que personas a quienes se les otorgaron permisos; por lo tanto, la misma persona puede contarse más de una vez, lo que puede introducir distorsiones, tanto con respecto a los niveles de entradas como también con respecto a su distribución por país o región de origen.

En términos comparativos y relativos, los países de las Américas fueron menos importantes como países de origen para Canadá y Estados Unidos, aunque aún representaron más del 40% de los inmigrantes permanentes hacia Estados Unidos, incluso sin tener en cuenta la migración no autorizada hacia ese país (asumiendo que esta última en realidad es generalmente permanente en su intención). Canadá, por otra parte, tuvo una proporción más alta de inmigrantes temporales que permanentes desde las Américas, con representaciones aproximadamente equivalentes de América Central y Estados Unidos en los flujos.  

EMIGRACIÓN DESDE LAS AMÉRICAS HACIA PAÍSES DE LA OCDE 

Si la inmigración es un fenómeno en crecimiento en América Latina y el Caribe, la emigración sigue siendo el tema dominante con respecto a los movimientos de poblaciones de la región. De 2003 a 2009, casi 950 mil personas por año emigraron desde las Américas hacia países de la OCDE (tabla 6).  La cantidad promedio de movimientos por año de hecho aumentó en términos generales en 2008-2009 en comparación con 2003-2007. Cerca de la mitad de estos movimientos fueron hacia Estados Unidos, y una cuarta parte hacia España. La porción de Estados Unidos y la cantidad de personas que se trasladaron allí aumentó en cuatro puntos porcentuales y 50.000 personas respectivamente desde 2003-2007, con la tendencia opuesta en España.

Tabla 6 Emigración desde las Américas hacia países de la OCDE por país de origen y país/región de destino, 2003-2007, 2008-2009, promedios anuales.

Region/Pais de origen Promedio anual 2003-2007 Promedio anual 2008-2009
  Estados Unidos Resto de la OCDE fuera de Europa España Resto de la OCDE Europa Total Estados Unidos Resto de la OCDE fuera de Europa España Resto de la OCDE Europa Total Porcentaje de cambio en el promedio
                             
Canada   16 500 9 130 470 9 920 36 020   15 620 12 630 560 11 040 39 850   11
Estados Unidos   160 54 150 3 740 61 150 119 200   200 67 440 4 670 63 840 136 150   14
America del Norte   16 660 63 280 4 210 71 070 155 220   15 820 80 070 5 230 74 880 176 000   13
                             
Antigua and Barbuda   430 30 0 10 470   440 60 0 0 500   6
Bahamas   660 30 0 10 700   720 60 0 10 790   13
Barbados   730 110 0 20 860   590 150 0 20 760   -12
Cuba   28 150 1 180 7 100 2 470 38 900   44 230 2 920 8 190 2 590 57 930   49
Dominica   290 60 110 230 690   470 70 130 200 870   26
Dominican Republic   30 050 320 12 360 2 730 45 460   40 650 700 14 300 2 630 58 280   28
Grenada   750 300 0 10 1 060   770 310 0 20 1 100   4
Guyana   7 550 1 290 0 180 9 020   6 750 1 140 0 130 8 020   -11
Haiti   18 730 1 730 40 2 970 23 470   25 140 2 360 80 2 520 30 100   28
Jamaica   18 090 2 070 10 170 20 340   20 130 2 590 20 190 22 930   13
Saint Kitts and Nevis   350 10 0 10 370   340 30 0 0 370   0
Saint Lucia   820 180 0 90 1 090   990 290 0 120 1 400   28
Saint Vincent and the Grenadines   530 360 0 10 900   580 470 0 20 1 070   19
Suriname   230 20 10 1 960 2 220   220 20 10 1 710 1 960   -12
Trinidad and Tobago   6 350 850 10 100 7 310   6 100 1 170 10 90 7 370   1
Caribe   113 710 8 540 19 640 10 970 152 860   148 120 12 340 22 740 10 250 193 450   27
                             
