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La feminización de la migración

Se ha vuelto relativamente común hablar sobre el rol cambiante de la mujer en la migración y en particular, el hecho de que ellas están tomando cada vez más un rol de liderazgo en la migración, con sus cónyuges uniéndose a ellas más tarde. Esto contrasta con la visión tradicional del hombre trabajador que se va primero, se establece y trae a su familia una vez que la situación de empleo y de vida se haya estabilizado y él haya ahorrado suficiente para pagarles el viaje. Un segundo patrón tradicional es que la familia emigre como unidad, con el cónyuge masculino siendo el llamado “migrante principal”, es decir, quien llega con trabajo o ingresa al mercado laboral al llegar. Dichos patrones de migración familiar no son, por supuesto, el único tipo de patrón observado; la migración también se lleva a cabo por personas solteras, para quienes no hay reunificación familiar, excepto tal vez en casos en que el migrante regresa al país de origen para encontrar un cónyuge.

Una razón detrás de la percepción que los patrones de migración estén cambiando, además de que las mujeres están más presentes que antes en el mercado laboral en general, es el hecho que ciertos trabajos disponibles a los inmigrantes han estado abarcados tradicionalmente por mujeres más que por hombres. Este es el caso especialmente con trabajos del hogar, en especial los que involucran el cuidado, ya sea de niños o ancianos, o los relacionados con el servicio doméstico.

Sin embargo, para la mayoría de los países de las Américas, la inmigración de las mujeres de países de las Américas sigue siendo un fenómeno minoritario, con 45% de los inmigrantes siendo mujeres, aproximadamente el mismo porcentaje que para los inmigrantes del resto del mundo (Cuadro 2). Sólo en Chile y Costa Rica las mujeres constituyen una mayoría de los inmigrantes. En el otro extremo, en Canadá, Perú y Colombia las mujeres representan menos del 40% de todos los inmigrantes.

Cuadro 2. Participación de las mujeres en la inmigracion de las Américas, 2012-2013

  Total Familia Trabajo
  Desde las Américas Desde el resto del mundo Desde las Américas Desde el resto del mundo Desde las Américas Desde el resto del mundo
  (porcentaje de los inmigrantes que son mujeres)          
Canadá 30 48 54 56 19 43
Perú 34 39 64 52 26 32
Colombia 37 35 37 25 33 29
Paraguay 41 34 na na na na
Bolivia 44 41 49 44 38 41
Barbados 46 34 ns ns 30 22
El Salvador 46 40 na na na na
México 46 40 63 57 32 25
Guatemala 47 37 na na na na
Ecuador 49 33 56 44 42 26
Argentina 50 40 60 52 28 27
Chile 51 37 57 47 49 33
Costa Rica 58 50 ns ns 77 43
Todos los países 45 46 59 56 32 40

 

Conforme los familiares de un migrante ya establecido llegan al país de destino para unirse con él o ella, se produce una tendencia natural para que la diferencia numérica  entre los dos géneros se cancele. Una mejor forma de visualizar el grado en el cual el patrón tradicional está cambiando es fijarse en la presencia relativa de hombres y mujeres en la migración familiar y laboral, respectivamente.Pero también aquí uno observa el patrón tradicional de la presencia mayoritaria de las mujeres entre los migrantes familiares (59%) y una menor presencia entre los migrantes laborales (32%), ver Gráfico 5. El patrón tradicional es más acentuado entre los inmigrantes de las Américas que entre los inmigrantes del resto del mundo.

Gráfico 5. Las mujeres entre los migrantes laborales en las Américas, 2012-2013

En efecto, hay sólo dos excepciones a esto en las estadísticas que aparecen en el Cuadro 2, la primera es la migración familiar en Colombia, en que las mujeres representan una clara minoría y la segunda es la migración laboral en Costa Rica, en que las mujeres representan más de tres cuartos de todos los migrantes laborales. Además, la migración familiar en Bolivia y la migración laboral en Chile tienden a estar divididas casi igualmente entre los dos géneros. El porcentaje más bajo de mujeres  migrantes laborales se encuentra en Canadá, donde el porcentaje de mujeres entre los trabajadores extranjeros temporales, incluyendo en particular los trabajadores agrícolas, es de apenas 9%.

Por lo tanto, si el patrón tradicional de migración en los países de las Américas de verdad está cambiando, sigue estando, con algunas excepciones, lejos de una situación en que los géneros cumplen el mismo rol.