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La permanencia de la migración calificada

Aunque con volúmenes, tendencias, características e impactos variables, todos los países registran emigración e inmigración de recursos humanos calificados (Martínez, 2008). Específicamente en América Latina y el Caribe, existe desde hace varias décadas una pérdida de población altamente calificada, cuyos potenciales beneficios para los países de origen no han logrado nunca materializarse claramente, aun cuando varios de ellos han buscado establecer vínculos con sus comunidades de emigrados y apoyar redes científicas asociadas a las diásporas. Los países más afectados resultan ser los de economías más pequeñas y es también proporcionalmente importante en los países más poblados.

A la persistencia de la emigración calificada contribuyen diversos factores, relacionados tanto con las condiciones del mercado laboral en cada país de origen, la investigación, la ciencia y la tecnología, como con la demanda de competencias específicas en los países desarrollados (CEPAL, 2002; Martínez, 2005; OIT, 2005; Solimano, 2005).

En el conjunto de las Américas el número de profesionales, técnicos y afines (PTA) fuera de su país de origen alcanzaba cerca del millón de personas en el año 2000, y a escala intralatinoamericana los PTA representaban 25% del total de esos migrantes y 13% sobre el total de los migrantes económicamente activos ─población económicamente activa (PEA)─. En el gráfico siguiente se observa que la menor proporción de PTA respecto de la población inmigrante regional económicamente activa la presentaban República Dominicana, Argentina, República Bolivariana de Venezuela, Costa Rica y Paraguay respectivamente, y en el extremo opuesto se encontraban Brasil, México y Chile (Martínez, 2008). 

Gráfico 8 América Latina: porcentaje de profesionales, técnicos y afines sobre la población económicamente activa nacida en países de América Latina por países de presencia, censos del 2000

Fuente: Proyecto Investigación de la Migración Internacional en Latinoamérica (IMILA) del CELADE.

En el gráfico a continuación se puede ver que en Estados Unidos el porcentaje de PTA sobre el total de PEA inmigrante latinoamericana ha aumentado durante el último período intercensal, pero aún se mantiene muy por debajo de la proporción correspondiente a los nativos (Martínez, 2008). 

Gráfico 9 Estados Unidos: porcentaje de profesionales y técnicos en la población económicamente activa, según región de nacimiento, 1990, 2000 y 2004

Fuente: Censo Nacional de Población 1990 y 2000 y Encuesta Continua de Población (Current Population Survey) 2004.
Notas: para el censo de 1990, América Central no incluye a Belice y América del Sur a Brasil; en el censo del 2000, América del Sur no incluye a Paraguay y Uruguay. Los datos de la Encuesta Continua de Población del 2004 incluyen a
los mexicanos en el conjunto América Central.

La evaluación rigurosa de las consecuencias de la emigración calificada siempre ha sido una tarea muy difícil, además de constituir una fuente de controversias. No hay que confundir las apreciaciones que, en cambio, comúnmente se vierten. Sólo existen aproximaciones para cuantificarlas. De acuerdo con la información censal hasta 2000, varios países tienen entre 5% y 10% de sus PTA en el exterior. Se puede observar además, a título de ejemplo, que en la emigración hacia los Estados Unidos los PTA están sobrerrepresentados con respecto a las poblaciones nacionales (solamente la migración mexicana tiene un mayor porcentaje de profesionales y técnicos en la PEA entre los residentes en su país) (véase el gráfico 10).

Gráfico 10 Estados Unidos: porcentaje de latinoamericanos en ocupaciones de profesionales, técnicos y afines sobre el total de la pea en el país de destino y de origen, circa 2000

Fuente: Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) – División de Población de la CEPAL, Proyecto Investigación de la Migración Internacional en Latinoamérica (IMILA).

Con respecto al nivel educativo, se puede decir que “en América Latina, el porcentaje de inmigrantes sobre 15 años de edad nacidos en la región, que han cursado 12 años de estudio y más, varía bastante según el país de destino” (Martínez, 2008:120), siendo Chile el que mayor proporción de ellos alberga (60%).

Entre los migrantes que se dirigen hacia Estados Unidos el panorama educativo es bastante heterogéneo. Los sudamericanos y caribeños presentan una ventaja evidente en su nivel de escolaridad respecto de otros grupos de inmigrantes (véase en el tabla 8); hacia el 2004, 82% de los sudamericanos radicados tenía educación secundaria completa y de los caribeños más de 70%). De hecho, la proporción de personas con educación superior completa o más, que nacieron en América del Sur y residen en ese país (31%) es mayor que la de los estadounidenses en las mismas condiciones (28%). Por el contrario, aunque los centroamericanos y mexicanos tienen una mayor concentración de población en edades activas, sus perfiles de escolaridad son ostensiblemente más bajos (solo 40% ha completado la educación secundaria, según datos de 2006).

Tabla 8 Estados Unidos: porcentaje de personas nacidas en América Latina y el Caribe de 25 años de edad y más, por región de nacimiento y último nivel educativo aprobado, 1990, 2000 y 2006

Región de nacimiento 1990 2000 CPS 2006
  Educación secundaria completa o más Educación superior completa o más Educación secundaria completa o más Educación superior completa o más Educación secundaria completa o más Educación superior completa o más
América Latina 38,4 8,2 43,9 9,6 51,4 11,9
Caribe 56,9 13,6 62,0 15,8 72,2 20,1
América Central 43,6 8,0 44,2 8,3 40,5 6,3
México 24,3 3,5 29,8 4,3 - -
América del Sur 69,8 18,5 74,9 23,0 81,8 31,2
Estados Unidos 68,6 9,7 83,3 24,5 88,6 28,0

Fuente: Censo Nacional de Población 1990 y 2000, Encuesta Continua de Población (Current Population Survey), 2006.
Notas: para el censo de 1990, América Central no incluye a Belice y América del Sur a Brasil; en el censo del 2000, América del Sur no incluye a Paraguay y Uruguay. Los datos de la Encuesta Continua de Población del 2006 incluyen a los mexicanos en el conjunto América Central.

Así, “la extendida noción de que el perfil sociolaboral del conjunto de inmigrantes se polariza entre los que tienen alto grado de calificación y se insertan en ocupaciones gerenciales y de ciencia y tecnología, y los que se concentran en subsectores económicos de baja productividad (los más numerosos), puede aplicarse también a la propia comunidad latinoamericana y caribeña” (Martínez, 2003).