Belize   930 40 0 20 990   1 060 130 0 30 1 220   23
Costa Rica   2 190 280 340 280 3 090   2 240 470 440 390 3 540   15
El Salvador   26 460 600 860 170 28 090   19 780 1 720 1 060 200 22 760   -19
Guatemala   18 440 270 680 220 19 610   14 180 1 900 1 020 280 17 380   -11
Honduras   6 600 180 4 170 150 11 100   6 470 1 330 4 880 210 12 890   16
Mexico   154 970 3 070 4 950 3 820 166 810   177 450 4 100 5 520 5 040 192 110   15
Nicaragua   3 850 110 1 650 140 5 750   3 880 460 2 950 200 7 490   30
Panama   1 750 110 410 120 2 390   1 740 250 460 130 2 580   8
America Central   215 190 4 660 13 060 4 920 237 830   226 800 10 360 16 330 6 480 259 970   9
                             
Bolivia   2 390 280 47 360 640 50 670   2 640 630 11 800 830 15 900   -69
Colombia   27 100 5 690 26 980 4 340 64 110   29 030 7 130 33 860 4 860 74 880   17
Ecuador   11 410 620 31 360 3 870 47 260   11 900 990 27 980 4 530 45 400   -4
Peru   15 260 2 610 20 040 5 490 43 400   16 070 3 900 23 710 6 880 50 560   16
Venezuela   8 580 1 420 11 780 1 410 23 190   10 830 3 030 8 840 1 280 23 980   3
Region Andina   64 740 10 620 137 520 15 750 228 630   70 470 15 680 106 190 18 380 210 720   -8
                             
Argentina   5 600 1 850 23 460 3 240 34 150   5 570 2 440 13 190 2 270 23 470   -31
Brazil   13 150 31 700 23 440 24 560 92 850   13 450 12 860 20 860 19 070 66 240   -29
Chile   2 110 740 8 110 1 810 12 770   2 130 1 210 5 490 1 990 10 820   -15
Paraguay   460 260 14 200 260 15 180   510 380 17 010 330 18 230   20
Uruguay   1 100 290 8 760 200 10 350   1 610 470 3 930 250 6 260   -40
Cono Sur (Incluido Brasil)   22 420 34 840 77 970 30 070 165 300   23 270 17 360 60 480 23 910 125 020   -24
                             
Total por pais/region de destino   432 710 121 940 252 440 132 800 939 890   484 470 135 820 210 990 133 890 965 170   3
Distribucion en porcentajes   46 13 27 14 100   50 14 22 14 100    

Notas: Las estadísticas están redondeadas a la decena más cercana. Las cifras se basan en conjuntos de estadísticas nacionales que pueden diferir con respecto a su cobertura de movimientos de corto plazo.
Fuente: OECD International Migration Database.

En el Cono Sur se ha observado la mayor disminución en la emigración durante el periodo considerado, un 24%, seguido por la Región Andina con una disminución del 8%. Aunque se observan disminuciones proporcionales en todos los países del Cono Sur excepto Paraguay, el país que absorbió toda la disminución de la Región Andina es Bolivia, mientras que Colombia y Perú aumentaron su migración hacia los países de la OCDE. La migración desde la Región Andina y el Cono Sur tendió a dirigirse preferentemente a España, un país al que la crisis económica golpeó muy fuerte. Asimismo, la migración permanente desde la Región Andina y el Cono Sur hacia los Estados Unidos aumentó desde cada país de la Región sin excepción. Indudablemente, este no sería el caso si se incluyera la migración temporal, en donde se produjo la mayor parte de la disminución de la inmigración hacia Estados Unidos inducida por la crisis.

A diferencia de los resultados generales para América del Sur, la migración desde el Caribe y América Central hacia los países de la OCDE aumentó casi una cuarta parte durante el periodo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esto puede reflejar el impacto de un repunte de los niveles un tanto deprimidos en Estados Unidos que siguieron en los años posteriores al 11 de septiembre de 2001. Solo unos pocos países no aportaron al aumento, en particular Barbados, Guayana Francesa, Surinam, El Salvador y Guatemala.      

Sorprende observar la medida en la cual los niveles de migración legal desde las Américas hacia países de destino de la OCDE se ha mantenido en medio de la crisis económica más dura de los años de posguerra. Existen excepciones, en particular en los niveles de migración hacia España y aquellos países cuyos ciudadanos nacionales emigraban en gran medida.. También  se ha observado una disminución sustancial desde mediados de la década en la migración autorizada hacia Estados Unidos (Passel y Cohn 2010).

Gráfico 5 Flujos de salida de remesas desde España y los Estados Unidos, 2006-2010, miles de millones de US$.

Fuente: Banco Mundial (2010) hasta 2009 y cálculo de los autores para 2010.

Las recesiones económicas son las que tienden a afectar en mayor medida la migración laboral, tanto porque los empleadores realizan menos solicitudes de contratación desde el exterior como resultado de los menores niveles de demanda, como también porque las personas en regímenes de movimiento libre o facilitado permanecen en su país en lugar de arriesgarse a un mercado de trabajo incierto en el exterior. Por cierto, es la migración de libre movimiento la que se ha observado como la más sensible a la crisis económica y la que más ha disminuido (OCDE, 2010 y 2011). La migración laboral discrecional, en particular cuando concierne a ocupaciones de alta especialización, con frecuencia puede involucrar ocupaciones que estructuralmente son escasas, situación que no necesariamente elimina el alto desempleo y los despidos que tienen lugar durante una crisis económica. 

La emigración familiar y humanitaria también puede verse afectada por una crisis, en la medida en que estas personas dependen económicamente de recursos suministrados por inmigrantes ya residentes en los países de destino y que pueden perder sus empleos y pasar a formar parte de la categoría de desempleados. No obstante, muchos de estos movimientos pueden haber sido planificados por algún tiempo o pueden ya estar en trámite de realizarse. Los emigrantes bien pueden considerar que existe un riesgo mayor en demorar o posponer los movimientos a una fecha futura, que lidiar con las incertidumbres predominantes en el mercado laboral.   

DESARROLLOS RECIENTES EN LOS FLUJOS DE REMESAS  

Los países de Latinoamérica y el Caribe recibieron alrededor del 20% de los flujos generales de remesas a los países en desarrollo en 2009 según los registros oficiales, lo cual correspondió a US$ 57.000 millones (tabla 7). En términos absolutos, México fue el receptor más importante de la Región, con US$ 22.000 millones en 2009. También fue el tercer país receptor más importante a nivel mundial después de India (US$ 49.000 millones) y China (US$ 48.000 millones). En 2009, otros receptores importantes de la Región fueron Brasil, Colombia y Guatemala, con casi US$ 4.000 millones cada uno, seguidos por El Salvador y la República Dominicana (US$ 3.500 millones).

En términos relativos, es en Honduras, Guayana, El Salvador y Haití que las remesas representan el porcentaje más alto del PIB, entre 15 y 20%. En comparación, este porcentaje llega al 50% en Tayikistán (2008), pero fue menor al 3% en aproximadamente la mitad de los países de Latinoamérica y el Caribe, incluyendo a México. 

Tabla 7 Flujos de entrada de remesas en países de América Latina y el Caribe.

  (millones de US$) % de cambio a–o a a–o Porci—n del PIB, 2009 (%)
  2008 2009 2010e 2008-09 2008-10 2009
Antigua and Barbuda 26 24 27   -4.1 4.3   2
Argentina 698 660 682   -5.4 -2.2   0.2
Belize 78 80 88   3 12.5   5.7
Bolivia 1 144 1 061 1 064   -7.3 -7   6.1
Brasil 5 089 4 234 4 277   -16.8 -16   0.3
Chile 3 4 5   76 81.2   0
Colombia 4 884 4 180 3 942   -14.4 -19.3   1.8
Costa Rica 605 574 622   -5.2 2.8   2
Repœblica Dominicana 3 556 3 477 3 373   -2.2 -5.1   7.3
Ecuador 2 828 2 502 2 548   -11.5 -9.9   4.5
El Salvador 3 804 3 531 3 648   -7.2 -4.1   15.7
Guatemala 4 460 4 026 4 255   -9.7 -4.6   9.8
Guayana 278 253 280   -9.1 0.4   17.3
Haiti 1 370 1 376 1 499   0.4 9.4   15.4
Honduras 2 869 2 553 2 662   -11 -7.2   19.3
Jamaica 2 180 1 924 2 020   -11.8 -7.4   13.8
Mexico 26 304 22 153 22 572   -15.8 -14.2   2.5
Nicaragua 818 768 803   -6.1 -1.8   10.3
Panama 196 175 198   -10.6 0.8   0.7
Paraguay 579 555 573   -4.2 -0.9   3.7
Peru 2 444 2 378 2 494   -2.7 2.1   1.8
Trinidad and Tobago 109 99 109   -9.2 -0.6   0.4
Uruguay 108 101 104   -6.5 -3.6   0.3
Venezuela, RB 137 131 129   -4.4 -5.6   0
Surinam 2 2 2   -7.9 -8.5   0.1
Aruba 15 19 20   25.8 34.4    
Barbados 168 149 161   -11.3 -4   3.8
Granada 55 54 59   -3 5.9   8.7
St. Lucia 31 28 30   -12.2 -5.5   2.8
Total de los anteriores 64 839 57 071 58 246   -12 -10.2   5.6
Total LDCs 324 832 307 088 325 466   -5.5 0.2    

Fuente: Banco Mundial (2010).

Las remesas juegan un rol importante en las Américas como fuente de moneda extranjera, pero también para la lucha contra la pobreza y para fomentar la inversión de los hogares en educación y salud. Sin embargo, su impacto es generalmente moderado y varía de país a país a través del tiempo. Un estudio en profundidad del Banco Mundial en once países latinoamericanos demostró  que por cada punto porcentual de aumento en lo correspondiente a remesas en el producto interno bruto (PIB), la fracción de la población que vive en la pobreza se reduce aproximadamente 0,4% en promedio. Además, los datos de encuestas de hogares indican que la emigración y las remesas reducen el número de personas que viven en la pobreza en seis de cada once países de los cuales hay datos disponibles, a excepción de México, Nicaragua, Paraguay, Perú y la República Dominicana (Banco Mundial, 2007).

EL EFECTO DE LA CRISIS EN LAS REMESAS

Después de varias décadas de crecimiento casi continuo, los flujos de remesas se vieron seriamente afectados por las crisis financiera y económica recientes. La tabla 7 muestra que en promedio, los flujos de remesas a los países de América Latina y el Caribe cayeron un 12% entre 2008 y 2009 y no se recuperaron completamente en 2010. En contraste, la disminución en las remesas a otros países en desarrollo, particularmente de Asia, fue mucho más moderada en 2009 (-5%) y fue seguida por una pronunciada recuperación en 2010.

Entre 2008 y 2010, los flujos de remesas disminuyeron más notablemente en Colombia (-19%), Brasil (-16%) y México (-15%). También se registraron disminuciones considerables en Ecuador (-10%), y en menor medida en Bolivia, Jamaica y Honduras (-7%). Algunos países más ricos de América Latina y el Caribe, por el contrario, observaron un aumento en las remesas (por ejemplo, Belice, Chile y Costa Rica). 

Las reducciones de las remesas en 2009 se debieron entre otras razones  a una disminución de los flujos migratorios y a la población establecida de migrantes, menores ingresos de los emigrantes en los países de destino y en algunos casos, tendencias desfavorables en los tipos de cambio. Por otra parte, algunos emigrantes pueden haber enviado más remesas para apoyar a sus familias en sus países de origen durante la recesión económica. En el caso de la mayoría de los países de América Latina y el Caribe, los efectos negativos han predominado claramente. Esto en parte se debe al hecho de que los emigrantes latinoamericanos están altamente concentrados en los Estados Unidos y España, dos países a los que la crisis financiera de 2008 afectó de manera especialmente dura. Como resultado de dicha crisis, estos países experimentaron una caída significativa en las salidas de remesas (gráfico 6). 

Gráfico 6 Trabajadores emigrantes de las Américas en Europa y los Estados Unidos, por región de origen, promedio 2008-2009.

Fuente: Encuesta de población económicamente activa de la Unión Europea y Current Population Survey.

Por estar concentrados en el sector de la construcción, los trabajadores latinoamericanos padecieron el empeoramiento de la situación del mercado laboral. De acuerdo a los datos de Estados Unidos (Current Population Survey - Encuesta de población actual), la tasa de desempleo de trabajadores mexicanos alcanzó el 13% en 2009, en comparación con el 10% de otros trabajadores latinoamericanos. Las cifras correspondientes fueron 5,5 y 4,5% respectivamente, en 2007. Estas evoluciones han afectado claramente los flujos de remesas. En el caso de México y la República Dominicana, hubo incluso evidencia anecdótica de flujos inversos de remesas a los Estados Unidos en 2009, ya que los emigrantes utilizaron sus ahorros en su país de origen para realizar pagos de hipotecas en los Estados Unidos. 

Un estudio del Fondo Multilateral de Inversiones (FOMIN) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) estimó que en 2006, los emigrantes latinoamericanos viviendo en Estados Unidos enviaron US$ 45.000 millones en remesas a sus países de origen (BID, 2006).  No obstante lo anterior, los flujos de remesas a América Latina han disminuido significativamente en los últimos dos años. Por ejemplo, en 2009 las remesas generales recibidas por México y El Salvador, las dos comunidades latinoamericanas más importantes de los Estados Unidos, se han reducido 18,6 y 4,2%, respectivamente. Las cifras recientes para México indican una inversión de la tendencia, con un 6% de aumento en los flujos de remesas en enero de 2011. Esto, sin embargo, ha tenido un impacto limitado en los hogares que reciben transferencias en dólares, porque se contrapuso a la apreciación del peso contra la moneda dólar estadounidense y por la inflación en México.

La situación económica también es muy difícil en España, que albergó a casi 2,3 millones de personas de origen latinoamericano en 2009, incluyendo grandes comunidades de países andinos.  A pesar de las difíciles condiciones, pocos parecen haber retornado.  Al haber alcanzado el desempleo un nivel récord en España en 2011  con casi 5 millones de trabajadores en busca de empleo y una tasa de desempleo de 21,3%  los emigrantes latinoamericanos están pasando momentos difíciles en el mercado laboral español. A fines de 2010, la tasa de desempleo llegó a 26%. En este contexto, los flujos de remesas se vieron afectados negativamente. En el caso de Ecuador, por ejemplo, las remesas recibidas desde España disminuyeron de US$ 1.280 millones en 2007 a 944 millones en 2010 (-27%). España actualmente está pasando por una grave crisis económica y las oportunidades de empleo para los inmigrantes, en particular para los trabajadores menos calificados, es probable que permanezcan durante algún tiempo bastante por debajo de lo que fueron hace solo algunos años atrás. 

Japón  también recibió un número significativo de emigrantes de países de América Latina, y se estimaba para el año 2007 una población residente  de 317.000brasileños y 60.000 peruanos (MOJ, 2010). De acuerdo al Banco Interamericano de Desarrollo, las remesas de emigrantes brasileños viviendo en Japón llegaron a US$ 2.600 millones en 2006, representando más de un tercio de todas las remesas recibidas por Brasil. No obstante, desde 2008, los brasileños y los peruanos tienen menos oportunidades de empleo en Japón, particularmente en el sector manufacturero, donde se concentran la mayoría de ellos. Además, el gobierno japonés ha decidido también promover el retorno de inmigrantes desempleados . En consecuencia, entre 2007 y 2009, el número total de trabajadores brasileños y peruanos en Japón descendió en 16% y 4% respectivamente. El terremoto y el tsunami que azotaron el archipiélago en 2011 probablemente tendrán impactos perjudiciales adicionales en el mercado laboral y se espera que tanto la migración como los flujos de remesas disminuyan aún más en el corto plazo. 

Finalmente, se debe hacer mención a Portugal, ya que es el tercer principal país de destino de los brasileños después de Estados Unidos y Japón, con una comunidad en 2009 de 117.000 residentes de largo plazo. A fines de 2010, su tasa de desempleo llegó casi al 15%, comparado con la de alrededor del 11% de los nacidos en el país. Las remesas netas enviadas desde Portugal a Brasil alcanzaron los 301 millones de euros en 2009, un descenso del 6,5% comparado con el año anterior y de casi 12% comparado con 2006. Las próximas tendencias dependerán de la perspectiva de la economía portuguesa, la cual permanece incierta. 

En la mayoría de los casos, las tendencias en las remesas se veían más que nada afectadas por la situación en los países de destino, pero este no fue el caso de Haití, donde se registraron grandes aumentos de remesas en 2010, después de la devastación causada por el terremoto que sacudió a Haití en enero. El total de remesas recibidas en febrero de 2010 representó un 30% de aumento comparado con lo que se recibió un año antes. En total, el Banco Mundial estima que Haití recibió US$ 1.500 millones en 2010, o 15% más que en los dos años anteriores.